Antonio Skármeta llega hoy a Uruguay
Esteban Antonio Skármeta Branicic nació el 7 de noviembre de 1940 en Antofagasta, al Norte de Chile. El último apellido delata su origen croata, de Brac, evidentemente, aunque su familia pasó varias generaciones en los desiertos chilenos. Empezó a escribir a los 9 años, pero las pruebas han sido destruidas por el interesado. Su primera consigna la sacó del Pinocho de Collodi: cuando el muñeco de madera llega a una isla se pregunta: «Será posible encontrar aquí algo de comer, sin ser comido?»
De adolescente, sus principales ocupaciones fueron andar por bicicleta en el centro de Santiago, imitando a James Dean, y recitar poemas de Shakespeare a la manera de Robert Mitchum: sin mover ni un solo músculo de la cara. Perteneció a dos clubes selectos: el Instituto Nacional y el MAPU Obrero Campesino, partido en el que, según su propia confesión, nunca vio un obrero ni un campesino. «Eran puros estudiantes hippies, y varias musas que terminaron siendo escritoras». En el furor de los años sesenta, estudió Filosofía y Literatura en la Universidad de Chile y se graduó en Columbia University Nueva York, con una tesis sobre la novelística de Julio Cortázar.
A finales de los sesenta publicó un libro de cuentos, El entusiasmo y se colocó discretamente en la primera fila del postboom de la literatura latinoamericana. Después de Juan Rulfo, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar. En 1969 obtuvo el premio Casa de las Américas con el volumen de relatos Desnudo en el tejado.
El golpe de Estado 1973 lo sorprende siendo un profesor de literatura que dirigía obras de teatro importadas de Broadway y que había hecho una película sobre la Unidad Popular con el director alemán Peter Lilienthal. Viajó entonces a Berlín en compañía de otro cineasta, Raul Ruiz. «En cuanto despegó el avión de Luftansa, Raúl pidió una botella de whisky y me dijo: ‘Compadre, este viaje será largo’. Y en efecto, fue un viaje que duró mucho tiempo. Primero vivió un año en Argentina, donde siglo XXI publicó su libro de relatos Tiro libre. Luego estuvo quince años en Alemania occidental. Asistía a conciertos de rock y trataba de capturar el gesto de las chicas que se echaban el pelo hacia atrás en los cafés. Sobre ese gesto escribió un poema. Durante años trabajó como profesor de Guión Cinematográfico en la Academia Alemana de Cine y Televisión en Berlín Occidental. Antes de volver a Santiago se casa con una berlinesa, Nora, con quien tiene dos hijos. Soñé que la nieve ardía, su primer libro publicado en el exilio, es de 1975. Luego publicó una novela sobre el exilio visto por un adolescente (No pasó nada, 1980) y, a partir de un guión para el director alemán Peter Lilienthal, redactó La insurrección, una novela ambientada en la Nicaragua revolucionaria.
A mediados de los ochenta se desató en su vida una notable cadena de casualidades: mientras se encontraba enfrascado en el proyecto de una novela épica sobre Chile, le visitó un productor de cine y Skármeta le habló a grandes rasgos de la historia del cartero de Neruda, sobre el cual había hecho algo para la radio alemana. El productor inmediatamente le pidió un guión y le prometió fondos. Todavía aparecería un productor más, un amigo chileno en busca de una obra para graduarse como director teatral en Berlín. El éxito fue tan notorio, que en Chile, en plena dictadura, la obra fue vista por unos 150 mil espectadores. Al final, la historia aparece como libro: Ardiente paciencia. En 1989 regresó a Santiago de Chile, después de su largo exilio alemán.
Trabajó, sobre todo, para cine y televisión, hasta que la segunda versión cinematográfica de su libro Ardiente paciencia, más conocida como El cartero de Neruda, lo lanza a la fama. El filme, estrenado en el Festival de Venecia en 1994, obtuvo cinco nominaciones al Oscar, ganó uno de ellos y se consagró como el filme extranjero más visto de todos los tiempos en Estados Unidos. Pasó varios años recogiendo los numerosísimos premios que otorgados a su programa de televisión El Show de los libros: en 1996 obtuvo en España el Ondas al Mejor Programa Cultural Latinoamericano. En 1997, el Premio MIDIA (Mercado Iberoamericano de la Industria Audiovisual) como el Mejor Programa de Televisión Iberoamericano. En diciembre del mismo año, el premio como Mejor Programa Cultural del año en Chile, otorgado por la APES (Asociación de Periodistas de Espectáculos) y el premio Excelencia concedido por la Universidad de Artes y Ciencias de la Comunicación, «al Comunicador Profesional más destacado de nuestro país en el último tiempo, que por talento y prestigio se haya proyectado más allá de nuestras fronteras, alcanzando reconocimiento internacional». También la revista especializada TV Grama le concedió por votación de sus lectores su premio anual a El Show de los Libros como «Mejor Programa de Divulgación Cultural». En enero de 1998 recibió el Premio Chaplin al Mejor Guionista de la televisión chilena, otorgado por el Instituto Procom, que forma profesionales de medios audiovisuales. A partir de abril de 1998, el Show de los Libros convertido en La torre de papel se emite semanalmente desde Estados Unidos a la mayoría de los países latinoamericanos por el Canal People & Arts de Discovery. Durante un tiempo trabajó como profesor de Lenguas y Literaturas Romances en Washington University, Saint Louis, Missouri, donde enseñó Literatura Hispanoamericana.
En 1999, después de un silencio de diez años, justificado con la frase «los molinos de los dioses muelen despacio», publicó La boda del poeta.Al año siguiente fue designado embajador de Chile en Alemania y se mudó a Berlín.
A comienzos de 2001 la editorial Plaza y Janés publicó la continuación de La boda del poeta, una nueva novela «maliciosa» titulada La chica del trombón. *
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