Disco recopilatorio de Robert Plant

El cantante británico Robert Plant (West Browich, 1948) se ha dado el gusto de inventar varios elementos que forman parte del ideario rockero universal. Fue pionero en lanzar un televisor por la ventana de su habitación de hotel, antes de desmantelar –literalmente– la misma. No por casualidad fue el primero en sintetizar por medio de su voz la más rica historia del blues de pantano con la electricidad más demoledora. También fue el primero en inaugurar el rock stadium como máxima expresión de la adrenalina llevada a los escenarios.

Claro que eso lo logró con Led Zeppelin, banda que nació en 1968 para convertirse en la más pesada y monstruosa supernova que recuerde la historia del rock. Junto a ese indescriptible guitarrista que es Jimmi Page, un gran bajista como John Paul Jones y a ese gigante que le puso nombre a la batería, John Bonham, el bueno de Plant se convirtió en una figura intensa y mítica, respetado y vanagloriado por todas las tribus. Cuenta la leyenda que cuando Page desbandó a los The Yardbyrds –grupo en el que jugaba otra joven promesa como Eric Clapton– y se puso a buscar cantante, el azar le trajo a Plant y las cosas ya no serían las mismas.

Con Led Zeppelin se batieron todos los récords de ventas y de expectadores imaginables, al punto que en la gira de 1977, poco antes de que se disolvieran cuando John Bonham muriera a causa de los dos litros de vodka que se tomó, la gira americana de la banda recorrió 60 ciudades y los vieron dos millones de expectadores.

Pero cuando el exceso llegó al final, Robert Plant comenzó con una carrera solista por demás despareja, pero con algunos momentos de notable calidad. Ello se registra en este Sixty six To Timbukutu, disco doble que pone las cosas en su lugar respecto a la mayor voz de la enciclopedia rockera. El disco aparece después del desmesurado triple How the West Was Won (2003) grabado en vivo por los Led Zepp al final de sus días.

Es así que este recopilatorio de Robert Plant redondea la idea y por medio de sus 38 canciones recorre los ocho discos solistas del cantante. Si bien es cierto que el Disco 1 recoge mucho del material compuesto en la década de los ’80, época en la que el rizado músico estaba al borde de la catástrofe musical, pero en la que su inigualable voz hacía la diferencia. Por eso se destacan canciones como Litlle By Litlle, I Believe o Heaven Knows.

Pero, siempre hay un pero, el Disco 2 depara las sorpresas más maravillosas del paquete. Allí se encuentran joyas que Plant había grabado junto a Bonham en The band Of Joy, muy anteriores a Led Zeppelin. Versiones de canciones históricas como Hey Joe, que compusiera el bues hero William Roberts, pero que popularizara Jimmi Hendrix a su llegada a las Islas Británicas. También se encuentran Louie, Louie (Richard Berry) o For Wath It´s Worth (Stephen Stills), así como pequeñas joyas de la talla de 21 Years. Como un dinosaurio que no respeta el concepto de extinción, Robert Plant continúa demostrando que es la mayor voz de este negocio. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje