El último jurado
El novelista norteamericano John Grisham, que es abogado de profesión, es una de las plumas sin dudas más exitosas de la literatura contemporánea.
A su talento de narrador, el autor suma sus sólidos conocimientos
de derecho, que le permiten habitualmente incursionar en territorios
no muy conocidos para muchos de sus colegas.
Fruto de ese estilo, que combina el siempre convocante thriller policial con los estrados judiciales como escenario, Grisham ha logrado posicionarse en los sitiales más altos del ranking de ventas.
Su meteórica carrera se inició hace ya 15 años, con «Tiempo de matar», pero fue con su segunda novela, «La tapadera», que logró cosechar el favor de la crítica y el público. Incluso, varios de sus textos han logrado proyectar su éxito literario al cine, como, por ejemplo, «El informe pelícano».
En «El último jurado», el novelista construye una historia de crimen, corrupción y poder que ambienta en 1970, en una pequeña y conservadora comunidad sureña.
El personaje de esta historia es un hombre con grandes proyectos empresariales, que decide adquirir la propiedad del semanario de la pequeña localidad.
Ayudado por su condición de periodista, investiga las costumbres del pueblo, lo que le permite descubrir muchos de sus secretos y la motivación de determinadas conductas sociales.
Sin embargo, cuando pensaba que su vida transcurriría en forma rutinaria, un acontecimiento sacude la apacible vida de los lugareños: el asesinato de una joven viuda, cuyo cuerpo aparece brutalmente vejado.
El acusado es miembro de una reconocida familia, que ha dirigido los negocios más turbios de la población durante décadas de historia. Aunque esta circunstancia condiciona inicialmente al jurado, al confirmarse la culpabilidad, el imputado es condenado a prisión perpetua. Tras escuchar la sentencia, el homicida promete vengarse de quienes la enviaron a la cárcel.
Gracias al peso de su familia, el asesino es liberado por buena conducta, en una decisión judicial que sin necesidad de demasiado análisis resulta ciertamente muy sospechosa.
El periodista, que ha investigado minuciosamente el caso, teme que el homicida cumpla con la amenaza formulada ante los estrados e intente tomar represalia contra los jurados.
«El último jurado» mixtura la literatura judicial con el género policial, en una tensa narración construida sobre un escenario de violencia potencial.
Sin apartarse de la anécdota central de esta historia, John Grisham elabora una minuciosa crónica social sobre una pequeña comunidad sureña de los Estados Unidos, a comienzos de la década del setenta.
Mientras aporta al relato los condimentos indispensables para entretener y mantener alerta al lector, el narrador retrata a una sociedad profundamente conmovida por tensiones raciales, la Guerra de Vietnam, el progresivo epílogo de un estilo de vida y el anuncio de la llegada de nuevos tiempos.
John Grisham ratifica todo su oficio de novelista, en un relato que siempre trabaja con el recurso de la tensión y lo imprevisto.
(Ediciones B)
Compartí tu opinión con toda la comunidad