Se dio el juego de pileta

Las casernas del muelle viejo ofrece de nuevo, posiblemente por poco tiempo dado el escaso público el día que la vimos, Viejo smoking, de Ana Magnabosco, que si no recordamos mal fue premiada en 1988 como la mejor obra de autor nacional.

La directora Rocío Villamil trata de remozar el texto con alguna innovación y con la asignación de los papeles femenimos a dos hombres; pero la obra, así, es igual a sí misma. Una mujer de edad (Juan Palermo), muy pobre (se observará el sentido «social» de la obra) devota de Gardel, al punto de convocarlo con la ayuda de un «pai de santo» (nuevamente, como en Santito mío, la nota «social»), en tanto presta cobijo en su cuarto de pensión a una prostituta (Fabiana Fine), acosada por su gigoló (aquí la nota feminista sobre «violencia doméstica»).

Lo creemos todo, hasta que aparece Gardel, de blanco y con el gacho, hablando por el costado, hasta con las erres. Gardel habla exclusivamente con letras de tango, seleccionadas casi al azar; el efecto es, creemos que involuntariamente, más cómico que conmovedor. Conversan trivialidades (el repertorio temático de Gardel parece muy limitado), la anciana no puede creer que Gardel esté con ella, lo rezonga por haber tomado aquel avión en Medellín. Y así pasa la obra. Luego… no revelaremos el desenlace, que podríamos tachar de abrupto y sin justificación, si el resto de la obra tuviera estructura y justificación.

Fabiana Fine pone una nota de interés. Tiene personalidad, presencia y hasta encanto femenino. No nos explicamos, sin embargo, que actúe en una obra tan inferior a las suyas, Por una pluma no fue vedette y Deje su mensaje después de la señal.

VIEJO SMOKING, de Ana Magnabosco, con Fabiana Fine, Juan Palermo y Fernando Amaral. Música de Fabiana y Roy, maquillaje de Fabiana Fine, dirección de Rocío Villamil. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje