Un asunto clave
LA REPUBLICA asistió a la poblada avant premiere, el martes, en el cine Metro, de este documento fílmico sobre la gran plaga de los países en vías de desarrollo: la deuda externa.
Lanata parte de un caso de resonancia en algún momento, el de la niña tucumana Bárbara Flores, víctima de la desnutrición y su llanto visto por millones por televisión, desató un conmovedor movimiento solidario. Pero solitario, lo que generó la bronca de los excluidos doblemente, por el sistema económico social y el de la ayuda espontánea y entonces el interrogante del porqué desnutrición en «el granero del mundo», como se supone es la Argentina, mueve al periodista a encontrar respuestas.
En ese rastreo, va a Davos donde anualmente se congregan los ricos que dirigen el planeta, al FMI, interroga a ricos veraneantes en Punta del Este que, claro, dicen que la deuda hay que pagarla, mala suerte de los que sufren por ella. De suyo, inicia su saga con las dictaduras de los sesenta que paso a paso, cuando pudieron, se auparan en el poder y endeudaron más a esta región.
La cámara encuentra perlas testimoniales en tipos como el ex ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz, en niños y padres excluidos y en personas a las que ese mundo les es muy ajeno, aunque las playas de las que gozan, son anchas.
Anne Krueger, la delegada de Estados Unidos en el FMI, es uno de los objetivos de Lanata que la interroga aunque ya se sabe de antemano, la funcionaria (y todos los demás entrevistados, del Banco Mundial incluso), superan el mal trance con caradurismo profesional.
Por el filme pasa Carlos Menem, exhibido como paradigma de corrupción y de forjador del «modelo» de la exclusión. O Domingo Cavallo, que aunque heredó una deuda considerable, con el plan de convertibilidad la potenció hasta la asfixia. Lanata no aconseja qué hacer frente al drama, si pagar o no la deuda, desliza esa «impotencia», no baja línea. Tampoco bucea sobre las causas de la injusticia, no condena al sistema capitalista, que bien podría ser colocado en el banquillo de los acusados. Reivindica el nombre de Alejandro Olmos, un peronista que dedicó su vida a denunciar la ilegalidad de lo que se le reclama a los argentinos.
Lanata conoce del éxito periodístico y como autor y «Deuda», me atrevo a anticipar, se encuadrará en ese sendero. Lo criticarán por varios baches pero este es su documental, no el de sus observantes potenciales aunque Michael Moore pueda surgir como adelantado en la materia para cosas de su país. Opera prima para el cine, codirigida con Andrés G. Schaer, seguramente no será la última. *
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