Tiene la palabra

Mujica y Sanguinetti

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quien sigue la carrera política de Mujica se siente casi desubicado. Desde su época estudiantil, integrado a las huestes de un arquetipo de ex herrerista, Erro, de la Unión Popular, pasó a engrosar las filas del movimiento tupamaro. Perdidoso, engrosó la lista de los vencidos; enclaustrado, y vilipendiado por los «vencedores» ¡curó las heridas en meditaciones profundas de calabozos siniestros… Aguantó y tal vez de sus heridas del alma, cosechó una sabiduría de una vida realmente singular. Sencillo, sobrio, sincero, viste indispensablemente bien; sin ostentación, casi siempre de campera y sin corbata rompiendo los protocolos y la etiqueta parlamentaria; caminante empedernido y cuando cambia el paso monta una moto y se entrevera en el tráfico o aparca en el Palacio, marcando la modestia de su andar. Unico, impuso su estilo y obligó a que respetaran su opción de vida y costumbres. Cumplidor parlamentario estudioso, tuvieron que atenderlo y escucharlo con atención. Pasó a ser punto de referencia mientras en política comenzó a sumar, a sumar, y aquel dislate de parlamentario pasó a ser foco de atención, preocupación y hasta asombro. Recorrió la campaña con su don campechano; habló y se mezcló con la gente y los «paisanos» e intercambió pensamientos, preocupaciones y devaneos políticos; se le acercaron los adictos y muchos sospechosos y otros curiosos. Lo empezaron a tratar, a simpatizar y muchos sin querer se hicieron «adictos» de Mujica. Y para colmo se «drogaron» con su palabra infaltable del mediodía que se difundía por doquier en el país todo. Su madre era del interior, carmelitana, de los Cordano de Colonia Estrella… Y fue así que tenemos el modelo de Mujica actual; predicador, jefe de una corriente popular impensable, mayoría del caudal electoral del Frente. ¿Donde está su don, donde su marca de modelo? Tal vez quizás, después de señalar lo anterior, veamos cómo se impone a una figura secular, astro y estrella de una época el impensable doctor Sanguinetti, abogado, escritor, dos veces presidente, figura hegemónica de la época de la dictadura y el salir de ella. Una veintena de años bajo su égida política al frente de su hegemónico Foro Batllista. Detentor del poder y de gobiernos; gran decir, hablador y eximio conferencista. Cosechó la adhesión de mayorías de votos y ciudadanos colorados y admirado por blancos y respetado por adversarios. Pero esto hasta ayer, hasta hace poquito. Al leer el reportaje del viernes 1º pasado, hecho desde Colonia a Mujica en LA REPUBLICA comprobamos la personalidad mayúscula de Mujica, como pensador, como dirigente, como analista. Inteligente, creemos que es un pensador que tiene un gran sentido común que lo descifra y lo acompaña con su don de gentes. ¿Cómo se entiende que este guerrillero, ayer encarcelado, torturado, con estudios quebrados por su acción participativa, tenga expresiones y un decir profundo, a la vez llano y esclarecedor, que hoy concite miles de adhesiones frente a un perdidoso doctor Sanguinetti que se desfleca en las encuestas y le advierten de un ocaso patético y un fin lastimoso para tanta personalidad gravitante. ¿Qué fue de aquel Señor, aquel Don Juan?. Y si nos releemos algunos párrafos realmente significativos y sustanciosos: «¿Mujica, eso es perdonar el pasado? -Yo no perdono nada, ni tampoco tengo que cobrar. Yo soy actor, no soy juez. Yo ando por la vida para pelear para adelante. No quiero volverme loco dando vueltas a una columna de recuerdos sino vivir para el porvenir. Sabe que Sanguinetti volvió a centrar su discurso contra los tupamaros. -Dicen que Sanguinetti es un hombre inteligente, como tal ha concentrado mucho poder en la historia del Uruguay y él tiene una gran responsabilidad en lo que ha pasado en el país. Yo le deseo larga vida al doctor Sanguinetti, que viva muchísimo porque va a contemplar la derrota histórica de sus prejuicios, de su rencor, de su odio a todo lo que sea cambios. En la vejez tendrá que entender. Parece que vive de espaldas al futuro, sólo mirando para atrás, buscando huesos viejos. Sanguinetti no puede ser el fundador de un tiempo nuevo. Tiene uno de los peores defectos; no sabe perder, y esta vez va a tener que perder históricamente». Muy cerca de Mujica, por Colonia, apenas Sanguinetti reunía una veintena de colaboradores y ensayaba una postura casi tragicómica de lo que fuera hasta ayer. Se le cae el Poder, sobre los suyos y el país…

DR. ANTONINO BOMBACI – CI: 1.544.277-2

 

