Tiene la palabra

A la Junta Departamental de Montevideo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Siendo difícil a veces establecer diferencias entre el libertino, el liberticida y el libertario que después de todo reconocen la misma raíz semántica, aprobamos ahora un monumento al gay, en vez de tratar de revertir o mejor orientar psicosocial y culturalmente sus manifestaciones morbosas en lo emocional y sexual, en lo cotidiano conductivo; sus causas y consecuencias. Está bien, que sea así de grande y nadie quede sin ir a la inauguración. Extendiendo el criterio y dejándonos de una buena vez de prejuicios anacrónicos también podríamos pasar por tal permisivo cincel al cacique Paja Brava y al drogadicto, para que como enfermos, y a menudo contagiosos, lumpenizados no queden afuera.

Los borrachos y timberos vayamos juntando canillas viejas. Prosigo porfiando que con mayor justicia se impone aunque más no fuere una mísera placa a mi coterráneo aigüense, el muy famoso finado Bonifacio Montesdeoca, que cada vez que visitaba a «las chicas que fuman» la que no huía despavorida le exigía una toalla a modo de amortiguador. No señores ediles: apostando como corresponde a los mejores conceptos de salud y familia, creo que algunas cosas son tan descabelladas que no merecen la más mínima consideración. «No podemos decirle sí a todo… (Seregni 2001). Cuando la gente en afán de participar aporta constructivamente más que criticar a priori, no se puede desperdigar esfuerzos, ni otro capital en cuestiones ociosas y estériles, en todo caso parasitarias. Más bien «hay que echarle semillas a la tierra» (M. Flores Mora 1966). La verdad maestro que estos asuntos no vienen solos; de no rebobinar corremos el serio riesgo que dentro de tres o cuatro años el pueblo, sintiéndose frustrado, nos retire la confianza.

En cambio aliento por último, además de la necesaria preocupación de la Unicef y la FAO entre otros, un monumento inspirado en Bárbara quizás en Rambla República Argentina (la pequeña tucumana que hace dos meses sin saber que condena cumplía, lloraba de hambre en su tierra -el granero del mundo- y en la tele); ¿y sabés los síntomas?: a los cuatro o cinco días de no comer sentís como un puñetazo en la boca del estómago. Atentos saludos:

JULIO SANCHEZ – CI: 3.515.040 – 4

 

Se ha cerrado otra puerta

In Memoriam

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ha muerto Ariel Isabelino Villa Balles,

hoy, 6 de noviembre,

dejamos caer otra piedra negra

en las vasija de los días fastos y nefastos,

que a duras penas, soportamos.

Eran un chiquilín altísimo y desgarbado

allá en la ciudad que nos vio nacer.

Su padre, siempre en comercios;

urbanos al comienzo suburbanos después

con su viñedo de La Calera.

Ariel estudió en San Javier y luego formó parte de los bachilleratos del liceo oficial.

Uno de sus profesores en el Colegio S.J.

fue el poeta y religioso Osvaldo Pol,

quien le alentó a escribir relatos, de igual manera que despertó en Tomás de Mattos -esa fuente del epos- la fuente que no cesa de maravillarnos con su idioma.

Pero ha muerto Ariel Isabelino.

Con Tomás y Nelson Ferreira organizaron concursos literarios, reciclaron el viejo diario «La voz del pueblo», creando páginas para el lector despierto.

Ariel Isabelino vino a Montevideo, habitó pensiones de estudiantes y otras yerbas, y un día se recibió de profesor de Literatura en el IPA. Poco duró en un colegio privado en los años estériles de la dictadura.

Pero junto a Raviolo y Abella (ambos profesores de letras egresados del IPA), y otros socios crearon Las Ediciones de La Banda Oriental, donde se publicó casi todo lo bueno de la historia, la poesía, el relato en este insólito país.

Después creó la impresora Prisma y desde su cueva Cordial, diagramó, diseñó y compuso medio Uruguay letrado. Con un humor especialísimo, mateó con sus amigos, despertó en él sus fibras nacionalistas, pero siempre encontró un momento para sus amigos de «mal pelo».

