
El máximo galardón, concedido a una adaptación de la ópera “Carmen”, distingue a alguien desconocido hasta ahora para la cinematografÃa, el director teatral británico Mark Dornford-May, de 49 años, que debuta aquà como realizador.
Dos Osos de Plata (mejor actriz a la alemana Julia Jentsch y mejor director al alemán Marc Rothemund) fueron para una de las favoritas de la competencia: Sophie Scholl, sobre la resistencia en Alemania contra el régimen nazi de Adolf Hitler.
Como mejor actor fue galardonado con el Oso de Plata el estadounidense Lou Taylor Pucci, quien interpreta en Thumsucker (El chupadedo) su primer papel en la pantalla grande (por el que fue distinguido también en el Festival Sundance de cine independiente en Estados Unidos).
El gran premio del jurado fue otorgado a la pelÃcula china Peacock, sobre la vida de una familia obrera china bajo el régimen de Mao Tse-Tung, a comienzos de la década de 1980.
El “Teddy” a la mejor pelÃcula sobre temas de homosexualidad, concedido a Un año sin amor, distingue la ópera prima de la directora argentina Anahà Berneri, quien en su filme refleja el sufrimiento de un enfermo de sida que busca todavÃa el amor en un hombre, pese a estar condenado a muerte.
La pelÃcula Paradise Now, de Hany Abu Assad, sobre los preparativos de dos terroristas suicidas palestinos antes de perpetrar un atentado en Tel Aviv, fue distinguida este sábado con el premio del público del Festival Internacional de Cine de BerlÃn.
La pelÃcula más votada en segundo lugar por el jurado del público fue Sophie Scholl.
El filme Conejo en la Luna, de Jorge RamÃrez-Suárez, sobre la corrupción en los más altos niveles en México, fue recibido con aplausos este viernes en la sección Berlinale Especial (fuera de concurso) del Festival Internacional de Cine de BerlÃn.
Protagonizado por Bruno Bichir y Lorraine Pilkington, el “thriller” relata la historia de una joven inglesa que vive en la Ciudad de México con su esposo mexicano y su hija de cuatro meses.
La vida del matrimonio cambia abruptamente cuando el marido es acusado de un crimen polÃtico que no cometió, mientras su mujer y la beba son secuestradas por miembros de la seguridad para poder detenerlo.
En la red cada vez más densa de corrupción, los más altos niveles buscan chivos expiatorios para ocultar sus crÃmenes, la policÃa tiene mano libre para emplear impunemente la violencia y el comercio de niños no es algo inhabitual en el paÃs. *
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