Fluir utópico
Al cumplir hoy 84 años, el escritor uruguayo y doctor Honoris Causa Mario Benedetti dedica su libro más reciente, Memoria y esperanza, a la incontable acumulación de lectores jóvenes que lo vienen acompañando desde que publicó los bellísimos Poemas de la oficina. El volumen aparecerá hoy en Cuba, coincidiendo con el onomástico del poeta, ensayista y novelista, que lo festejará en Montevideo donde vive la mitad del año mientras la otra transcurre en España, país al que llegó por primera vez en 1977 en calidad de exiliado. Mario Benedetti aborda en Memoria y esperanza los temas más disímiles en una extensísima reflexión que va desde la política a los valores morales, desde el sexo a la infancia, desde los estrépitos de la globalización a la hipocresía, desde la inevitable pasión deportiva (es un fanático del fútbol como todo ciudadano uruguayo) a las escaramuzas insolentes y hasta poéticas de la juventud, desde la conciencia y sus valores éticos a la canción chatarra o la política nociva, admonitoria del intervencionista país que viene a ser los Estados Unidos del presidente George W. Bush.
También hace profesión de fe, como la que se deprende al expresar: me siento satisfecho «cuando, octogenario, veo que mis valores de toda la vida siguen vivos, que nunca tuve la tentación de renunciar, y que los sigo sosteniendo.
Y que toda la vida pude arreglármelas con tan poco, y estar tan contento».
Por otro lado, el narrador hace énfasis en que «pese a haber vivido bombardeado por la misma publicidad que a todos nos dice que lo importante es el consumo, que lo importante es generar riqueza (monetaria) y que la globalización y el libre mercado son el único camino que nos queda por delante, sigo pensando que nada de esto es cierto». Editado por el sello editorial Destino, Memoria y esperanza es una especie de testamento o legado a la multitud de jóvenes que repiten en todas las latitudes poemas de un fluir amoroso como puede serlo evidentemente el espléndido «Táctica y estrategia» (del libro Poemas de otros) o los convierten en materia prima de composiciones musicales. «Con ellos, la gente joven, me siento a mis anchas –admitió el poeta de Contra los puentes levadizos— los entiendo y me entienden», admitió el creador de Geografías y Primavera con una esquina rota. Al final de Memoria y esperanza, Mario Benedetti practica un estimulante llamado de cuño humanista, en rigor toda una invitación a la vida plena: «Hombres y mujeres, adultos o hasta viejos, sintámonos jóvenes por un instante y medio.
Quizás así percibamos que la juventud no es un enigma, sino un inapreciable azar que a todos nos ilustra y nos descubre». *
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