El trabajo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Trabajo quiere decir tener ocupación. Dedicarse a tareas varias. Estar activo. Producir. Sentirse útil. Tenemos una desocupación que exaspera. Una subocupación fenomenal. Cuesta horrores conseguir trabajo. Son legiones, los que lo perdieron, y, por infinitas causas, no consiguen otro. (Si tenés más de 30 años sos demasiado viejo. Si tenés menos de 25 sos demasiado joven). Con muchos conocimientos, no sirve. Con pocos, menos. Te pagan, en una enorme mayoría de los casos, «chirolas». Te exprimen a más no poder. A fin de mes llegás si sos mago o brujo. Salvo que sean varios en una misma casa, apechugando juntos, y… teniendo trabajo. Para otros. Héroes del entorno y la situación, existe el multiempleo. Y… nadie se asuste ni asombre. No hacen más plata. Paran la olla laburando, duro y parejo 18 horas al día. Aunque cueste creerlo; a veces, días enteros sin dormir. A la familia la ven de cuando en vez. Las estadísticas hablan por sí solas, y son oficiales. Ojito, cuando hay una céntima de recuperación, las autoridades, éstas sí con buen «laburo», tiran manteca al techo. Gritan alborotados lo bien que vamos caminando (léase arrastrando), y realizan anuncios con bombos y platillos. De calladita anuncian que así, pero que no es así Porque cuando en la capital sube, en el Interior baja. Y/o viceversa. Es un enorme tobogán. Tenemos, a no olvidarlo, el bien amado y salvador (¿?), seguro de paro. Algunos salen de él, otros mueren luego buscando el vital trabajo. Eso es la calesita. Hoy laburo. Mañana no. La changa, si se tiene suerte de conseguirla, da algún respiro. Es la hamaca de la escena. El columpio de la inseguridad. Funesta e impía mueca, de malas gestiones, generadas a través de muchos años de constante retroceso. Un paso adelante, dos para atrás. Pero, vean que contrariedad y cosa más curiosa. A muchos le va bien. A otros más que eso. Realmente, muy bien. Cuesta creerlo, pero es así. En mis manos un almanaque. Tómelo usted también. La cantidad de «rojos» por poco iguala a los negros. Aquí, en nuestro bendito Uruguay, muchos, muchísimos, tienen laburo, pero… no laburan. Desde los primeros días de diciembre y hasta el primer día hábil después de turismo, vacacionamos. Para hacer esta carta un poco más llevadera en su lectura, y darle un toque de humor, tan necesario para nuestro estado de ánimo, compartiré con ustedes, las siguientes líneas, que me obsequiara una querida amiga, meses atrás. G.B. Shaw, hace la siguiente pregunta ¿Cuánto trabajás en tu vida?

Si usted es una persona que a menudo se siente cansada o con flojera, es bueno que recuerde los apuntes del escritor británico George Bernard Shaw, que dicen: El año tiene 365 días de 24 horas, de las cuales 12 están dedicadas a la noche y hacen un total de 182 días, por lo tanto, sólo quedan 183 días hábiles, menos 52 domingos, quedan 131 días; menos 52 sábados, quedan un total de 79 días de trabajo; pero hay 4 horas diarias dedicadas a las comidas, baño y otros, s
umando 60 días, lo que quiere decir que quedan 19 días dedicados al trabajo. Pero como usted goza de 15 días de vacaciones mínimo, sólo le quedan cuatro días para trabajar, menos aproximadamente tres de permiso que usted utiliza para estar enfermo o para hacer diligencias, sólo queda un día para trabajar: pero ese día es, precisamente, el «Día del Trabajo», que es feriado, y por lo tanto no se trabaja. Entonces… ¿De qué se siente usted cansado?. Como ven, este tema del trabajo, ocupación/desocupación también tiene su lectura y su análisis totalmente especial. Como la pluralidad, es mi rumbo y norte todo lo antedicho, vale. Mis más cordiales saludos,

CARMI RAUCH – CI: 866.784-6

 

