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Angus: el primer guerrero

En «Angus: el primer guerrero», el novelista brasileño Orlando Paes Filho inicia una extensa saga que abarcará en total siete volúmenes, donde narra la peripecia de un nuevo héroe de ficción, que desarrolla una crucial epopeya durante un período particularmente sangriento de la historia.

Este relato está ambientado en la Edad Media, entre los siglos V y IV de la era cristiana, cuando   tras la crisis y definitivo derrumbe del imperio romano   los habitantes de las Islas Británicas quedaron abandonados a su suerte, en tiempos de devastadoras invasiones bárbaras.

Por entonces, los anglos, sajones y jutos construían sus destinos sobre los escombros de la civilización más poderosa, influyente y dominante de la antigüedad.

El autor ambienta esta novela de ficción en un marco histórico referencial concreto y bien definido, que pautaba el nacimiento de un nuevo tiempo para la humanidad.

En el prólogo de este extenso volumen de más de trescientas páginas, el novelista construye los símbolos cruciales que marcarán los destinos de los personajes, durante una asamblea de sabios druidas, que cuenta con la participación de un sacerdote cristiano.

Allí, en esa reunión de elites, nace una nueva arma para enfrentar a la recurrente amenaza de las fuerzas del Mal: una espada que simboliza el poder de los hombres, pero también la fe en la nueva religión cristiana.

Sin soslayar permanentes referencias a los mitos, el autor construye la historia de Angus, el protagonista de la saga literaria, nacido del amor entre una cristiana y de un invasor nórdico arraigado en la antigua Bretaña. Esta unión simboliza el primer intercambio entre culturas que propone el autor, entre dos mundos radicalmente antagónicos.

De origen conquistador, el personaje de esta historia es entonces un producto genuino de una forzada mixtura étnica, multicultural y religiosa, devenida de las aventuras de conquista, los actos de piratería y las aberrantes prácticas esclavistas de la época.

Orlando Paes Filho reconstruye tiempos de largas dinastías de poder y heroísmos apócrifos o reales, aunque denuncia con dureza la violencia, el pillaje y el saqueo que perpetraban los invasores para apropiarse de tierras y haciendas ajenas.

Una de las escenas de más elocuente crudeza de esta novela de aventuras, es el ataque vikingo a York, ciudad bien organizada y fortificada, donde las huestes nórdicas integradas por Angus y su padre perpetran una irracional masacre.

El progenitor del joven es   no obstante   un guerrero principista que, aunque participa de los combates y la toma de los reductos enemigos, aborrece las masivas ejecuciones y violaciones. A diferencia de sus pares, profesa un código de honor que le inhibe de aniquilar a poblaciones indefensas.

Si bien la cultura y la religión paternas rigen inicialmente los actos del aún inmaduro guerrero, en su interior comienza a crecer un sentimiento de aversión hacia tanta violencia innecesaria, actitud atribuible a la educación de su madre cristiana.

El relato evoluciona entre las cada vez más confusas tribulaciones del protagonista y nuevas experiencias bélicas no menos impactantes por la dimensión de la tragedia colectiva, como la toma de la ciudad de Nottingham, cuando el joven comienza a solidarizarse en silencio con las víctimas de tanta barbarie.

El narrador teje sabiamente las complejas tramas del destino, para enfrentar al personaje al momento más crucial de su existencia: la muerte de su padre, traicionado por sus propios pares, que le expone a la soledad, la orfandad y la indefensión.

A partir de ese acontecimiento, nace otra historia radicalmente diferente, que modifica el curso de la vida del joven Angus, quien   por primera vez   experimenta la inseguridad de no tener a su lado a su maestro y progenitor y la necesidad de enfrentarse al supremo desafío de construir su propio futuro.

Orlando Paes expone a su joven guerrero a una situación límite, aunque   con un sentido moralizante bien cristiano   le proporciona la posibilidad de redimirse ante los ojos del lector.

No en vano quien le salva la vida es un sacerdote, llamado Nennius como el célebre historiador, quien alimenta su cuerpo pero también su espíritu, logrando la trascendental conversión.

