Escrito por: THOMAS WERNER

Calhoun habÃa manifestado su interés por conocer el candombe y la música de nuestro paÃs y asistió a las Llamadas que se llevaron a cabo el pasado viernes 4 en el Barrio Sur. Su trayectoria no es muy conocida por estos lares, pero en EEUU es apreciado como un excelente instrumentista que transita con pareja maestrÃa por los terrenos del jazz, el rock, el hip-hop, el funk y el rap. Graduado en el Berklee School of Music en Boston, obtuvo el premio “Buddy Rich Jazz Masters” por la mejor exhibición como baterista y fue elegido Mejor Baterista Progresivo por los lectores de la revista Modern Drummer en 1989, 1991 y 1992.
Es más conocido como integrante del grupo Living Colour, que ha recibido varios galardones internacionales en el campo del rock. Pero además ha participado en grabaciones y conciertos con personalidades como B.B.King, Pharoah Sanders, Jaco Pastorius, Wayne Shorter, Marcus Miller y Jack DeJohnette.
Su primer CD como lÃder fue grabado en vivo el 27 de diciembre de 1999. Se titula Will Calhoun Quintet live at the Blue Note (Half Note Records 4912) y desarrolla ocho temas a lo largo de casi 72 minutos de duración. Es un disco de jazz desbordante de vitalidad y entusiasmo, que despliega la mayorÃa de las versiones en un estilo hard bop modernizado, con el fiero impulso de la baterÃa del director. Solamente en dos tracks, “Dawn of the Great Eastern Sun” y “Drum Hymn for Ana Marie Shorter” (éste dedicado a la fallecida esposa del saxofonista Wayne Shorter), Calhoun manipula de principio a fin su sofisticada percusión electrónica, dotada de tantos distorsionadores, reverberadores, repetidores, vibradores, retardadores y otros chiches eléctricos, que fácilmente logra con ella sola llenar varios minutos de música.
El resto es abundante swing acústico, con puntos sobresalientes en “Minority”, tema de Basheer Qusim, “Fe-Fi-Fo-Fum”, de Wayne Shorter y “Passion Dance”, de McCoy Tyner. Este último cierra el show en el Blue Note neoyorquino y tiene un largo solo de baterÃa de 7 minutos en el que Calhoun demuestra haber escuchado atentamente a Elvin Jones. El contrabajo de John BenÃtez exhibe su poderoso sonido en todo el disco y el piano de Orrin Evans se escucha en “Umoja”, pero su solo es simple y no tiene particular destaque.
Quienes acompañan efectivamente al director en echar combustible al fuego son dos amigos que ya venÃan tocando juntos desde hace varios años: Bobby Watson y Terell Stafford. La trompeta chisporroteante y agresiva de Stafford vuela con facilidad en el fraseo agudo, generando una excitación que tiene inmediata respuesta en la aceptación del público. Y Watson, que siempre empieza sus solos tranquilo, utiliza el crescendo con singular habilidad y termina soplando su saxo alto a todo vapor, exhibiendo trazas de la sana influencia de Charlie Parker.
Calhoun quedó encantado de su estadÃa en Uruguay y manifestó su intención de volver pronto con su banda. Ojalá su deseo se cumpla y tengamos un buen concierto de jazz con este joven y entusiasta músico. *
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