Tiene la palabra

La «peor bala» que ultimó al águila blanca

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En estos días Artigas está en los titulares de los diarios por la multipartidaria concentración blanca en Masoller, recordando aquella histórica batalla que segó la vida de un caudillo y de muchos orientales marcando el fin de una época y el comienzo de la otra.

El miércoles mateando en mi casa junto a mi perrita ovejera me pregunté y hoy le pregunto a los blancos lo siguiente: Como nacionalista que fui durante mi juventud, al extremo de haber creado una bandera que recordaba el águila blanca del cordobés, ¿cómo se sentirá Aparicio Saravia mirando desde el cielo, al ver a tantos nacionalistas en Masoller entre el 1º y 10 de setiembre en decenas de actos recordatorios que votaron en la última elección a un Batlle, pero no a un Batlle cualquiera, sino al peor Batlle desde el punto de vista político? ¿Cómo se sentirá al ver a los nacionalistas que cooperaron en coalición confabulándose con los peores colorados en el Parlamento y en otros cargos gubernamentales que hasta hoy ocupan?

Todos sabemos que fue una bala colorada del Ejército que servía a don Batlle y Ordóñez que segó la vida del caudillo rebelde, después de una larga agonía de 10 días. Esa bala era de las tropas del mejor Presidente que tuvo el país, el creador del Uruguay moderno, de las leyes sociales, del desarrollo industrial, del defensor del asilo y de las huelgas, etc.

El general cayó por la mejor bala batllista pero irónicamente el Partido Nacional se destronó en la última elección, por el más nefasto disparo colorado al llamar su gente a votar al más incompetente presidente de los últimos tiempos, ese sí fue el peor tiro que recibió Aparicio, porque nacionalistas como quien escribe ya no estamos en la colectividad porque a fines del Siglo XX nos negamos a votar a colorados y menos a estos que arruinaron el país.

Demasiado tarde para volver porque perdimos la ilusión de crecer.

¿Cómo vamos a creer en un Lacalle, cómo vamos a creer en blancos que votaron leyes fieles a la coalición del más nefasto gobierno de los albores del Siglo XX? Por eso digo: el peor proyectil que ultimó al gran conductor no fue aquel que lo trasladó la inmortalidad sino la de los propios correligionarios del 28 de noviembre de 1999.

PROFESOR DIEGO LEITES DE MORALES ANSELMI – CI: 1.782.752-2

 

Turf: LA REPUBLICA, El País y Canal 12 ¡le erraron muy feo!

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Perdone la franqueza señor Director, pero los «burreros» estamos algo defraudados con la información de turf que brindan los medios. Incluyendo el suyo.

a) Dice LA REPUBLICA de hoy lunes 13: «Davide marcó el mejor tiempo en 100 años, 1’34″2/5″, en alusión al final de la Polla de Potrillos corrida en Maroñas.

Craso error: El 10 de enero de 1937 (hace mucho menos de 100 años) Coty marcó en 1.600 metros, 1’33″4/5 siendo ese el récord en la distancia de la milla.

b) El diario El País en su comentario previo a la contienda, en su edición del domingo, dijo: «donde votamos a Versace». ¡Qué pifia! ¡Si el tal Versace no estaba ni en la lista de anotados!

c) Lo de Canal 12 fue más insólito aún. En el informativo de las 20 horas, al comentar la jornada el periodista José A. Tuana, extrañó que en lugar de pasar el desarrollo del importante clásico, la Sección Turf ofreciera el de la 6ª prueba, una contienda común ganada por Luton.

Llamamos al Canal y preguntamos por el hecho: nos respondieron que los camarógrafos… ¡llegaron tarde al Hipódromo, cuando ya la «Polla» se había corrido!

Se dice que un directivo de Hípica Rioplatense se mostró muy molesto con todo este acontecer, expresando: «¿Y para esto invertimos tanto en publicidad?»

En resumen, ¡pobre de los burreros que esperamos buena información de los medios!

Saludos,

PABLO IRAZOQUI

 

Los vascos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Un amable lector, nos solicita información en «Cartas al Director» sobre el sentido libertario vasco. Hay bibliotecas muy interesantes en el medio para conocer una historia tan vieja, rica como romántica que es la vasca. No obstante vale hacer algunas ligeras precisiones. Sabino Arana Goiri, padre intelectual del independentismo vasco, es el que recoge y da forma incluso en la creación de un partido político nacionalista con sentimientos que tienen antiquísimos antecedentes. Historiadores y arqueólogos, estudiosos en antecedentes en piedras con sus dibujos y grabados en cuevas y montañas pirenaicas, aseguran una antigüedad de más de 7.000 años a los vascos en la región. O sea, no se refieren a centurias sino milenios.

Sin perjuicio de ignorar sus orígenes dando libertad a la inventiva, imaginación o deducciones reales o no, que algunos llevan al arranque con los hombres del Cromagnon. Exageración o no, lo cierto es que anda tenemos que ver con ninguna nación indoeuropea actual. Incluyendo claro está a España y Francia cuyas creaciones como países como los vascos los superan, según esos estudios en más de 6.000 años.

Nada tienen en común. Su idioma, el euskera por iguales razones, en nada se parece o referencia a idioma actual conocido. Hay quien dice que tal vez sea «pariente» de lenguas muertas también milenarias. Hasta hoy, imposible descifrar.

