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El cantor de tango

Junio es mes de aniversarios tangueros. Los dos Carlos, Gardel y Roldán. Hoy la memoria, sensiblera y mistonga, nos hablará de su amigazo en el Goes del ayer. Carlitos Roldán comenzó muy purrete, apasionado por «El Mago» y con flor de metejón con Magaldi. Acompañado de un par de vilas cantaba en la sala de Gluskma y en Tupí de 18. Luego, fue el cantor de la mítica orquesta «Los 5 Ceibos» que amenizaba bailes de carnaval y los veranos del Piriápolis de antaño. Siempre hizo un culto de la amistad y fue gracias a sus amigos del Caballero y Vaccaro y El Faro que juntaron la plata para su pasaje a probar suerte en la noche de la calle Corrientes. En Buenos Aires toma el nombre artístico que hoy conocemos. Recorre radios porteñas y canta con sus fonoplateas. También trilla las provincias y, nos contaría luego, que su buena fortuna comenzó la vez que tuvo la oportunidad de cantar a dúo con la gran Mercedes Simone. Ella le presenta al poeta Homero Manzi y, al poco tiempo, se integra a la orquesta de Roberto Firpo. Días en que le parecía mentira estar al lado de figuras que unos años atrás relojeaba con la ñata contra el vidrio.

Por la de cada del 40, su nombre sonaba fuerte y, a la fuerza de talento, pasa a ser uno de los cantores de Francisco Canaro. De esa época, mostraba orgulloso un álbum con fotos sacadas en los estudios de la Argentina Sono Films. Aparecía cantando en cortos musicales que Canaro hizo para difundir al tango en Norteamérica.

Se escapaba a Montevideo y muchos sábados al mediodía allí estaba, rodeado de amigos, en el fraterno Fun Fun del viejo mercado. Al dejar a Canaro, pasa más tiempo en su querida Vieja Capital y realiza inolvidables dúos con Romeo Gavioli. Aparece cantando en el Café Ateneo invitado por el promotor de talentos Agustín Pucciano para que le diera brillo a sus concursos de nuevos valores.

Allí nace su amistad con el joven Julio Sosa que siempre lo tuvo por ídolo. Por los años cincuenta, Corrientes y Esmeralda lo recuperaron e iniciaron una etapa con Miguel Caló.

Pero Montevideo tiene lo suyo y acá lo reclaman grandes orquestas como las de Racciatti, Caruso y Arregui. Su período con el tano Racciatti es parte de muchas historias que Carlitos contaba con emoción. Como la noche en que actuaron en el viejo Stella haciendo la comedia musical «Muchachos que peinan canas» y el público no dejaba bajar el telón de tantos y tantos aplausos. Al final, ya veterano y disminuido físicamente por su vida bohemia, aparecía en los carnavales de La Comercial y Goes. Junto a sus guitarristas se trepaba al tablado de las calles Justicia y La Paz emocionando a todos con su mítica versión de «Murga de pibes». Carlos Roldán, el cantor de tango, a 31 años de piantarse nos dice bajito: «Â¡Qué lindo tiempo aquel de ayer con olor a jazmín en flor…!»

Con más recuerdos y tangos los esperamos todos los sábados, a las 19.00 horas en 1410 AM LIBRE. Coordinación: Angel Luis Grene. *

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