El aviador

La celebridad suele ser una experiencia tumultuosa, porque -más allá de eventuales beneficios económicos o delirios de grandeza- siempre supone una alta exposición pública, un rápido desgaste y la inevitable pérdida de la intimidad.

Esta circunstancia suele afectar particularmente a las estrellas del espectáculo, ya sea de cine, de teatro o de televisión. Otro tanto sucede con los deportistas famosos, que aparentemente son cada vez menos dueños de sus vidas privadas.

Un ejemplo concreto y ciertamente muy contemporáneo de este fenómeno es el escándalo montado en torno al cantante Michael Jackson, que ha debido comparecer reiteradamente ante los estrados judiciales para responder por una acusación de abuso de menores.

Si el artista no fuera tan reconocido por su indudable talento en el escenario, seguramente su caso pasaría bastante más inadvertido y se ventilaría dentro de un círculo más restringido. En cambio – desde hace un buen tiempo – su erosionado rostro se ha transformado en una presencia recurrente en las portadas de diarios y revistas o en los informativos de medios audiovisuales.

Otro tanto sucede con el ex astro del fútbol argentino Diego Armando Maradona, que pese a haber abandonado la práctica activa del balompié, igualmente sigue siendo perseguido por los medios de prensa, por las dramáticas derivaciones de su conocida adicción a la droga o las acusaciones por estafa contra su ex manager.

Es claro que existe un público consumidor cuya avidez es permanentemente incentivada por la parafernalia mediática que gobierna el aún joven siglo XXI, en una suerte de círculo vicioso que transforma a los personajes públicos en objetos altamente vulnerables.

Otro aspecto del problema está vinculado a la explotación del escándalo y la polémica, que -en términos meramente informativos- vende bastante más que otras noticias de mayor trascendencia y proyección social.

Uno de los personajes más controvertidos del siglo XX fue Howard Hughes, un magnate y soñador empedernido, que llegó

a alcanzar tanta o más celebridad que muchas de las estrellas hollywoodenses de su tiempo.

La biografía de este multimillonario con delirios de grandeza es minuciosamente narrada en «El aviador», la novela de Charles Higham que inspiró el exitoso filme de Martin Scorsese.

Como se recordará, la película obtuvo más de una decena de nominaciones al Oscar de la Academia, pero fue derrotada   con absoluta justicia   por la estupenda «Million Dollar Baby», de Clint Eastwood.

Esta novela biográfica, que se publicó inicialmente con singular éxito de ventas en 1993 y fue reeditada simultáneamente con el estreno de la película, retrata minuciosamente al célebre personaje, tanto en su vida pública como en su peripecia privada.

Para reconstruir la experiencia vivencial de Howard Hughes, el autor debió asumir una investigación de casi tres años, durante la cual recabó profusa documentación extraída de publicaciones y numerosos testimonios.

La novela recrea al personaje desde su compleja infancia, fuertemente marcada por la presencia de una madre posesiva, cuya influencia fue determinante en la vida del joven.

El libro ahorra todo eventual eufemismo, presentando al protagonista tal cual fue, con sus fortalezas y debilidades, sus excesos, sus frivolidades y sus sueños.

Howard Hughes   que heredó una cuantiosa fortuna de su padre que era magnate petrolero, se transformó en productor cinematográfico y en accionista mayoritario de una compañía de aviación.

Conduciendo un aeroplano diseñado por él mismo, batió varios récords de velocidad, logrando transformarse en el aviador más famoso de la historia y en un play boy codiciado por numerosas estrellas de Hollywood.

Protagonizó romances con figuras de la talla de Lana Turner, Katharine Hepburn, Ava Gardner y Rita Hayworth, lo que le permitió abrevar abundantemente de la fama.

La novela ensaya un elocuente retrato de las grandezas y miserias de esta auténtica celebridad, sin soslayar los escándalos que rodearon su vida, su demencia, su misteriosa muerte y hasta las sórdidas intrigas políticas que se movieron en torno a él.

(Ediciones B)

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