Tiene la palabra

«Seamos realistas, pidamos lo imposible»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La llamada de un lector publicada el pasado sábado 5, referida a la desactualización de los horarios de los chaperos de las paradas de ómnibus me motiva una vez más a tirar unas líneas sobre el tema.

Coincido totalmente con lo expresado por dicho lector y aprovecho para reiterar mi parecer el cual vengo haciendo público desde hace varios años en distintos medios de prensa -incluido LA REPUBLICA, donde hasta Sherlock abordó el tema en más de una oportunidad- aunque, sin el ánimo de ser aguafiestas, debo reconocer con tristeza que no ha tenido el mínimo eco de parte de las autoridades. Ni siquiera una respuesta. La información sobre el ómnibus nuestro de cada día es más que deficiente.

En los últimos años se han establecido varias modificaciones y extensiones de recorridos que no han sido debidamente comunicadas a los usuarios (salvo en los afiches que lucen algunos coches de las respectivas empresas), poco o nada se sabe de las múltiples posibilidades de trasbordos e incluso de las numerosas líneas locales y para completarla -y aquí voy al asunto- los chaperos de las paradas no se actualizan provocando efectos más contraproducentes que su posible ausencia.

Si en un chapero no figuran la o las líneas que pasan por allí vaya y pase, pero cuando luce el número de una que ya no existe; es el colmo. Ejemplos lamentablemente sobran. A lo largo de toda la avenida Agraciada se indica el paso de las líneas 131 y 134, cuando ambas fueron eliminadas hace ya un buen tiempo (la primera en diciembre de 1997); en el tramo de Agraciada, entre Evaristo Ciganda y Bulevar Artigas, figura la 124 aunque no circula por ese tramo desde enero del 98 y el 146 está diseminado en casi toda la extensión de la avenida Millán a pesar de que hace más de siete años que desapareció.

No me extiendo en otras avenidas y/o barrios para no generar una separata…

¿Qué motivo tiene agregar un sufrimiento gratuito a los desconcertados usuarios, más si no son habituales? ¿Cuesta tanto retirar, ya no digo actualizar dicha cartelería?

Lo del título. Ojalá que el reclamo del mencionado lector, que es justificado y totalmente ajustado a lo que debería ser parte de un sistema de transporte medianamente serio, tenga andamiento. El mío, con ser menos pretencioso y teóricamente más fácil de ejecutar, ha sido olímpicamente ignorado.

Suerte, por todos.

MARIO PLASTINE

 

Los jóvenes pagan el precio de nuestro silencio

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La Editorial del día domingo 16 de enero hace mención de la dificultad que tienen los alumnos para aprobar matemáticas, que el problema no es nuevo, sino que «se remonta a varios decenios atrás».

Algunas de las razones que la editorial comenta como causa del problema que «escasean los profesores con sólida formación, sobre todo en cuestiones vinculadas a la didáctica, lo que se transforma en una deficiente labor pedagógica y en el consiguiente fracaso de los educandos a la hora de rendir la prueba correspondiente».

El 28 de diciembre de 2004, Marcelo Martínez Lauretta publica en su diario el artículo: «Se necesita un plan de emergencia en Educación», en el que dice «los índices de reprobación y abandono en Educación Media (y también en la Terciaria) son inadmisibles.

Por un lado, son inhumanos, generan frustraciones terribles al que aspira a encontrar un modo de avanzar. Por otro, esos índices anuncian algo: si más de la mitad fracasan, algo está mal en el Sistema. No parece razonable pensar que tantos jóvenes uruguayos tengan problemas para aprender».

Si no fuese trágico sería cómico. Porque tenemos profesores que no saben enseñar y toman exámenes y ponen notas sobre lo que ellos no supieron enseñar y la pérdida del examen, el fracaso, la culpa, el «bochazo» cae sobre el alumno.

Hay algo que no está bien y los jóvenes están pagando el precio de nuestro silencio.

Atentamente,

SOLANGE THIERRY

 

Los tiques electrónicos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En los últimos tiempos los trabajadores fuimos acostumbrándonos a cobrar parte de nuestro salario con los tiques alimentación, un instrumento que abarata a los empleadores los tributos que deben pagar a la seguridad social

y por ende repercute favorablemente en sus costos.

Después de adaptarnos a él, el TA pasó a ser en la práctica como el dinero. Es muy difícil encontrar algún comercio que no lo acepte y su operativa es ágil y no genera inconvenientes.

Pero ahora se anuncia la aparición del tique electrónico, que en la práctica será como una tarjeta de crédito que tendrá el trabajador donde mes a mes se le acreditará el importe del que habrá de disponer y que sustituiría al TA. Esta realidad, que aparece como un adelanto tecnológico, tiene un inconveniente muy serio en la medida que afectará de manera importante

la capacidad de opción del trabajador para poder elegir el lugar en donde comprar. ¿Por que esto? Porque los comercios de barrio, almacenes y autoservicios quedarán en la práctica excluidos de poder aceptar este instrumento de pago por el alto costo que tiene el aparato de autorización electrónico que permite, al igual que para las tarjetas de crédito, realizar en forma inmediata la operación.

Y hacer ese trámite telefónico resulta impensable, por el costo y por el tiempo que el mismo demanda, sobre todo cuando se trata de operaciones de escaso monto que son la mayoría de las que se realizan particularmente en los comercios de barrio.