No obstante, el proceso es tan complejo como traumático, con abundantes pesadillas en las que el joven recrea   con indudable estupor   numerosas escenas de muchas de las atrocidades perpetradas por su propio pueblo, de la cuales él también fue partícipe.

Los fantasmas se agitan intensamente en su memoria y su corazón, por haber blandido su espalda contra inocentes, mujeres, niños y ancianos indefensos. En este tramo del relato, el novelista trabaja simbólicamente el concepto de la culpa, que es un componente recurrente del discurso del cristianismo, particularmente de la Iglesia Católica.

Como sucedió durante la Edad Media, para el guerrero comienza el segundo estadio de su existencia, ya convertido al cristianismo por las enseñanzas del monje cenobita y transformado   a la sazón   en una suerte de brazo armado de la ira de Dios.

Con una visión claramente subjetiva y obviamente tendenciosa, el novelista brasileño contrasta los antagonismos entre las religiones politeístas y guerreras de los invasores nórdicos y la cultura conciliadora del cristianismo. Obviamente, la propia historia corroboró luego que la Iglesia no dudó en cometer terribles crímenes para imponer su discurso y su poder.

Paes Filho describe el proceso de crecimiento del protagonista que, ya convertido a la nueva fe, construye dentro de sí una nueva concepción del mundo, de la justicia y la libertad.

Ahora, su mandato es aliarse a sus antiguos enemigos bretones, para enfrentar a sus ex compañeros de conquista, los temibles nórdicos que seguían asediando, arrasando y saqueando implacablemente a las poblaciones isleñas.

Imprimiendo a su narración de abundante acción seguramente para capturar la atención de los lectores más jóvenes, el escritor teje una historia poblada de mitos y leyendas, que reserva un importante protagonismo al heroísmo, un componente sin dudas insoslayable de la literatura medieval.

El autor otorga también una particular trascendencia al destino, que está intrínsecamente vinculado a la mitología, cuando confiere una suerte de misión redentora al protagonista, obviamente inspirada en las enseñanzas del anciano monje cristiano.

Sin embargo, esa redención se concreta mediante la espada, porque las fuerzas del Mal están presuntamente representadas por el invasor nórdico, que debe ser derrotado mediante la unión de los pueblos radicadas en la antigua Bretaña.

De todos modos, ese discurso maniqueo que el relato parece plantear con tanta elocuencia, es desvirtuado por la actitud del propio Angus, que además de luchar por la liberación de los pueblos oprimidos, también aspira a tomar venganza contra quienes traicionaron y asesinaron a su padre.

Hay, en esta conducta, una suerte de cuestionamiento a la doctrina cristiana, que desestima toda posibilidad de represalia contra el enemigo y, en cambio, propone sumisamente ofrecer la otra mejilla y la conquista de la gracia divina a través del dolor y el sacrificio.

En un pasaje del extenso relato, el propio joven guerrero experimenta en carne propia la esclavitud y la humillación, en

una suerte de catarsis o purificación por los pasados crímenes cometidos.

Es, sin dudas, una etapa crucial de su definitivo bautismo, antes de iniciar, junto a los bretones, la gran batalla contra el bárbaro nórdico y la épica de liberación de los pueblos y territorios terriblemente escamoteados y ultrajados.

Or
lando Paes Filho describe minuciosamente numerosas batallas, algunos hitos históricos que ficciona a través de la creación literaria. Obviamente, en todos los casos, aporte una abundante dosis de mitología.

El autor demuestra haber investigado concienzudamente las estrategias militares de la época, que tuvieron una crucial influencia en los desenlaces bélicos durante las denominadas invasiones bárbaras.

En este primer tomo de la extensa saga literaria, el narrador construye también una elocuente alegoría sobre el destino y lo efímero de la gloria, aunque también refiere a la trascendencia de la fe y la fortalece espiritual.

«Angus: el primer guerrero» es   ante todo   una novela de aventuras. Sin embargo, más allá de visiones excesivamente subjetivas sobre acontecimientos históricos reales suficientemente investigados, la obra propone reflexionar en torno al heroísmo, el valor, los antagonismos humanos y la colisión entre culturas y doctrinas religiosas.

(Editorial Planeta)

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