Bienvenido
Todo lo que se piensa y se pone en marcha, vale per se. No solamente en su más profunda intencionalidad, sino en el andar de los andenes -en este caso- de la Estación Central con la ambición de abrirle la cancha, la banda ancha a las manifestaciones culturales. Esto es cultura, animal, desde luego, y todo parece encaminarse como un escenario de la pluralidad estética y asimismo -justo es anotarlo- en un excelentísimo negocio.
Hay mercado para todo en este quiosco llamado Uruguay, y alguien encontró un espacio para explotarlo de la mejor forma. Bienvenido sea.
Si Quico Ferrés ha tenido el respaldo suficiente -nadie se manda de esta manera sin apoyos que sustenten la financiación de este asunto- y la posibilidad de diseñar un proyecto cultural de la envergadura del denominado Viene, quiere decir que hace muchísimos años estaba en la cabeza parlante de otros tantísimos productores o gestores culturales. Nadie, absolutamente nadie logró poner a funcionar algo que ha estado latente en los principios de deseo y en las lógicas de cambio de la industria cultural, y Ferrés ahora va camino a concretarlo.
El proyecto Viene es el más importante, en su aurora y en su situación inaugural, del mapa cultural de las últimas décadas en Uruguay. No tiene precedentes hacia adentro de nosotros mismos, sino modelos que ya están operando en otros países de la región y por supuesto en el Primer Mundo.
Por lo tanto, ya veremos su mise en scène y su funcionamiento, su operatividad en los stages y su posible solvencia ejecutiva. Ya veremos su trazo cualitativo -en la elección de las propuestas artísticas- a la hora de abrir el abanico a las apuestas estéticas que realmente lo merezcan y, también, a todas aquellas si se quiere de una tensión alternativa, work in progress, que posean un potencial concretísimo de crecimiento.
Vale la diversidad, Quico, si hay exigencia estética. Vale la pluralidad, Quico, nunca la banalidad o el vale todo que -en su esencia- termina contracturándolo absolutamente todo. Lo de Viene va en una primerísima lectura. Que el proyecto, entonces, siempre esté de ida y nunca de vuelta. Ehorabuena.
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