Dicha

El disco se denomina A foreign sound. El bahiano Caetano Veloso está de regreso con sus sentidos puestos en la permanencia de la creatividad o, en este particular caso de su nuevo compacto, de abordar clásicos de la música popular estadounidense con ese swing y ese rigor concretista (el bahiano deberá agradecer tanta enseñanza de Haroldo De Campos que aplicó a la música y en otros casos a su poética) que le permite entonces fundar un disco de covers con fluidez y soltura, libertad absoluta, sin traicionar el espíritu de canciones emblemáticas.

Hay una serie espléndida de temas estéticamente diferentes entre sí como por ejemplo «So in Love», de Cole Porter; «Detached», de Arto Lindsey, o «Jamaica Farewell», de Lord Burgess y otros. Y ha dicho en ese sentido Caetano Veloso: «El álbum refleja la vigencia del espíritu del tropicalismo», una manera –desde luego– de subrayar que el concepto de antropofagia cultural la utiliza en este radiante A foreign sound.

Lo cierto es que el compositor de Circulado y Fina estampa alcanza a obtener momentos realmente superlativos en la reelectura de esos clásicos que transcurren desde las baladas, los toques experimentales hasta la cultura pop que tanto influyó en su itinerario artístico.

Caetano revaloriza y resplandece. Es como si rejuveneciera a cada momento. Su inglés es prácticamente perfecto, su modo de abordar las canciones es casi religiosa, al punto tal que el disco puede leerse como todo un tributo a varios de sus maestros de la cultura musical angloparlante.

Solamente Caetano puede atreverse a semejante arrojo, aunque bien vale recordar que Rita Lee lo había practicado con fortuna a partir de la hechura de un disco de covers de Los Beatles. Y aquí está Caetano con su sonoridad extranjera: la hace propia, de la comarca, la expande universalmente. Faltaba más. *

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