Un recuerdo para José Libertella
Había nacido en Italia y llegó a Buenos Aires cuando recién asomaba su niñez. Durante años acompañó formaciones orquestales de excelente nivel, destacándose por la fuerza y la prolijidad de sus ejecuciones.
Con quince años de edad integró la Orquesta Símbolo Osmar Maderna y estuvo en ella hasta 1955 siendo, posteriormente, requerido por el maestro Carlos Di Sarli para compartir una fila de bandoneones con Alfredo Marcucci y Julián Plaza.
Luego formaría y dirigiría una orquesta para acompañar al cantante Miguel Montero, en ella imprimiría su fuerte estilo interpretativo y a sus ideas musicales incluiría una estructura tímbrica con una refinada afinación en todos los instrumentos clásicos de la orquesta típica. Corría la década del sesenta y en este conjunto alternaban encumbradas figuras del tango como Raúl Voliniern en piano, Eduardo Walczark en violín, Alberto Celenza en bajo Adrián Farelli en violoncello y Andrés Rivas en viola.
Pero la mayor gloria del maestro José Libertella comienza una noche del mes de noviembre de 1972, cuando junto al bandoneonista Luis Stazo, los violinistas Reynaldo Nichele y Fernando Suárez Paz, Armando Cupo en piano y Omar Murtagh en bajo, suben por primera vez a un escenario en la ciudad de Río Gallegos para una presentación en un festival de música ciudadana y folclórica.
Sin presentirlo nadie, esa noche queda constituido el Sexteto Mayor y comienza una aventura musical que los llevaría por diversos escenarios del mundo.
Con arreglos precisos y de singular belleza , el Sexteto Mayor desarrollo siempre, un repertorio inteligentemente seleccionado, que permitió el lucimiento de cada uno de los músicos y que sirvió como un peculiar muestreo de la rica historia del tango, en sus vertientes más diversas.
«El tango está por encima de modas. Nada podemos innovar sobre su existencia existencial, aunque siempre brinda enorme posibilidades de renovación, de cambios, pero siempre con los límites de no desvirtuar sus raíces», afirmó, Libertella en un reportaje hace algunos años.
El Sexteto Mayor, con la dirección y los arreglos orquestales de Libertella y Luis Stazo, prestigió los teatros y centros culturales de América y Europa. En 1987 inauguraron en París lo que posteriormente se convertiría en el mayor cenáculo tanguero de Europa: «Trottoirs de Buenos Aires».
Con el correr de los años, Libertella vería desfilar en el sexteto al pianista Oscar Palermo, el contrabajista «Kicho» Díaz y los violines de Mario Abramovich y Mauricio Mise.
Acompañó en el correr de 1967 a Edmundo Rivero en una gira por Japón. Compuso los tangos instrumentales «Rapsodia de arrabal» y «Universo». *
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