Rodin, celebrar el erotismo
Es cierto. Hay dos escultores en Rodin (1840- 1917). Uno, comenzó desplegando el academicismo para envolverlo con el ropaje romántico de la literatura y el simbolismo (La puerta del infierno, Los burgueses de Calais, El beso, La Catedral, las famosas manos unidas). Otro, el audaz creador de la estética del fragmento, de piezas aparentemente inacabadas, del monumento a Balzac, atravesadas por el erotismo franco y abierto, gozoso de existir en libertad.
En 1971, el Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo hospedó una muestra proveniente del Museo Rodin de París, integrada por esculturas originales, versiones reducidas de otras famosas, dibujos y acuarelas. Los convulsionados años de la predictadura, terriblemente politizados, no eran propicios para apreciar el desenfado formal y la audacia temática del genial Rodin. A distancia de treinta años, es posible comprobar las modificaciones en el acto de mirar una obra de arte y ahora, en retroperspectiva, verificar el contenido fuertemente erótico de esos cuerpos desnudos que acompasaron la liberación sexual de esos intensos años del siglo XX. Pasó, casi inadvertido, uno de los trabajos capitales del escultor, Segundo estudio para Balzac, desnudo F, bronce de 93 centímetros de altura, también conocido como Balzac atleta, que en verdad, es Balzac masturbándose, una de las muchas variaciones del monumento al escritor de La comedia humana. El monumento desató, en 1897, cuando se dio a conocer, uno de los escándalos mayúsculos en la historia de la escultura hasta el punto de que recién en 1939 se pudo colocar la obra en el cruce de los bulevares Raspail y Montparnasse. Desde entonces, desafía las convenciones escultóricas establecidas.
Ahora, desde una de las salas laterales del IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), quizá una estrategia cautelosa para no atraer de manera directa al público desde sus salas principales, se exhibe Auguste Rodin: Dibujos eróticos. La muestra, integrada por cerca de setenta dibujos, acuarelas y tres esculturas, iluminada discretamente para no alterar el soporte en papel, se desenvuelve en torno a los restos de una antigua muralla y a Rodin le hubiera gustado el ambiente. El lugar ideal para desplegar el ímpetu vital que conforman las piezas seleccionadas, provenientes del Museo Rodin de París.
El itinerario de Auguste Rodin: dibujos eróticos se divide, innecesariamente, en varios aspectos de una misma temática (El sexo como símbolo, La pareja sáfica, La provocación, el desnudo en movimiento, el desnudo provocador, El órgano sexual), pues la férrea unidad interior y exterior de la muestra, el sostenido ritmo que asiste al montaje enhebrando con asombrosa vitalidad los cuerpos desnudos y los fragmentos, las figuras aisladas y enlazadas, la quietud y el movimiento. Al mismo tiempo, la franca referencia sexual está elaborada con una inventiva gráfica (mina de plomo, grafito, acuarela) propia de los genios. En ese y muchos otros sentidos, Rodin anticipa a Picasso y Matisse, quienes sin duda se apropiaron de muchos de sus recursos operativos y curiosamente, el último, además como lo hizo al final de su vida, dibujó recortando el papel como en el libro Jazz, similar a la técnica que, en algunos casos, Rodin hace aquí.
Rodin vivió entre dos siglos, entre eleclecticismo y la modernidad, entre los estertores del impresionismo y la emergencia de las vanguardias históricas para descubrir, a los 60 años, la poética del sexo y el erotismo. En ese fin de siglo es que construye su universo plástico revolucionario de una audacia en lo formal, lo temático y lo conceptual que no tiene paralelo ni antecedentes. Hay que remontarse a los egipcios, griegos y romanos (del período pompeyano) o el arte oriental, que los impresionistas difundieron a través de la estampa japonesa, para encontrar la proyección de la líbido en todo su esplendor. Pero con una gran diferencia. Mientras en la historia imperó el criterio falocrático, territorio en que la mujer era sometida y venerada por religiones de diverso cuño, Rodin acepta la liberación femenina y las modelos concurren a su estudio por simple actitud lúdica, para disfrutar del juego del amor ante la mirada del escultor. Igual que Picasso a los 80 años o Matisse, ya cercano a los 90. Los tres creadores estuvieron dotados de un formidable bagaje para el dibujo, para inventar a cada instante como nunca antes lo hizo. No a la manera de Toulouse Lautrec, Degas, Egon Schiele o Georg Grosz con brutalidad demoníaca, vengativa o sociológica, sino que, al contrario, fueron, en la vejez, al encuentro de la robusta sanidad del cuerpo, la felicidad del encuentro amoroso, la sublimación de los sentidos en la búsqueda del ritmo de la vida y no del parecido de los modelos. Seducido por la danza libre de Loïs Füller, Isadora Duncan, Nijinsky, las bailarinas indias y camboyanas, sin conocer El origen del mundo de Courbet, esa atrevida pintura naturalista de un primer plano del sexo femenino, Rodin inventa constantemente (como Picasso y Matisse, después) con el trazo leve pero firme, de contorno seguido para sugerir suavemente el volumen, o abierto, incluyendo el espacio y el movimiento, más enérgico y pasional por momentos, velando y develando con la mancha acuarelada, delicada, irregular y transparente que sobrepasa los límites de la representación y llega casi a la abstracción hasta establecer un contrapunto visual de exquisito refinamiento. Hay pocos ejemplos en la historia del arte de erotismo radical. Rodin, continuado por Picasso y Matisse, recorre los vericuetos más íntimos del cuerpo, en especial de la mujer, esquivando siempre cualquier connotación pornográfica o de grosera alusión sexual. Al contrario, el placer de dibujar es tan profundo y vital, que el lápiz, convertido en una suerte de instrumento fálico, recorre deseoso la superficie del papel para dejar la huella de su andanza feliz entre los cuerpos desnudos, libres al fin de ser en plenitud. Mientras, la escultura de Balzac atleta preside la procesión erótica. El catálogo reproduce la totalidad de las obras seleccionadas.*
(Primera de una serie de notas sobre la actividad en Valencia).
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