A VEINTE AÑOS DE SU MUERTE

La eternidad del monumental Count Basie

Cultor del estilo Kansas City (aunque había nacido en Red Bank, Nueva Jersey, el 21 de agosto de 1904, es decir, casi cien años atrás), William Count Basie perfeccionó un estilo iniciado por Bennie Moten y los Blue Devils, propio del contrabajista Walter Page, en el que la presencia rítmica era el corazón de la música. En efecto, la forma rítmica se recostaba sobre sucesiones de riffs y los esquemas de llamado y respuesta (call and response) provenientes de la música africana. Basie supo dotar a su orquesta de la espontaneidad rotunda y sugestiva del blues.

Su ojo clínico para la elección de los músicos y una sabia selección de temas le permitió disponer de orquestas con un swing imbatible. Hijo de un cochero y una lavandera, Basie recibió sus primeras lecciones de piano de su madre. En la escuela no mostró deseos de estudiar, y dedicó su tiempo y esfuerzo a la música.

Ya como adolescente comienza a trabajar como pianista en un cine; hacía música sobre las películas mudas. A los 19 años se marcha a Nueva York, donde conoce a grandes pianistas, como Fats Waller (cuya influencia será decisiva en su estilo), James P. Johnson y Willie «The Lion» Smith, todos, por cierto, generadores del clisé pianístico neoyorquino: el stride, que es el movimiento de vaivén de la mano izquierda como parte del acompañamiento. Protegido de Waller, su primer trabajo formal es con la cantante Katie Krippen como parte de un show de burlesque, donde había un número de strip tease.

Basie comienza a hacer giras por los Estados Unidos hasta que, en Oklahoma, conoce a los Blues Devils, de Page. Era 1927 y el grupo en el que tocaba Basie quiebra en Kansas City, donde son abandonados por el manager. Retornó así a su primer trabajo, acompañó películas mudas, pero la impresión que le había causado el grupo de Page se mantenía.

Al poco tiempo ingresó en la orquesta de Moten. Este grupo ya contaba con algunos Blue Devils. Precisamente, esta big band fue la que ciertamente consolidó el estilo Kansas City. En 1935 falleció Moten y Basie pasó a dirigir The Barons of Rhythm, con nueve músicos. A saber: los trompetistas Hot Lips Page y Joe Keyes, el saxo barítono Jack Washington, el saxo alto Buster Smith (el que tira el saxo al río en la película Bird, de Clint Eastwood), el contrabajista Page, el baterista Jo Jones, en voz Jimmy Rushing y el maravilloso Lester Young en el tenor. Actuaron en el Reno Club, que tenía un contrato con la emisora W9XBY para que los shows se transmitieran a todo el país. A fines de 1935, el descubridor de talentos John Hammond los escucha, busca un manager y les consigue actuaciones y un contrato para grabar.

Basie expande el club, suma un set de trombones, contrata al cornetista Buck Clayton, al saxo tenor Herschel Evans, a Earle Warren y a quien será un pilar rítmico: Freddie Green. Acompañan a Billie Holiday, y llega a su grupo otro gran músico, Harry «Sweet» Edison.

Basie, además de componer, arreglaba los estándares dándoles un énfasis peculiar que los hacía propios. De su discografía, inabarcable, cabe destacar títulos como Count Basie-Lester Young, Live at Birdland, de Jazz Anthology (1952), King of swing, de 1953, de Verve. Entre las cajas de compactos se destaca Count Basie, 1937. La crítica trató siempre a Benny Goodman como el «rey del swing», pero el soberano real, sin palacio, del swing fue Count Basie. *

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