PEARL JAM EDITO UN NUEVO DISCO, AHORA EN FORMATO ACUSTICO

Viviendo en Benayora, jugando de memoria

Esos mismos amigotes también conocieron el camino de descenso, porque ya se sabe, cualquiera puede llegar, lo difícil es mantenerse allá arriba. Eso es lo que le ocurrió a la banda norteamericana Pearl Jam, que desde Seattle se montaron a esa supernova que fue el movimiento grunge a comienzos de los años noventa, algo de lo poco interesante que ha ocurrido en el universo del rock en los últimos lustros.

Es cierto que la mecha la encendió un tal Kurt Cobain, alguien que después de mirar fijo el cañón de una escopeta pasó a formar parte de las remeras de toda una generación y de paso, cantar cada día mejor, como siempre pasa. Pero resulta que detrás del planeta Nirvana había vida inteligente. Muy inteligente.

Parte de ese otro universo era la banda del conflictivo Eddie Vedder  ex candidato al suicidio que encontró la calma a tiempo  que al frente de su grupo pudo darse el gusto de presentar uno de los debuts discográficos más impresionante de todos los tiempos. Después de la edición de Ten, el camino de Pearl Jam se disparó hacia la cima, antes de comenzar una lenta pero segura caída. Tras algunos discos duditativos, lo que quedaba siempre claro era la furia y la corrección política de Vedder, que además de ser dueño de una prodigiosa voz, era el portavoz de mucha gente que se negaba a bajar la cabeza ante George W, el tejano dueño del mundo. Es así que en su último disco grabado en estudio (Riot Act), los Pearl Jam había vuelto a mostrar los dientes y recuperaron algo de las viejas glorias.

Ahora reaparecieron con su primer disco acústico  existe uno grabado para MTV pero que jamás se comercializó  y es una de las sorpresas de este año.

El recién nacido se llama Live at Benaroya y parte de lo recaudado va directamente a las arcas de Youthcare, una organización no gubernamental que desde hace treinta años ayuda a los sin techo de Seattle y a jóvenes en problemas.

En este formato «desenchufado» es que se aprecia la potencialidad sin horizontes de Vedder, pero también la ductilidad de unos músicos de gran efectividad.

Ellas, las canciones, que se apretan en dos compactos, suenan renovadas, amables y muy seductoras. Algunas de ellas, como «Of the girl», «Man of the hour», «Around the bend «retoman el apasionamiento por lo bien ejecutado y otras, como la dylaniana «Masters of war», una obra mayor del más grande de los letristas, «I believe in miracles» de los Ramones o «25 minutes to go» del eterno Johnny Cash confirman que esta gente paga sus deudas. Eso sí, se extraña «Jeremy», quizá lo mejor que hicieron en su vida. Pearl Jam regresó con uno de los discos más luminosos de este año y el detalle no es nada menor. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje