"Mi compromiso es con la gente"
El popular cantautor recorrerá parte de su extenso repertorio y presentará canciones de su nuevo disco » Trozo de Luna», próximo a aparecer.
Mientras prepara nuevas giras por el Interior del país y actuaciones en Montevideo, dialogó con LA REPUBLICA, sobre su carrera artística, su compromiso con la canción y las perspectivas del canto popular en haras de los nuevos cambios políticos que se dan en la región.
–Pablo, estás grabando un nuevo disco ¿qué debe esperarse de esta nueva producción fonográfica?
–El nuevo disco se llamará Trozos de Luna, que es un verso que pertenece a Carlos Barceló, director del grupo humorista Sociedad Anónima de San José.
Aparte del tema que da nombre al disco, hay temas míos, grabé, entre otros, Mateo Azul de Manuel Capella, Canciones de Fernando Cabrera, Un Espejismo de Juan Carlos López, Escribo y Canto de Oscar Sanabria, Declaración de amor para la hija de uno Luis Ramón Igarzà bal e hice una versión nueva de La Mazza de Silvio Rodríguez.
–¿Qué cosas te interesan y buscás en tus nuevas canciones?
–Sigo buscando las mismas cosas de antes. Tal vez en otro contexto. Yo siempre he dicho que cualquier manifestación cultural, en este caso el canto popular, es auténtica en la medida en que refleja lo que vive el hombre en su tiempo. Por eso busco canciones que hablen del amor, del desamor, de las luchas, de los paisajes, en definitiva de todas las cosas que están en nuestro alrededor.
Ni el más encumbrado luchador social se priva de conmoverse con un paisaje y supongo, que la persona más romántica tampoco deja de conmoverse ante situaciones que se generan alrededor nuestro. Es un poco eso. Yo no tengo miedo de incursionar en ritmos que no son de la región a la hora de musicalizar. Me gusta darle cierto toquecito que le dé cierto color de identidad a lo nuestro. Básicamente yo soy un cantor de raíz folclórica, pero no me pongo límites a la hora de componer.
–¿Tu canto se reparte entre dos geografías, una en el Interior y otra en Montevideo?
–No, no creo. El tema es el siguiente. Sucede que hay ciertos estilos de música que se hacen acá, que en el Interior no tienen aceptación. Creo que esa es la historia. Nosotros trabajamos mucho con Pepe, con El Sabalero, con Eduardo y Mario, con Braulio, con Numa, en el Interior, pero trabajamos acá también. Sucede que hay algunos estilos que son estrictamente ciudadanos o urbanos que en el Interior la gente no siente identificación. Pero lo nuestro se da en todos lados. Yo he trabajado el año pasado y este, más en Montevideo que en el Interior.
Sucede que producir un espectáculo como el que tenemos ahora en sala Zitarrosa lleva veinte veces más trabajo que producir un espectáculo en el Interior, por la sencilla razón de que allí vive menos gente. Hacés una presentación en cualquier lugar del Interior y la gente se entera enseguida. Hay dos Am, una FM, un canal de televisión, pegás un afiche en el centro y todo el mundo está enterado. Aquí tenés que conseguir avisadores porque los costos son caros. Hacer una gran recorrida por los medios de comunicación para que la gente sepa y esto lleva muchísimo trabajo. Yo creo que la gente se conmueve con las mismas cosas, tanto en Montevideo como en el Interior.
–Hay una corriente muy fuerte del rock uruguayo. Y hay como puntos de contacto con el canto popular. Incluso hay bandas de rock que están grabando temas del canto popular. ¿ Cómo vés este movimiento?
–A mí me parece bárbaro. Yo no fui muy partícipe, por un motivo de edad, del movimiento de rock de los años 60 que se dio aquí. Pero lo de este momento, que yo tenga memoria, es el movimiento más fuerte de rock que hay. Creo que hay algunas bandas de rock que sobresalen, que son de peso, y me parece que dentro de ese estilo musical es una música muy comprometida, que canaliza de alguna manera la rebeldía que nosotros tenemos, en este caso en el lenguaje musical y poético de los jóvenes. Yo soy admirador de algunos grupos, tengo discos de ellos y verdaderamente a mí me conmueve mucho escucharlos y me identifico mucho con ellos.
A mí me alegra mucho que la juventud uruguaya haya gestado este movimiento de rock, que es contestario, es rebelde, frente a una sociedad que le impone una vida bajo determinados parámetros, de los que todos renegamos. Ellos han encontrado el lenguaje artístico para expresarlo. Y me parece de quilates altísimos.Aparte son chicos, músicos extraordinarios. Me encanta el rock uruguayo.
–¿Hacia dónde crees que debe apuntar el canto popular a la luz de los cambios que se pueden dar?
–Lo que pasa es que el fenómeno creativo es individual. No me parece bien ponerme de acuerdo con mis colegas o con gente que escribe qué es lo que tenemos que hacer. Me parece que eso es un proceso individual. El proceso colectivo es como uno formando parte de los cambios sociales trabajando cada uno en su lugar. Pero no me parecería del todo bien ponerme de acuerdo a qué hay que cantarle. Eso es una cosa muy de cada uno.
En mi caso ha habido un compromiso social que va más allá de temas estrictamente políticos. La situación de determinada crisis y la esperanza son cosas a las que uno les va a seguir cantando. Yo no creo que un cambio en lo político resuelva todos los problemas.
Lo que uno debe hacer, es que, si en ese cambio político hay intención sana de resolver esos problemas, ver la forma de cantar canciones sobre las cosas que le pasan a la gente. Reforzar la esperanza si hay que hacerlo lo haremos y decir si las cosas están mal, hacerlo también. Yo tengo mi compromiso político personal. Yo no trato se separar mi compromiso. Yo si hay hambre en Bella Unión y tengo que escribir una canción la escribo. Creo que el camino debe continuar, capaz con un poco más de esperanza y de optimismo,pero no estoy pensando en eso ahora. Creo que en la medida en que uno va viviendo las cosas, el espirítu te va diciendo qué cosas tenés que escribir o qué tipo de canciones tenés que buscar. *
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