
Me encontré con un viejo amigo y como casi siempre me pasa con él terminamos comparando nuestros distintos estilos de vida. Nuestra manera de movernos en el mundo. Yo soy un tipo tranquilo, que encuentra lÃos a cada paso y que por lo general no sé cómo salir de los problemas. Mi amigo en cambio, al que hace años llamaba en broma “padrino” y que con el transcurso del tiempo terminé llamándolo padrino más en serio que en broma, él o resuelve problemas regalando botellas de whisky, o pagando a alguien para que extravÃe expedientes detrás de muebles o habla con dos pesados a que vaya a “sacudirle la caspa” a alguien. El resuelve problemas aun cuando se meta en problemas mayores. “Lo que te pasa a vos –me dice– es que vas muy ingenuo”. Por supuesto que si comparado con él yo soy la Cenicienta. Prefiero ir de ingenuo, aunque no puedo negar que en el fondo me gusta esta idea de tener a un conocido para pedirle que le vaya a “sacudirle la caspa” a alguien. *
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