LIBROS

Inventario 3

Vivir es  ante todo  una suerte de epopeya existencial, que trasciende a la mera peripecia biológica, para transformarse, simultáneamente, en una experiencia emocional.

Sin embargo, es claro que la cotidiana construcción de las emociones no se limita al mero ejercicio de los sentimientos y la afectividad, sino que adquiere una trascendencia ética.

Esa ética es una cualidad intrínseca a la literatura, porque está vinculada al compromiso con el arte. Sin embargo, esa suerte de pacto, aparentemente huérfano e indocumentado, no se agota en la mera formulación estética.

La literatura es, en efecto, bastante más que un discurrir intelectual o una arquitectura expresiva nacida de una pulsión individual, porque en ella reside la perentoria emergencia del parto creativo.

Sin embargo, para que el envase no carezca de contenido, debe interpretar cabalmente los sentimientos, las inquietudes, las pasiones, las angustias e incluso las incertidumbres humanas.

A los 83 años de edad, el poeta, narrador, novelista y ensayista uruguayo Mario Benedetti, es una suerte de icono cultural, cuyo prestigio trasciende fronteras.

Sin ceder a los subyugantes cantos de sirena del costumbrismo meramente descriptivo o figurativo, Benedetti ha logrado condensar, como pocos autores, la esencia misma de nuestra identidad nacional.

Asumiendo que el diálogo con la palabra es una suerte de necesidad cuasi biológica, el emblemático autor ha transitado incesantemente los territorios de la creación.

Como se recordará, hace aproximadamente un mes, un colmado Paraninfo de la Universidad de la República recibió a Mario Benedetti, quien  en un emotivo acto académico  fue galardonado con el título Doctor Honoris Causa que otorga la casa estatal de estudios superiores.

En esa oportunidad, más allá de discursos, homenajes o la mera distinción conferida por su brillante trayectoria, destacamos, muy particularmente, que el octogenario escritor convocó a una multitud de más de dos mil personas.

Ese acto de justicia con un personaje no siempre valorado en su justa dimensión artística y recurrentemente combatido por el poder, fue acompañado por una multitud de uruguayos.

Obviamente, quienes comparecieron ese día en el recinto universitario  muchos de los cuales no pudieron ingresar por obvias razones de espacio  integran la legión de lectores y admiradores que comparten los mismos paisajes existenciales, sentimientos y emociones de Mario Benedetti.

Con más de ochenta títulos publicados y traducidos a varias lenguas, Mario Benedetti es hoy bastante más que un escritor. Es, además de un embajador sin credenciales de nuestra cultura, una leyenda viviente y un símbolo de ética insobornable.

En «Inventarios 3″, el longevo escritor reúne su producción poética que abarca el período 1995-2001, que le ha permitido mantener un sitial de privilegio en el paisaje de la literatura hispanoparlante.

Esta entrega es  naturalmente  la continuación de dos volúmenes anteriores: «Inventarios 1″, que contiene la obra del autor correspondiente al lapso comprendido entre 1950 y 1985 e «Inventarios 2″, que captura en sus páginas la creación literaria

del período que transcurrió entre 1986 y 1991.

Al igual que en los títulos anteriores, este nuevo volumen se inaugura con la producción más reciente y concluye con la más antigua.

«Inventarios 3″ compila, en sus más de quinientas páginas, cuatro recordadas obras poéticas del mítico escritor uruguayo: «El olvido está lleno de memoria» (1995), «La vida ese paréntesis» (1998), «Rincón de Haikus» (1999) y «El mundo que respiro» (2001).

El primer segmento de esta extensa obra nos convoca a transitar las páginas de «El mundo que respiro», que sitúa al lector en el universo del devenir, ante el inminente advenimiento de un nuevo año que consume un pasado que se niega a desaparecer en el horizonte.

Mario Benedetti le escribe al corazón, al amor y a las soledades.

Sin embargo, denuncia que «el mundo se deshace, explota, gime y se hunde».

Interpela intensamente a la realidad en torno al flagelo del hambre, al instinto autodestructivo y a la hipocresía, afirmando contundentemente que «…allá arriba siguen más sordos que Beethoven…»

El poeta apela intensamente a los silencios y a la tristeza sin lágrimas, pero redescubre el privilegio de estar vivo, confrontado a la trágica extinción de quienes ya son meros recuerdos sin voz ni aliento.

