A LA EDAD DE 52 AÑOS MURIO EL ACTOR CHRISTOPHER REEVE

Un último adiós a Superman

Reeve murió el domingo por la tarde en el Hospital Northern Westchester, tras sufrir un paro cardíaco y entrar en coma en su casa el día anterior. El actor estaba siendo tratado por escaras, una complicación normal para las personas que viven con parálisis, según el comunicado de Combs. La herida se infectó severamente, lo que derivó en una infección sistémica, agregó.

Mientras, Dana Reeve agradeció a las enfermeras y a los «millones de fanáticos alrededor del mundo que apoyaron y amaron» a su esposo durante varios años.

El actor sufrió una doble fractura de vértebra cervical y daños en su espina dorsal tras caerse de un caballo durante una competencia en el estado de Virginia en 1995.

Casado y padre de tres hijos –uno de su matrimonio con Dana y dos de un casamiento anterior–, Reeve quedó tetrapléjico tras el accidente y sólo podía respirar con asistencia mecánica.

Posteriormente se convirtió en un referente de las personas con daños en la espina dorsal y en un activo defensor de las investigaciones sobre las enfermedades que afectan al sistema nervioso central y al cerebro.

«El mundo ha perdido un tremendo activista y artista, una fuente de inspiración para gente de todo el mundo», afirmó su colega Robin Williams, compañero de cuarto de Reeve cuando ambos estudiaban en la Julliard School de drama y música en Nueva York. «Y yo perdí un gran amigo», agregó.

Reeve fundó y dirigió su propia organización de caridad para buscar una cura a afecciones al sistema nervioso.

El actor se hizo famoso por su interpretación de Superman en cuatro películas rodadas a fines de los años 70 y principios de los 80.

Asimismo, continuó con su carrera artística, al dirigir televisión y cine. También protagonizó una versión televisiva de Rear window, de Alfred Hitchcock, lo que le valió un premio Screen Actors Guild.

Reeve luchó para que los discapacitados tengan una mejor calidad de vida: organizó eventos deportivos para personas inválidas y ayudó a que se aprueben leyes federales que permitan su regreso al trabajo mientras continúan recibiendo beneficios.

Frecuentemente se lo veía en Capital Hill y otros lugares juntando fondos para investigaciones sobre varias enfermedades y dando testimonios desde su silla de ruedas a pesar de su deteriorado estado de salud.

Reeve era un defensor de la investigación sobre células madre embrionarias, uno de los principales temas de la agenda electoral y un asunto al que se opone el presidente republicano George W. Bush. El rival demócrata de Bush, John Kerry, dijo que Reeve era un «héroe de Estados Unidos» y prometió continuar su campaña a favor de esas investigaciones.

«Era una inspiración para todos nosotros y le dio esperanza a millones de estadounidenses que cuentan con los tratamientos que la ciencia y la investigación pueden brindar para salvar vidas», afirmó Kerry desde Santa Fe (Nuevo México, sudoeste).

«Enfrentó cada desafío con un coraje y una personalidad que abrieron nuevos caminos en esta lucha», agregó, señalando que lo consideraba su amigo.

Reeve escribió dos libros tras su accidente: Still me (1998), que se convirtió en un bestseller en Nueva York, y Nothing is impossible: reflections on a new life (2002). *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje