Orillas de silencio

El dolor es, sin dudas, siempre una sensación traumática, que trasciende a lo meramente físico y corporal, para transitar por

los territorios de la angustia.

Sin embargo, no siempre se trata de una experiencia íntima y personal que refiera a eventos circunstanciales. A menudo, se transforma en una odisea compartida.

Durante la dictadura que asoló a Uruguay entre 1973 y 1984, aprendimos a conocer el dolor, pero también el miedo y la incertidumbre por nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Aunque obviamente ese tiempo oscuro de la historia contemporánea fue una suerte de pesadilla, la solidaridad se transformó en un valor insoslayable que nos permitió emerger del abismo y recuperar parte de la dignidad perdida.

Una de las tantas víctimas del período autoritario fue el escritor Dalmiro Meneses. Nacido en Paso de los Toros en 1939, padeció prisión entre 1975 y 1984, en las ominosas cárceles de la dictadura.

Tras abandonar sus estudios de derecho y radicarse en Montevideo, se dedicó a trabajar y a militar sindicalmente. Esa opción por el compromiso social le expuso a la represión de la tiranía liberticida.

La otra pasión de Dalmiro Meneses fue la literatura, que desarrolló en talleres, donde afinó sus cualidades y talentos para la escritura.

En el marco de su actividad creativa, el autor hizo una clara opción por la poesía, género que desarrolló durante toda su vida.

En «Orillas de silencio», que es su primera publicación, Dalmiro Meneses corrobora toda su sensibilidad, en una selección de versos construidos a partir de la materia prima de la sensibilidad.

Corroborando que la injusta y humillante prisión que padeció durante el gobierno autoritario no logró quebrarlo espiritualmente, el escritor propone un variopinto universo poético, pleno de sensaciones y emociones a flor de piel.

Su verso, que no es estrictamente político, trasunta toda su fortalece emocional, que le permitió asumir la épica de la supervivencia en condiciones infrahumanas.

Asumiendo que la vida es un ejercicio ético, el autor construye su propio compromiso con la literatura, que bajo su pluma se transforma en una voz que  en cierta medida  representa a miles de voces.

Dalmiro Meneses conjura las «Orillas del silencio», que representan metafóricamente a la soledad de la celda en la que permaneció recluido, el sentimiento de desarraigo y el exilio interior.

El poeta trabaja con el tiempo y el espacio, la angustia y el dolor, pero también con el amor, la ternura y la esperanza, como queriendo exorcizarse contra sus fantasmas del pasado.

Como lo confiesa en la introducción de este libro, el escritor estuvo «sumergido en el más profundo silencio. Sin ayer ni presente, estuve más allá del miedo y más acá de la vergüenza, a orillas de la muerte».

La poesía de Dalmiro Meneses es una suerte de compromiso con la vida y la utopía rediviva, que demuele las fronteras del tiempo y del olvido, rescatando la sensibilidad y valores universales intrínsecos a la condición humana.

(Editorial Rumbo)

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