HELLBOY Y PADRE SOLTERO, DOS ESTRENOS QUE PODRAN VERSE EL FIN DE SEMANA

Un papá posmoderno y un monstruo feo

La primera, una comedia dramática sobre neopaternidad responsable con toques de humor, y elenco de carilindos. La segunda, una nueva versión de grotesco personaje del comic, que últimamente vienen en seguidilla, y parece cuanti’ más feos y bizarros, más populares.

Padre soltero cuenta la historia de un exitoso agente de publicidad del Manhattan fashion llamado Ollie (Ben Affleck), sorprendido por la inesperada responsabilidad de hacerse cargo de hijita pequeña. De una rutina yuppi, se sumerge en otra llena de responsabilidades inusitadas, la necesidad de mudarse a su Nueva Jersey natal, y convertirse en ese padre de tiempo completo tan poco tradicional, que por suerte cada vez prolifera más en este mundo contemporáneo y crescientemente equitativo.

Al protagonista Affleck usted lo conocerá como uno de los varios ex de Jennifer López (que aquí hace un bolo como madre efímera), taquillazos como Armaggedon, precisamente junto a su partenaire amorosa en esta película, Liv Tyler (la divina elfa de El señor de los anillos, hija del bocón rockero de Aerosmith), bolazos imperialistas como Pearl Harbour, y éxitos romanticones y «oscarizados» como Shakespeare apasionado. También andan en la vuelta en este filme Jason Biggs (American pie), y Mike Starr.

Esta comedia está firmada por Kevin Smith, quien después de pasar una década contando historias de cajeros malhumorados, trabajadores de centros comerciales, lesbianas y hombres enganchados inútilmente con ellas, y otros seres contemporáneos, sintió que ya era tiempo de hablar de cosas más personales. Para hacer esta película decidió ejercitar el corazón  dice-; «el más importante de mis músculos, que por sobre exigencia de mi vena cómica estaba un poco fláccido», y aplicó una convicción que siempre lo había perseguido como realizador: «se necesita una semilla de verdad para comenzar una buena historia».

Pese a la incredulidad de su esposa, que el cineasta declara, «hasta hoy no cree que yo le escribí el filme como una ofrenda de amor porque la mato en los primeros quince minutos», ella resultó su musa y la bebé de meses de ambos, equitativa inspiración para esta comedia. Eso cuando una noche el cineasta volvió a su casa, vio dormir a ambas, se sintió un turista, y fue asaltado por este sombrío pensamiento: «¿Cómo podría sobrevivir a la pérdida de uno de los amores de mi vida y criar solo a la bebé?». Cuando la bebé se fuera a dormir, se sentó y escribió durante dos horas las primeras cincuenta páginas de lo que, luego, se convertiría en Padre soltero.

Quizá –el director admite y advierte–, «no es mi filme más divertido, ni el más original. Tampoco es el más polémico ni el más inteligente». Pero, augura, es una historia contada desde la sinceridad de las emociones verdaderas.

Monstruo tierno, forzudo y carmesí

Hellboy, la otra novedad, (que ya pudo verse el fin de semana pasado en trasnoche y en calidad de preestreno), es una entrega de ciencia ficción basada en el exitoso comic de Mike Mignola. Nacido entre las llamas del infierno hace sesenta años durante la Segunda Guerra Mundial, Hellboy (Ron Perlman) es convocado a la Tierra por el diabólico Grigori Rasputin (Karel Roden) para perpetrar el mal. Está destinado a hacer mandados del Apocalipsis, pero es rescatado por las Fuerzas Aliadas lideradas por el Profesor Broom (John Hurt), fundador del clandestino Buró de Investigación y Defensa Paranormal, quien lo cría como a un hijo y potencia sus dotes paranormales. A pesar de sus oscuros orígenes, Hellboy se convierte en un inverosímil héroe del bien, batallando a las fuerzas malignas.

El gancho: esa eterna ternura y atractivo (existe el término «ugly sexy», algo como «feo-cachondo») de los «malos buenos» o «feos con onda». El aura gótica y dark que envuelve a tantos monstruos encerrados en carcazas que inspiran rechazo y prejuicios, pero envuelven conmovedoros impulsos de amar y ser amado (¿no es que lo esencial es invisible a los ojos?). Recuerde si no, al bicho feo y peludo de La bella y la bestia, aquella serie de televisión donde el mismísimo actor que encarna aquí a Hellboy, Perlman, se escondía tras las leoninas pilosidades del héroe sumergido en catacumbas. O el baboso monje que exclamaba «Â¡Penitenziagite» en la versión del hit de Umberto Eco, El nombre de la rosa.

Por último: dirige el mexicano Guillermo del Toro, otro latino ascendente en Hollywood que labra antecedentes algo kitsch con El espinazo del diablo, pero también cosillas más atendibles como Blade (II), el cazavampiros, donde pululaban vampiros y estrellas como Kris Kristofferson, otra vez Ron Perlman, y Wesley Snipes. Otro ganchillo de Hellboy: Selma Blair, actriz atípica, oscura, casi periférica por lo bien que ha elegido proyectos, y de rica oscilación entre la sensualidad perversa y carnaduras histriónicas harto más vulnerables. *

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