El graffiti llegó a las casas de remate
Murales, esculturas, dibujos, fotografías e incluso dos puertas con firmas de maestros del graffiti, que alcanzaron la celebridad, entre ellos Jean-Michel Basquiat y Keith Haring, figuran entre las 400 obras de un centenar de artistas que van a ser rematadas.
«Tenemos lo mejor del arte graffiti hecho en las últimas tres décadas», dijo Arlen Ettinger, presidente de Guernsey’s, célebre por rematar el año pasado, en 3 millones de dólares, la pelota de beisbol con la que Mark McGwire bateó su 70 jonrón.
Cuenta que estaba interesado en este arte casi desde que nació el graffitti, y que siempre soñó con consagrarle una subasta.
El puertorriqueño Hugo Martínez, propietario de una galería en Soho (sur de Manhattan), que expone arte graffiti, explica que este arte nació en los vagones de los trenes neoyorquinos, pasando luego a los omnibuses, y a los muros de Washington Heights.
A finales de los 60, jóvenes negros e hispanos empezaron escribiendo sus nombres o pseudónimos «Taki 183, Coco 14, Culebra, Lee, Zehir, Dondi, Crash, y, antes que todos ellos, el boricua Julio 204, quien fue el que empezó el arte graffiti», explicó Martínez, en entrevista con la AFP.
«Era una alternativa a las pandillas, una forma de afirmar la identidad, de apropiarse de la ciudad, sin violencia», agregó.
«Los trenes eran lo mejor para el artista graffiti, porque eran vistos por millones de personas», cuenta a la AFP Eddie Rodríguez, que es conocido por el seudónimo «Culebra», y que declara que «le debe la vida» al graffiti, que lo llevó a meterse con las pandillas.
«La primera vez pinté sólo mi nombre, Culebra, que a veces escribía en inglés, Snake, con marcadores de color. Pero luego empecé a usar aereosoles, a poner más colorido», explica.
A algunos de ellos, el constante acoso de la policía los llevó, en la década de los 70, a refugiarse en sus apartamentos, donde pintaban grandes lienzos. Uno de ellos de 9 por 2 metros, realizado en un colectivo en el que participó Culebra se esperaba que alcanzara unos 100.000 dólares en el remate.
Pero para algunos, éste ya no es arte graffiti, que es fundamentalmente «ilegal», según admite otro artista, Flint 707, que cuenta que muchos de los autores de graffiti cuyas obras se remataron, han muerto, algunos a causa de sobredosis, o de la violencia de las pandillas.
«Yo sobreviví a la droga, a las pandillas, a la violencia, gracias al graffiti», coincide Flint, quien, al igual que Culebra, se han consagrado desde entonces al arte, presentando sus obras en exposiciones y galerías.
Según Martínez, «los que piensan que (el alcalde Rudolph) Giuliani ha terminado con el graffiti, están totalmente equivocados».
«Ve y recorre Brooklyn, el Bronx, y verás que el graffiti está vivo y coleando. En realidad, hay ahora diez veces más graffiti que en los años 70″, asegura Martínez.
Entre las obras que van a ser rematadas por Guernsey’s figura una de Keith Haring, conocido en el mundo entero por el humor de su pincel y por sus pequeños hombrecitos, dibujados sobre fondo negro.
Este lienzo de Haring fue hallado hace 30 años en un basurero del East Village (sudeste de Manhattan) por Bill Simon, ahora director de la Unión de Libertades Civiles, que en esa época era estudiante de arte.
«Sabía que era de él, porque conocía su graffiti. Y desde entonces lo he guardado en mi casa», dijo Simon a la AFP, que esperaba que la obra alcanzara unos 30.000 dólares.
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