Sus costumbres, comidas, cultura, música, etc., también son autóctonas. ¿Se imagina a un vasco con pantalón «apretao», tacones altos, pegando taconazos en el suelo y entonado o gritando «Â¡hay, hay, mi niña, hay, hay!», ¿sacudiendo unas castañuelas?

Tienen sus propios instrumentos musicales como el «chistu» y la «dulzaina» y son famosos sus tiernos zorzicos, como orfeones y corales, donde priman voces graves y bajas de exquisita sensibilidad. Con algún cierto parecido con corales rusas con las que han competido. O sea, nada que ver con sus «nostálgicos» imperios vecinos. La única razón por la que son españoles o franceses es por la razón de las «bestias», la fuerza. Hay ejemplos históricos, sin perjuicio de sus milenios en que vivían libres en sus montañas que los protegían con sus alturas que avalan estos dichos.

Vale recordar los reinos independientes de los Sanchos, el menor y el mayor, a comienzos del primer milenio, el reino de Navarra también soberano, o el intento de los hermanos Garay que le propusieron a Napoleón la independencia vasca.

El «corso» no agarró viaje, tal vez temiendo que fomentaba la separación también de la parte francesa. Sin olvidar las guerras carlistas. Allí, en la primera, el invicto general Zumalacarregui, que venía «paliceando» a los isabelinos españolistas, había recibido ya la oferta de «sacudirse» a don Carlos de Borbón y ser elevado a rey vasco. Lo mataron a tiempo, de lo contrario es impredecible saber lo qué hubiese ocurrido. Vencidos por los Reyes Católicos, la montaña los defendió hasta que advinieron las armas de fuego, con lo que los derrotaron.

A partir de allí, no cejó en sus diversas luchas. Incluso la propia iglesia vasca, ha sido en el terreno político, independiente de la española. ha sido constante el enfrentamiento de la curia vasca con el gobierno español.

En la guerra civil, Franco fusiló diversos curas eskaldunes y hay historiadores que aseguran que la actual ETA tuvo sus orígenes en los «jarrai» (jóvenes vascos) disidentes en la é
poca de la dirigencia del PNV (Partido Nacionalista Vasco) organizados en los conventos jesuitas vascos.

En buen romance, la historia es profícua y larga, rica en ejemplos libertarios, que no cesará hasta que con su tradicional y noble terquedad los vascos consigan su independencia y soberanía. De allí, su tradicional grito ¡Gora Euskadi Askatasuna! ¡Viva Euskadi independiente!

LEOPOLDO AMONDARAIN – CI: 950.556-0

 

PD: Esto es una síntesis muy apretada y escueta. Por razones de espacio. Hay tratados históricos al respecto. Y en cuanto a la ideología del Partido Nacionalista Vasco, o de los otros partidos «desprendidos» del referido tronco, se pueden conseguir sus cartas orgánicas respectivas. Agur. ¡Ha! ¡Me olvidaba! Nunca pretendí ser grande. Con ser un «oriental vasco chiquito» me conformo.

 

Amondarain nos está haciendo releer la historia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Que don Leopoldo Amondarain es un blanco de ley, nadie lo duda. Que su pluma febril es capaz de transformar cualquier hecho histórico en algo favorable para su querido Partido Nacional lo constatamos semana a semana. Y que recuerde emocionado a su caudillo Aparicio Saravia es comprensible y humano. Pero su artículo del pasado miércoles 1º de setiembre supera todo lo imaginable y no podemos permanecer en silencio ante tanto agravio y dislate histórico. Tantos y tan diversos conceptos vierte, que como dicen los vendedores «imposible detallar».

No dice que los alzamientos de 1903 y 1904 no fueron por el voto secreto ni la representación proporcional integral sino por un mero reparto de cargos o por pretender desconocer la obligación del Presidente de la República de salvaguardar la soberanía nacional. Nos habla de «moral administrativa» olvidando los saqueos y asesinatos que estas «revoluciones» implicaban. No habla en cambio de los empréstitos que el Parlamento, luego de estas aventuras, debía aprobar para reponer lo que las «tropas revolucionarias» habían extraído a la hacienda pública. (Tranquilo don Leopoldo que no nos acordamos de qué Partido fue el gobierno que firmó la primera carta intención con el FMI).

Nada dice de las armas que el gobierno argentino le daba a los blancos y mucho menos del compadre Joao Francisco siempre dispuesto a «ayudar» e invadir nuestro territorio so pretexto de apoyar a Saravia. Nosotros no le haremos el agravio de pedirle que encabece sus actos de conmemoración con la bandera argentina o brasileña. Atribuye las ideas de Batlle de defensa de la producción nacional a Saravia. Y olvida que los asustados doctores a los que se refiere eran los miembros del Directorio del propio Partido Nacional y no por cierto valientes de la talla del Teniente General Galarza.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, tiene un recuerdo para el primer traidor a Artigas, el general del ejército argentino Oribe, distinguido de esta forma por el dictador Rosas en agradecimiento a los servicios prestados por él como mazorquero y sus «degolladores de oficio».

Afloje un poco don Leopoldo porque nos está obligando a todos a releer la historia. Agradezco al señor Director la publicación de este desahogo de una sufrida y consecuente lectora de su periódico.

GLADYS SILVA SOUTULLO – CI: 601.370-0

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