Conversaciones sobre música
En el cotejo Buenos Aires tiene en su haber Decadencia, de Steven Berkoff, dirección de Ruben Szuchmacher, interpretación de Ingrid Pelicori y Horacio Peña, que con la misma traducción (Rafael Spregelburd) y dirección de César Campodónico pasó inadvertida aquí. Venecia de Jorge Accame cosechó premios y disfrutó de inmenso favor popular en Buenos Aires; una indiferencia glacial la recibió en nuestro medio Art de Jasmine Reza fue un triunfo en Buenos Aires que llegó hasta España, que sepamos; en el Anglo pasó sin pena ni gloria. O’Neill tuvo aquí una muy buena puesta en escena (dirección de Jorge Denevi, con Júver Salcedo y Lilián Olhagaray) Viaje de un largo día hacia la noche, de O’Neill, era una muy buena puesta en escena en Montevideo (dirección de Jorge Denevi) en tanto que la versión argentina, con Alfredo Alcón y Norma Aleandro era ineficaz. En el mismo teatro Stella El gran regreso de Serge Kribus, un éxito en Buenos Aires (Alfredo Alcón, Rafael Cabré) que aquí, con el mismo elenco, no supo dar razón. Hay excepciones: ya que se trata de Mauricio Dayub, su obra El amateur (interpretada por el mismo Dayub y Vando Villamil) fue un éxito tanto en Buenos Aires como en nuestro Teatro Circular, también fue acertada la versión local por el Teatro Circular, con Walter Reyno y Daniel Hendler.
Adentro! puede beneficiarse de algunas excusas. El programa es doble: tiene una ficha técnica para la Argentina y otra para el Uruguay. La argentina indica un director (Sergio D’Angelo) y un iluminador (Fabián Reynoso) que no aparecen en el programa local, tan prolijo que incluye a la encargada de la boletería (la actriz Myriam Mastalli). ¿Es posible que la puesta en escena argentina haya sido un poco más compleja, con una escenografía de la que se pueda hablar, mejor iluminación y mejor movimiento escénico que lo que vimos en el Stella? Estos elementos parecieron faltar en nuestro medio: los actores se pararon y dijeron de frente al público, la iluminación era un mínimo como para que se vieran los actores; no hubo escenografía, Dayub y Goity, sobre cuya muy respetable calidad y competencia no tenemos ninguna duda por haberlos visto en actuaciones anteriores, parecieron librados a su inspiración individual, y se perdió a muy poco de iniciarse la pieza todo efecto de conjunto.
Adentro! es un claro retroceso en la producción de Dayub, si la comparamos con El amateur. Es ingenua hasta rozar la tontería; no tiene personajes sino caricaturas; no hay casi diálogos, sino monólogos sucesivos. La aproximación de un profesor de danzas típicas con el músico de la cumbia villera no ocasiona ni drama ni comedia. No hay, en realidad, acción, interrumpida sin peligro de continuidad, por un número, muy conocido y más propio de un circo o de Michelángelo que del teatro, donde Dayub mostró sus habilidades coreográficas y rítmicas con una cuerda.
No nos pareció feliz la actuación, aun a consciencia de que Adentro! le ofrece muy poco margen. Dayub, al que le sienta muy mal una antiestética peluca, sobreactúa; Goity es sobrio, pero no encaja en el personaje, y no encaja porque prácticamente no tiene un personaje. Hay un punto a favor, del que nuestro teatro debería aprender: aun con un material pobre, tanto Dayub como Goity saben rematar una escena y convencer al público de que algo se expresa, culmina, se redondea. A menudo estos remates fueron tan eficaces que la pieza debía interrumpirse por los aplausos a telón abierto. Ello no nos convence del valor de la obra, pero sí de un sentido alerta del efecto, casi de un sentido de la comunicación. *
ADENTRO! de Mauricio Dayub, por Mauricio Dayub y Gabriel Goity. En teatro Stella, estreno del 3 de diciembre.
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