Bob Dylan asegura que odiaba a los hippies, tenía armas y no quiso liderar los años 60
En los 60, cuando sus discos empezaron a ser escuchados y cantados con pasión, Dylan sufría la presión de ser famoso, y vivía recluido en su casa con un revólver y una escopeta a mano por miedo a la invasión de «extremistas salvajes».
Dylan odiaba a los hippies: «Quería prender fuego a esos tipos», afirma, recordando cómo sus fans se subieron al techo de su casa en Woodstock para tratar de entrar.
«El mundo era absurdo… yo tenía pocas cosas en común con una generación a la que no conocía y de la que se suponía que era uno de los portavoces», confiesa el cantante.
«Soñaba con una vida ordenada, trabajar de 9 a 17 horas, tener una casa con árboles, un cerco de madera pintado de blanco y rosas en el jardín», cuenta Dylan, cuyo verdadero nombre es Robert Allen Zimmerman.
Hoy, a los 63 años, está refugiado en un cuarto de hotel, con su eterno sombrero de vaquero y un bigote finito.
Su famoso accidente de moto en 1966 está resumido en una sola frase, y no hay nada de su divorcio en 1977, su conversión en 1978 ni cómo nacieron obras maestras como Blood on the tracks (1975), Slow train coming (1979) o Infidels (1983)».
El cantante cuenta los primeros años de su carrera en «Crónicas: volumen uno», de 304 páginas, que saldrá el 12 de octubre en Estados Unidos, con una tirada inicial de 250.000 ejemplares.
Dylan tenía 20 años cuando sacó su primer disco, básicamente una ensalada de versiones de éxitos de blues y folk.
La fama le llegó después, con The freewheeling, que fue aplaudido por los seguidores del folk.
Pero Dylan afirma que él se sentía como un maniquí en una vitrina mientras afuera pasaban los años 60.
«Me sentía como un pedazo de carne tirado a los perros», recuerda, culpando a la prensa por ponerlo en el papel de «portavoz o incluso conciencia de una generación».
La paz interior fue llegando lentamente en los años 70 y 80: «Encontré las cosas que prefería: los cumpleaños, acompañar a mis hijos a la escuela, las vacaciones en carpa, el barco, la canoa, pescar», cuenta.
Escribir la biografía «fue una experiencia por momentos muy emocionante», pero para ser honestos, también lo viví como un proceso más bien fastidioso». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad