En el nombre del hijo

En sociedades terriblemente fragmentadas como las de los países latinoamericanos, la violencia suele asumir un singular protagonismo cotidiano, que excede a los meros antagonismos

o eventuales conflictos de intereses.

En estos casos, el fenómeno tiene un origen eminentemente social, derivado de la miseria, la pobreza o la exclusión, que naturalmente condiciona conductas y actitudes individuales y colectivas.

Una de las modalidades de violencia más frecuentes en los últimos tiempos en la vecina Argentina es el secuestro, que suele afectar particularmente a familias adineradas de la alta sociedad y hasta a deportistas, muchos de los cuales han optado por emigrar. Felizmente, salvo en un caso aislado, esta práctica no se ha trasladado a nuestro Uruguay.

Este delito comenzó a adquirir particular auge en los últimos años, cuando la crisis que afecta a la nación hermana adquirió dimensiones realmente dramáticas.

Una sensación de inseguridad comenzó a apropiarse en la sociedad argentina, ya fuertemente impactada por el descalabro económico, la desocupación y el pesado endeudamiento externo que jaquea seriamente sus posibilidades de crecimiento.

El secuestro que adquirió más notoriedad y trascendió internacionalmente, fue el del joven Axel Blumberg, hijo de Juan Carlos Blumberg   un industrial de origen lituano – que tras permanecer seis días en poder sus captores, apareció asesinado de un disparo en la cabeza.

El estremecedor hallazgo se transformó en una de las páginas más luctuosas de la crónica roja de los últimos años y tuvo derivaciones incluso políticas.

En «Blumberg: en el nombre del hijo», el periodista argentino Lucas Guagnini reconstruye minuciosamente todos los pormenores de la tragedia, así como sus ulteriores repercusiones.

Mixturando la crónica, la investigación y el testimonio, el autor desarrolla una intensa narración, que impacta por su lenguaje elocuente y de trazo deliberadamente realista.

Como si se tratara de un consumado novelista, Guagnini narra   día por día   todos los entretelones que rodearon el secuestro del joven estudiante y que culminaron con su trágica muerte.

Apoyándose en testimonios y una minuciosa pesquisa periodística, el autor retrata a los personajes reales y situaciones.

Contrariamente a lo que podría presumirse, el escritor no se limita a la descripción de las víctimas, que fueron naturalmente el joven asesinado y su familia. También asume una profunda mirada de la intimidad de sus captores, sus orígenes y sus traumáticas existencias.

Lucas Guagnini trabaja con los tiempos narrativos, incorporando a su libro referencias históricas sobre el padre del joven asesinado, desde sus humildes orígenes al ascenso social que le permitió – junto a su familia – alcanzar una situación económica desahogada.

Obviamente, el autor reserva el último capítulo de su libro a la cruzada emprendida por Juan Carlos Blumberg, en reclamo de mejores condiciones de seguridad para la sociedad de su país. Ello le permitió transformarse   a la sazón – en un auténtico fenómeno político y social.

(Editorial Sudamericana)

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