AMOR ETERNO, UN FILME DE JEAN PIERRE JEUNET

La esperanza en tiempos de cólera

Pero más allá de este detalle anecdótico (y risueño, si se quiere), cabe señalar que la obra, última producción de Jean Pierre Jeunet, supone un despliegue visual fascinante y cautivador.

No es casual que dicha fascinación audiovisual sea uno de los componentes del largometraje en cuestión. Jeunet ya había dado muestras de su especial talento para recrear atmósferas de inquietante sugerencia tanto en Delicatessen como en La ciudad de los niños perdidos o la delirante Amélie. Aquí repite esa capacidad logrando, por momentos, pasajes de un excelentísimo nivel estético mientras narra una historia que mezcla romance e intriga detectivesca en el contexto de la Primera Guerra Mundial.

El relato (basado en un texto del bestselleriano Sebastian Japrisot), presenta a una joven afectada por la poliomielitis (la angelical Audrey Tatou) que rastrea, por cielo y tierra, a su novio desaparecido en el campo de batalla luego de haber sido sometido a una corte marcial. Este «amor eterno», como decíamos, introduce a la protagonista en una singular búsqueda que va rearmando el rompecabezas a través de pistas donde se iluminan pasajes dentro de un esquema narrativo constantemente trasgredido por flash-backs que retoman la acción a partir del testimonio de algún sobreviviente (o una carta perdida, una foto reveladora, etcétera), según se avanza en los hechos rememorados. Quizás lo más sobresaliente a destacar, sin embargo, sea el sobrecogedor cuadro que el largometraje recoge del horror de la guerra. Con un deliberado manejo cromático que estaciona la paleta en matices opacos, Jeunet plasma un friso desgarrador de la violencia colectiva, sin abandonar, en ningún momento, una sofisticada estilización de las imágenes que aparecen en pantalla. Si bien se nota un notorio gasto de producción (se dice que Amor eterno ha sido uno de los filmes más costosos del cine francés de los últimos tiempos), el realizador  evidentemente  ha sabido aprovechar hasta el último recurso para obtener una suerte de fábula romántico bélica de características deslumbrantes, que llega a incluir hasta un sorpresivo «bolo» de Jodie Foster en medio de la proyección. No por nada el filme cosechó sus correspondientes nominaciones al Oscar y a los Premios César del país galo, además de obtener otra distinción (a lo mejor más humilde pero de innegable justicia), en el último Festival de Punta del Este donde conquistó el reconocimiento de la Crítica (Fipresci Uruguay) y el Premio Especial del Jurado a la Mejor Película. Vale la pena.

Amor eterno (Un longue dimanche de fiançailles; Franbcia, 2004). Dirigida por Jean   Pierre Jeunet. Guión: Jean Pierre Jeunet y Guillaume Lautrant sobre novela de Sebastian Japrisot. Producción: Bill Gerber y Jean Louis Monthieux. Fotografía: Hervé Scneid. Música: Angelo Badalamenti. Producción artística: Aline Bonetto.- Con Audrey Tatou, Gaspard Ulliel, Jean Pierre Becker, Dominique Bettenfield, Clovis Cornillac, Marion Cotillard y Jodie Foster. *

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