Se necesitarían muchas páginas para cubrir

su labor incesante, en los últimos años

acompañado siempre por un perro tuerto

y vagabundo que protegió y le puso un nombre:

«Café». Sus hijos, dispersos por Latinoamérica, trabajaban; dos se casaron de los tres.

Con su compañera de siempre, con Gloria Pascual, remontaron años duros, siempre juntos.

Sobreprotegió poetas como Walter Ortiz y Ayala, y a quien esto escribe.

Lacónico, ofrecía su punto de vista casi siempre irrenunciable, carpetas y catálogos

Creó para jóvenes pintores o músicos (siempre

dispuesto a colaborar con Darnauchans o Numa,

con Carlitos y Eduardo Larbanois.

Solamente quiero unas pocas palabras a tanta pérdida:

Joao Guimaraes Rosa cuando leyó su discurso

académico, hablando de quien debía suplantar

Dijo: «Se pasó a lo claro. ¿Qué es el pormenor de ausencia?. Los hombres no mueren, quedan encantados».

Así creo, firmemente, Ariel Isabelino se pasó a lo claro, porque los hombres como él, no mueren

«quedan encantados».

WASHINGTON BENAVIDES – 2004. EN MONTEVIDEO

 

Para aclarar la historia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quiero comentarle lo del suplemento de las Elecciones en Uruguay de la edición del 31 de octubre. ¿Cómo es posible que se edite en homenaje y como a un «reto para la participación ciudadana» y se suprima de un plumazo las elecciones presidenciales del 30 y del 34?; esto sí es un verdadero «secuestro» de información, que omite señalar la mayor concurrencia de electores del siglo hasta esa fecha, ratificada luego por la elección presidencial y plebiscito del 34 con el triunfo de la Terra-Navarro en 84 mil votos más de las que tuvo en la elección presidencial del 30: fue un verdadero «arrase» de terristas y herreristas reformistas. Por el contrario, la elección del 32 para el Consejo Nacional de Administración, en la que el Herrerismo y los colorados reformistas decretaron la abstención, resultó una verdadera chirinada con el concurso de apenas el 27% del censo electoral. Los números cantan, pero más allá de las cifras, que son contundentes, lo preocupante es el «secuestro» de la información. Se puede ser o no, partidario de Terra, lo que no se debe es deformar y ocultar hechos históricos en lo que a la comunicación con la gente se refiere. Por todas estas consideraciones, le pido que me conceda como un derecho de réplica, para desvirtuar muchas afirmaciones «oficiales» que a través del tiempo se fueron realizando y se siguen repitiendo. Veamos, tentado estoy de empezar ahora, pero mejor lo dejo para un pequeño rolleto que pienso redactar, adelantándole que no excederá las seis carillas que se destinaron para el suplemento: no es mi intención realizar un alegato histórico sobre Terra, ni estoy preparado para ello, pero sí estoy seguro, que además de echar una mirada sobre dictaduras y democracia en el Uruguay del siglo XX, aportaré datos que creo serán de interés para sus lectores. Si lo ve factible, hágamelo saber publicando esta carta que le estoy enviando, para de esta manera hacerle llegar el borrador del mismo, y entonces ad referéndum suyo pueda ser distribuido por su diario. Lo saluda muy atentamente

GABRIEL ACEVEDO TERRA – C.I: 587 220-4

 