El PIT-CNT y las nuevas autoridades de gobierno que asumirán en marzo deberían preocuparse por evitar que esto se concrete, teniendo además en cuenta que el alto costo de los aparatos de autorización (POS) es consecuencia de que el único proveedor de los mismos es una empresa propiedad de las tarjetas de crédito y que su implantación nos obligará a comprar sólo en los supermercados grandes que no tendrán dificultades para aceptar el nuevo instrumento de pago.

J.C.GUERRERO – C.I: 1.089.367

 

Agradecimiento de Secom

Sr. Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En la edición de 8 de febrero de 2005, la Dra. Jacqueline Dodera escribe una elogiosa nota referida a acompañantes y supervisores de Secom, así como nos sugiere corregir lo que ella llama «irregularidades» que existirían dentro de nuestra organización.

Respecto a ambos temas, queremos agradecer por este medio a la Dra. Dodera el envío de dicha nota para ser publicada.

En lo que respecta a nuestro personal, hace público que Secom está logrando cumplir con una de sus metas más preciadas: brindar sus servicios con calidad y con calidez. Sin duda que la mayor parte del mérito de que esto sea así es del propio personal y de las características innatas de cada uno, pero sin duda también que existen dentro de la empresa los procedimientos adecuados para seleccionar, captar y mantener a estas personas que son tan valiosas para la organización.

Respecto a las supuestas irregularidades, no sabemos si este término refleja fielmente lo que la Dra. Dodera quiso transmitir. Lo que sin duda hay son cosas para mejorar, y siempre las habrá, pues son las oportunidades de mejora y de cambio las que nos impulsan más adelante. Las organizaciones que creen que todo lo que ha
cen es inmejorable están condenadas a estancarse y desaparecer.

En este sentido, contamos con nada menos que 125.000 asesores. Son los mejores consultores empresariales que tenemos y son… nuestros clientes. Su opinión es muy valorada por nosotros y es la mejor herramienta que tenemos para mejorar día a día. Sería bueno que la Dra. Dodera, o cualquiera de nuestros afiliados que haya detectado algo pasible de ser mejorado, se ponga en contacto con nosotros y nos lo especifique. No tenga dudas de que lo tendremos muy en cuenta y trabajaremos en ello.

A la Dra. Dodera y a LA REPUBLICA, muchas gracias.

P/ SECOM:  DR. J. ENRIQUE D’OTTONE CLEMENCO – DIRECTOR TÉCNICO

 

«El cambio, … algo previsible»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los cambios no son hechos aislados, sino que obedecen a causas determinantes. Estas a su vez van marcando pautas que se repiten en forma cíclica en los procesos de la historia. Cuando Fromm nos plantea su tema del miedo a la libertad está afirmando que los seres humanos son proclives a cambios sorprendentes en el transcurso del tiempo.

Indudablemente que el entorno, el medio donde se suceden los hechos juegan un rol preponderante en los mecanismos de cambio. Aquella afirmación de Aristóteles, de que todo fenómeno obedece a un causa, está pautando hechos trascendentes en los medios socio-culturales y económicos de una colectividad libremente constituida.

Acá no me refiero al noúmeno o se la causa hipotética de un fenómeno, sino a una realidad palpable que va más allá de logros apodícticos.

La entelequia, o sea el principio de acción nos seduce por el camino de una razón inteligente. Pero veamos, las causas de esta fenomenología de cambio en lo socio-económico-cultural, que no sólo obedecen a motivaciones heurísticas sino que son el planteamiento de una realidad impactante y desencadenante.

El deterioro en el manejo de la conducción política conlleva al error, que no es ceguera sino cobardía.

Las corrientes neo-liberales han agotado sus pretensiones conformistas y la relación aparentemente estable del elector-elegido sufren cambios sustanciales.

Las viejas prédicas de las agrupaciones elegibles, ya no conforman las expectativas del elector, por mantener una orientación unidireccional que deriva en el deterioro de su acción.

Los valores han cambiado y las intencionales consignas que alentaban a una gastada prédica de «un estilo de vida» del elector, no conforman una realidad, son errores que afectan la credibilidad: apuntando a un despertar de la conciencia cívica, como factor de prevalencia. He ahí que aparecen nuevas corrientes para alentar propuestas y enterrar viejas consignas en un olvido aparente.

El cambio, dará lugar a un fortalecimiento del oponente que modificará su futuro accionar, y nuevas figuras alentarán pretensiones de logros programados.

El «elector» da su voz de alerta, para exigir cambios en la conducción política.

Sólo así el «elegible» toma conciencia de su protagonismo y la fidelidad de su accionar.

DR. ARNOLDO MARTI

 

¿Por qué «verde» en la banda de Tabaré?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La TV mostró días pasados la banda presidencial que lucirá el Dr. Tabaré Vázquez el 1º de marzo al asumir como nuevo Presidente de los orientales. Según la modista de la congregación oblata que la ha venido confeccionando, la misma esta vez «tendrá un poco de verde», al parecer en las hojas que rodean al escudo nacional.

Por qué «verde» en la banda de Tabaré, se pregunta mucha gente del Frente, obviamente durante muchos años reacia a ese color por razones que todos conocemos.

No dudamos de la inocencia de la hermana religiosa al diseñar la nueva banda para el cambio de mando, en el agregado de un color tan poco simpático para las huestes de izquierda. Y pensamos que se trató de un «pecadillo» cometido sin malicia, aunque blancos y colorados en cierto modo, hayan tomado con sorna y una sonrisa sarcástica el acontecimiento.

No se haga mala sangre hermana. De buenas intenciones, está empedrado el camino del infierno, dicen. Saludos.

RICARDO GUZMAN -1.679.345-0

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