El escritor se instala en los territorios de la melancolía, los insomnios de la vigilia existencial rumbo al sueño definitivo, la infancia perdida, el desgaste y la extenuación.

Su pluma juega con las certidumbres y las incertidumbres y denuncia la futilidad del odio, para regresar luego al sendero de la melancolía y evocar a los que ya no están.

Captura el espacio y el tiempo en la vernácula geografía de su entrañable Montevideo, apelando a la ironía para pincelar los contrastes de la era contemporánea gobernada por la informática, donde hasta los afectos deben ser «formateados».

En la tercera parte de este primer libro, Benedetti alude a «estas y otras guerras», para demoler los mitos, las leyendas y las mentiras de un mundo cada vez más frívolo y esclavo de las apariencias.

En la segunda obra incluida en esta entrega, intitulada «Rincón de Haikus», Benedetti asume la técnica de la tradicional composición japonesa, ordenada en tres versos y diecisiete sílabas.

Estas breves reflexiones de estructura poética, trasuntan muchas de las inflexiones emocionales e inquietudes existenciales del autor, impregnadas  en muchos casos  de fino humor y desenfadada ironía.

El tercer segmento de este inventario literario convoca al lector a compartir los territorios poéticos de «La vida ese paréntesis», que propone un vibrante itinerario rumbo a los laberínticos territorios de la meditación.

El autor reflexiona en torno a la vida, la muerte, el amor, el dolor, la nostalgia, la globalización, la miseria, la salvaje depredación ambiental y hasta homenajea al guerrillero argentino-cubano Ernesto «Che» Guevara.

En el primer tramo de este libro, en el que la muerte asume singular protagonismo temático, el poeta imprime a su verso un trazo existencialista poblado de angustias e incertidumbres, pero también de intenso amor a la vida. «…todos sabemos que nada ni nadie habrá de ahorrarnos el final. Sin embargo, hay que vivir como si fuéramos inmortales».

Aunque navega recurrentemente en los turbulentos océanos del dolor con una variada gama de sugerentes grisuras, Benedetti parece igualmente reivindicar los colores que identifican a las cotidianas emociones.

El periplo transita también el territorio de los afectos, la nostalgia y otras bien asumidas ausencias, en una elocuente escritura que discurre entre lo meramente realista y lo onírico.

La torrencial poesía de Mario Benedetti se estaciona luego en parajes cuasi filosóficos, asumiendo una reflexión en torno al propio rol de la poesía. El creador afina su artillería para fustigar a la globalización, la paz sin gloria y con humillación y a los discursos impregnados de sofismas.

En el epílogo de este «Inventarios 3″, aflora «El olvido está lleno de memoria», donde el autor sugiere que el olvido es una suerte de espejismo, un mero ejercicio de simulación.

Una de las matrices temáticas de este poemario es el tema de la culpa, a la cual el poeta vincula con la persistencia de la memoria, las amnesias cómplices y el dolor.

Como en todo el último tramo de su extensa producción, el escritor alude a las incertidumbres, la pobreza, el hambre infantil, la demagogia y los «naufragios e
n la tierra», como una metáfora del desamparo.

Asimismo, Mario Benedetti no soslaya referencias a la crisis, aunque no limita su definición a lo meramente económico o social, sino también a lo moral y lo afectivo.

En las cuatro obras compiladas en este extenso poemario, la voz literaria del autor se alza nuevamente como un símbolo de insobornable rebeldía, que no sucumbe ante las barreras de la indiferencia. Aunque no todas las composiciones incluidas en este volumen mantienen el mismo nivel de calidad creativa, Mario Benedetti imprime a su verso la intransferible identidad de su discurso lírico, que en su trama captura los códigos, sentimientos y emociones de un lector solidariamente consustanciado con sus lenguajes.

«Inventarios 3″ es  ante todo  un nuevo coloquio entre el autor y su multitudinaria legión de admiradores, que, como es habitual, se sentirán cabalmente retratados e interpretados en los paisajes literarios del creador.

 

(Editorial Seix Barral)

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