"MEDIDA POR MEDIDA", DE WILLIAM SHAKESPEARE, EN EL TEATRO VICTORIA

Dialéctica del poder y de la lujuria

Naturalmente, preferiremos siempre un Esquilo patituerto a la mayoría de los espectáculos de nuestra cartelera: con tal que los actores tengan voces inteligibles, siempre llegarán, a veces más a modo de lectura que de actuación, frases felices, momentos emotivos, chispas que pueden producir explosiones en nuestros cerebros.

Es incómodo juzgar esta puesta en escena de «Medida por medida». Encontramos en sus responsables amor por Shakespeare y un aceptable comprensión de su simplificado texto; y eso es suficiente. Hay una traducción límpida e inteligente de Idea Vilariño, hay un actor de excepción, Ernesto Laiño (Vincentio), hay un actor que promete y puede llegar lejos, Gustavo Saffores (Angelo), hay una inteligente y aplicada dirección de actores de Margarita Musto, cuya devoción por el teatro es conmovedora. Hay también buena letra, sangre, entusiasmo. No es poca cosa.

Sin embargo, no puede ignorarse el problema físico del hoy ominoso teatro Victoria. Tenemos la certeza de que «Gurú Teatro» captó las dificultades del espacio escénico y que reconoció que no puede superarlas. Los actores lucharon en el contrahecho escenario con los problemas de acústica que trajo la desfiguración del edificio; pero creemos que perdieron la partida. En segundo lugar, el homenaje a Omar Grasso y su versión de «Medida por medida» (que entendemos inauguró la sala 2 del teatro Circular) no logra hacer potable el sinsentido de las cuatro Isabelas, clonación tan injustificada como injustificable. Produce una extrañeza que no se disipa en toda la obra ver cómo corren de un lado para otro cuatro actrices vestidas igual que interpretan un solo personaje. Esa proliferación fue una mala y facilonga moda, a la que debimos otras calamidades las dos Delmiras y las tres Juanas de Asbaje; fue una moda que no logró nunca mejor claridad ni más elocuente exposición. El vestuario, cuyo responsable no se conoce, es tan inexplicable como descuidado. Aceptamos que pudo y hasta debió ser pobre; pero el entusiasmo y el trabajo pueden y deben llegar hasta él y llevar la belleza hasta el detalle.

Es posible que nos repitamos hasta la cacofonía con la idea de la necesaria relación de toda obra de teatro con el momento histórico en que sube a escena. Pero no es suficiente decir que se homenajea a Grasso; hay que decir por qué, y por qué eso sucede ahora. «Gurú Teatro» algo ha comenzado a percibir de esta necesidad de que el teatro entre en la historia cuando nos dice desde el programa «Medida por medida» plantea «…el conflicto interno que sufre el hombre al ver transformados sus principios e ideales al tomar contacto con el poder» y que «El estreno de esta obra coincide justamente con el momento histórico que está viviendo el país al estar a punto de elegir a sus gobernantes». La idea es un comienzo que celebramos, pero que nos parece un tanto a contrapelo. Angelo y Vincentio no fueron elegidos por el voto popular. *

 

MEDIDA POR MEDIDA, de Shakespeare, traducción de Idea Vilariño y versión de Omar Grasso, por Gurú Teatro. Con Ernesto Laiño, Gervasio Dalchiele, Gustavo Saffores, Federico Galemire, Fabricio Ferrari, Silvina Acosta, Sara de los Santos, Gimena Fajardo y Lucía Sánchez. Música de Fernando Ulivi, ambientación y luces de Alvaro Bonaglia, dirección de actores de Margarita Musto, dirección y producción de Gurú Teatro. Estreno del 12 de octubre, Teatro Victoria.

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