Fábrica de frustraciones

Señor Di
rector de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El fútbol se ha vuelto un deporte peligroso y no para los futbolistas precisamente sino para los espectadores, para la gente, para el respetable, como llaman en España al público. A los que corren detrás de la pelota y cuando le dan alcance no saben qué hacer con ella, más allá de algún desgarro o comentarios sobre ciertas partes del cuerpo de sus madres o hermanas; difícilmente les pasa nada. La pelota la tocan pocas veces y cuando la consiguen por lo general no saben qué hacer con ella. Los espectáculos, para llamarlos de alguna manera; no son lo que se diga maravillosos, ni gratos, ni amenos, ni divertidos y ni siquiera son entretenidos. ¡Ahí está el detalle! ¿Se acuerda lo que pasaba cuando faltaba la maestra? Las tales batallas de tiza. ¿No se acuerda? Creo que me fui al carajo… Claro, ha pasado tanto tiempo. Veamos este otro ejemplo, entonces: ¿Recuerda las clases de filosofía, las de música, las de educación moral y cívica? Un plomo… ¿Cómo, dice? Que a usted le gustaban. Disculpe. No lo hubiera imaginado. Déjeme ver… No se me ocurre nada… Ah, ya sé. Lo que quiero decir es que el ocio y la molice engendran violencia. Eso es. El aburrimiento es el padre de muchos desenfrenos. El tedio provoca fastidio que a su vez genera hastío que a su tiempo produce ansiedad, inquietud y desasosiego que a la larga se transforman en violencia y la violencia como es sabido engendra solo violencia. Sentencia ésta que no por conocida deja de ser cierta. Por si esto fuese poco, la tele, el televisor, ese intruso soporífero, latoso e impertinente que se ha adueñado de nuestros hogares y pretende hacerlo también de nuestras vidas, es un vendedor full time metido en nuestra casa. Un vendedor que nos incita y estimula para comprar esto, aquello y lo de más allá. No importa que no dispongamos de dinero o que tengamos otras prioridades o lo que es peor: sin importarle a nadie que precisemos o no lo que se nos ofrece. Crea la necesidad donde no existe, provoca el deseo, despierta la avidez y estimula el consumo de cosas inútiles e innecesarias. ¿Acaso esa no es otra forma de violencia? ¡Claro que lo es! De violencia y frustraciones. Aunque bien dice la canción que: «la gente vive en blanco y negro y sueña en color» sería mejor decir que la condenan y condicionan a vivir de una manera mientras la incitan y presionan lo que deben y tienen que usar para estar a la moda y no sentirse fuera de la manada, vaya usted a decirles que eso es válido para algunos pocos, para los que pueden, para los elegidos. ¿Quién le pone el cascabel al gato?, se preguntan los ratones. De esta manera, por ese camino, priorizando y estimulando el consumo cuando no logra cubrir las necesidades básicas, la sociedad no puede crear individuos sanos sino que produce frustraciones. La sociedad se empobreció terriblemente. A nadie puede extrañar entonces que quienes perdieron pie y están a punto de ahogarse quieran salvarse. Salvo llamarlos indigentes, poco hacemos por evitarlo. Quienes menos tienen quieren ser protagonistas aquí, en España, en Estambul o dónde sea. Seguramente el o los métodos que utilicen para ello no van a ser necesariamente de nuestro gusto.

CARLOS GEROSA- TORC[[email protected]]

 

La preocupación de un frenteamplista

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Estimado amigo: espero que se encuentre usted bien al recibir la presente. El motivo que me anima a escribirle es porque veo con cierta alarma los planteos que recibe el futuro gobierno progresista de parte del PIT-CNT. Veo que algunos compañeros están preocupados más por un sillón y su «chacra» que por el destino de todos los «habitantes de estas tierras». Con todo el respeto que me merecen, les digo a los compañeros que no sean truchos: yo me pregunto si es el mismo Tabaré que escuchamos durante toda la campaña y antes de la misma o si ellos estuvieron escuchando a otro.

¿Acaso no habíamos quedado en atender la Emergencia Social primero? Pero yo oigo que están preocupados por las concesiones, los contratos, los futuros aumentos salariales, etc. ¿Acaso los funcionarios públicos no tienen el futuro asegurado?

En el Sunca, por ejemplo, hay acomodos; así como en la Bolsa, la IMM. Se entregaron viviendas a los dirigentes y a familiares. No sé que va a pasar cuando se logre que cada trabajador sea un cotizante; cuando haya más plata… Ahí, todos vamos a querer ser dirigentes. A veces se arreglan las cosas a los piñazos. Me calienta todo esto porque soy uno de los muchos que peleamos por el cambio. Muchos compañeros no entienden que la ética radica en ser los primeros en la lucha y los últimos en recibir los beneficios; si no, no sirven como dirigentes. En eso radica eso de que «los últimos serán los primeros». Será por eso que al compañero Mujica le dan palos los propios y los ajenos, los de adentro y los de afuera. Será mi situación de que estoy en el millón de pobres.

ATTE. MARIO FERNANDEZ

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