LO IMPORTANTE QUE NO SE VIO EN LA PANTALLA GRANDE

Ediciones electrónicas

No podemos obviar –entonces– una edición más que sobresalientes que, por sorpresa, aterrizó en el formato electrónico sin la correspondiente proyección en los circuitos comerciales de pantalla grande. Se trata de Niebla de guerra («The fog of the war»), un excelente documental dirigido por Errol Morris que obtuviera el Oscar 2003 a Mejor Documental en la pasada entrega de premios de la Academia de Hollywood. En momentos en que el género documentalista ha cobrado inusitado vigor gracias a la propuesta de Michael Moore (Bowling for Colombine; Farenheit 9/11) –por ejemplo– llama la atención que no se arriesgara un mínimo para estrenar este monumental trabajo sobre la vida del ex secretario de Defensa de los Estados Unidos Robert S. McNamara. Con especial énfasis en los momentos de la Guerra Fría bajo el mandato de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, este documental nos introduce –sin anestesia– en el genocidio de Tokio y la crisis de los misiles cubanos que, durante la década del 60, estuvo a punto de sumergirnos en una guerra nuclear sin retorno. Para aquellos que deseen ver las noticias detrás de la noticia, realizaciones como estas suponen un llamado a la reflexión, una verdadera lección de historia y una sacudida que no deja indiferente a nadie. Prácticamente impostergable, su videoclub no la tiene, exíjale que la adquiera.

En otro orden de cosas (y cambiando completamente de rubro) también podría recomendarse El Cubo 2 Hypercubo, secuela de un recordado filme de fantaciencia (El cubo, convertido en objeto de culto por algunos cinéfilos fanáticos) que, en esta oportunidad, es dirigida por Andrzej Sekula y juega con una propuesta inquietante sobre dimensiones paralelas que funcionan como una especie de prisión alucinante donde diversas personas ingresan sin escape posible. A bordo de una narración sumamente dinámica, esta «unidad espacial» que se multiplica hasta el infinito emerge como la gran protagonista de una realización limítrofe entre la ciencia ficción, el absurdo y la alegoría. Vale la pena.

Por último y atendiendo las distancias del caso, no está de más llamar la atención sobre algún que otro producto con ribetes de interés como Dinero sucio, una comedia policial protagonizada por Robert Carlyle y Samuel Jackson, una dupla impensable que quizás resulte lo más interesante del filme o Tormenta de fuego, un thriller más estandarizado que cuenta con la presencia de Antonio Banderas y Lucy Liu (Angeles de Charlie, Kill Bill). Si bien el filme no se despega demasiado de la media convencional, el rol de «duro» a lo Bogart que protagoniza Banderas le otorga un plus a la propuesta. Nos quedamos por aquí. *

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