Zona Urbana quiere acallar a los televidentes

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me dirijo a usted, con la siguiente inquietud: me vi seriamente indignada por el informe realizado por Zona Urbana el pasado miércoles sobre cirugías plásticas. Como paciente tuve el agrado de conocer al doctor Porteiro y el doctor Pincelli, mediante una consulta donde planteé mi inquietud que me llevó a su consultorio ubicado en Enrique Muñoz esquina Sarmiento 892, donde evaluaron mi estado físico, la técnica a realizarse y riesgos que comprendía a posibles complicaciones e infecciones. El pasado mes de enero, día 23, del año corriente fui sometida por mi propia voluntad y conocimiento de la técnica a realizase como liposucción de flancos (cintura y flotadores) donde se me exigió análisis de sangre como así también mi historia clínica. Fui intervenida en Home Medical Care bajo estrictos cuidados y controles obteniendo excelentes resultados en recuperación física y estética. En el mes de julio vuelvo a su consultorio por una riesgosa reducción mamaria, ingreso el día 27 de agosto con estudios clínicos en mano a realizarme la intervención, que duró 2 horas 45 minutos, extirparon 490 gramos de cada mama, obteniendo una increíble recuperación; a los tres días regreso a mis tareas laborales y diarias. ¡Mi satisfacción fue completa! Como persona y paciente estoy sumamente agradecida por el trabajo realizado del doctor Porteiro y doctor Pincelli, por su calidez humana y por mejorar mi salud y calidad de vida. Como televidente me encuentro indignada, ya que Home Medical Care posee una instalación alucinante desde sus salas, consultorios y sobre todo dos block quirúrgicos increíbles desde su tecnología como así su higiene. Un programa como Zona Urbana ¿puede realizar un informe a base de denunciantes? ¿Tildar como insalubre un lugar que no televisaron nunca ninguna de sus instalaciones? Donde televidente y pacientes no podemos dar nuestra opinión, ¿esto es periodismo? Obviamente luego de mirar el informe no han investigado lo suficiente y como profesionales que son, realizan un informe para un canal abierto y a nivel nacional no cumpla los requisitos básicos del periodismo. Como fiel seguidora a su estilo y declaraciones ruego que resuma mi mail y lo haga público, como censura a muchos televidente que somos callados por dar nuestra opinión. Me gustaría saber cómo poder hacer pública mi disconformidad a renombrado programa, que se dice informar con la verdad. Ruego ser escuchada sobre todo por gente como usted, que desde luego inspira confianza y por muchas cosas confiabilidad en lo que cada día ofrece, verdaderamente informar. Gracias por brindarnos este espacio, le saluda atentamente.

CECILIA PALACIOS – CI: 3.908.480-5

 

Se está abusando de los humildes

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Tendría unos 10 años y mi «bronquitis asmático» no cedía totalmente a los esfuerzos médicos de la época. «-Vaya a ver a doña Maruja, ¡hace milagros! Aquí tiene la dirección, pero no diga a nadie que la visitó…» Jamás borré el recuerdo de aquella excursión de la mano trémula de mi mamá, por calles próximas al Palacio Legislativo, mirando alrededor, procurando no ser vistos en un acto delictuoso: visitar una curandera. ¿No nos llevarían presos junto con la «doña»? Ha transcurrido medio siglo y la humanidad ha progresado: ahora no hace esconderse para visitar «curanderas» y otros especímenes de esa naturaleza. Los tenemos a mano: basta encender la radio o el televisor para informarnos de su dirección, teléfono, horario. Es una experiencia interesante escuchar radio en la madrugada montevideana. Avergüenza descubrir cómo se juega con la ignorancia de la gente, cómo se abusa de los humildes, los más desamparados. «- Llame el teléfono XXX o visítenos en tal lugar.». Consejeros sentimentales, curanderos, vivillos cuchufleteros, medicastros, pastores truchos, mezclados en las ondas radiales en una ensalada indigesta. Por todos lados se practica la «medicina» sin que a nadie se le mueva un pelo. ¿Cómo permítese impunemente engañar a la gente y robarles el dinero de ese modo? ¿Quién se responsabiliza de los «diagnósticos» de estos médicos truchos? ¿Es que se anuló el derecho a ejercer como médicos solo a los titulados en la Facultad de Medicina? ¿Puede permitirse impunemente que cualquier charlatán de feria ponga en dudas y hasta corrija diagnósticos médicos? ¡Cómo habría deseado Doña Maruja poder engañar con el desparpajo y la impunidad hoy permitidos! Por supuesto que hacer que todos los orientales cultivaran su inteligencia y se liberara de esas creencias absurdas es el remedio a esta desgracia que nos aflige. Pero para ello necesitamos una Enseñanza Pública que llegue a toda la población, que ofrezca un nivel digno y no la lamentable condición actual. No necesitamos cuarteles pulcros y escuelas harapientas. No podemos tener miles de soldados ociosos, gastando millones en comida, ropa, mantenimiento de los cuarteles y por otro lado escuelas con clases superpobladas, en edificios arruinados, escasos de material didáctico, con maestros miserablemente pagos. Conviene no olvidar la afirmación siempre vigente de José Pedro Varela: ‘O se difunde la educación y se gasta proporcionalmente o se conserva al pueblo en la ignorancia para aumentar los gastos.»

TIO JULIO – C.I: 560.304-3

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