Triste fin de Policarpo Cuaresma

En las sociedades regidas por modelos concentradores de riquezas, las diferencias sociales imponen determinadas barreras en el acceso a diversos derechos, como la educación, la salud y la vivienda.

Sin embargo, existe un aspecto no menos relevante que es la cultura, la cual puede transformarse  según las circunstancias  en un factor igualador de oportunidades o de fragmentación social.

Suele afirmarse, en ámbitos académicos y especializados, que la peor forma de exclusión es la cultural, porque contiene a su vez todas y cada una de las modalidades conocidas de marginación: económica, social y hasta racial.

El tema de la discriminación está íntimamente vinculado con la historia del escritor brasileño A.H. Lima Barreto (1881-1922), autor de «Triste fin de Policarpo Cuaresma».

Lima Barreto, que al igual que sus padres era de tez oscura, vivió su infancia en un momento de inflexión histórica de su país, cuando fue abolida la esclavitud, auténtica lacra que suele reproducirse contemporáneamente por los persistentes cuadros de explotación laboral.

Por su condición humilde y la discriminación étnica a la cual fue sometido, el periplo existencial del escritor resultó ciertamente complejo. Fue el único escritor de su época procedente de las clases bajas. Su carácter intrínsecamente rebelde y sus permanentes críticas públicas al hegemonismo social imperante, lo expusieron a una vida cuasi marginal. Sumido en la pobreza y el alcoholismo, murió prematuramente a los 41 años de edad.

«Triste fin de Policarpo Cuaresma», una obra apenas conocida por el mundo de lengua hispana, fue calificada por los críticos del tiempo en que fue publicada, como una inofensiva sátira al poder.

Sin embargo, la contundencia de su lenguaje y la riqueza de su contenido, corrobora que se trata de un fuerte alegato contra la desigualdad social, nacida de la pluma de alguien que debió soportar la injusticia en carne propia.

En su discurso literario, el autor apela a la reivindicación de la tradición como fuente primordial de la construcción de un imaginario propio, que en su seno recoja el conjunto de modos y costumbres que hacen a la identidad de un colectivo.

En este relato, Lima Barreto anticipa las críticas a la concepción moderna y hegemonizante de la nación, reclamando la legítima preservación de la memoria, la equilibrada apreciación de la cultura popular, los pobres, los negros, las mujeres sometidas y humilladas y hasta de los locos. El escritor también alza su voz contra una intelectualidad sumisa y funcional al sistema dominante, que contribuye a la manipulación colectiva para perpetuar en el poder a una minoría.

Esta novela, que fue publicada por primera vez en 1911 y por ende tiene casi un siglo de existencia, comporta un testimonio que mantiene plena vigencia, en la medida que la justicia social sigue siendo una asignatura pendiente de la sociedad contemporánea.

«Triste fin de Policarpo Cuaresma» es una obra que convoca a la reflexión, que insólitamente ha sido mantenida en un sitio marginal en el contexto de la literatura latinoamericana.

(Ediciones de la Banda Oriental)

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