"EL MISTERIO GALINDEZ", DE GERARDO HERRERO, VA HOY EN SALA CINEMATECA DENTRO DEL FESTIVAL

Por la memoria y la condición utópica

En una coproducción de varios países en la que participa el propio cineasta Gerardo Herrero, adapta la novela del recientemente desaparecido novelista vasco Manuel Vázquez Montalbán sobre Jesús Galíndez, el penevista exiliado a Santo Domingo tras la Guerra Civil, que colaboró con el dictador Trujillo y más tarde con los servicios americanos de la CIA.

Su misterioso secuestro y muerte, nunca esclarecidos por ningún tipo de autoridad, fueron adaptados para la pantalla con una impronta narrativa que ya había desarrollado David Trueba -en un filme no estrenado en Uruguay- Soldados de Salamina.

Ahora la periodista de marras en el filme es reemplazada por una historiadora de procedencia estadounidense, Muriel (la bellísima Saffron Burrows) que buscará la verdad de lo sucedido por su condición de investigadora, pero también por un pasado de cuño sentimental con uno de los chilenos desaparecidos, que ha dejado sobre su pecho una herida aún sin cicatrizar.

Este personaje de ficción permite al director desplazarse en el tiempo, con escenas presentes de su propia labor investigadora en Nueva York, el País Vasco y Ciudad Trujillo, y que alternarán con otras de crudo realismo en que el político vasco fue secuestrado, torturado y ejecutado en 1956 en el país caribeño.

En su labor de rescatar la verdad de un pasado turbio, de practicar el rescate de la memoria de un idealista como Galíndez, la joven americana encontrará los obstáculos de quienes se mueven por un pragmatismo sin conciencia. Es una lucha entre la noción romántica que empuja a seguir creyendo en una utopía y en que los muertos sin enterrar deben hablar, y por otro lado individuos sin ningún escrúpulo que solamente se proponen sepultar la verdad oscureciéndola con versiones falsas impregnadas de corrupción y sangre. En este thriller político asistimos a una mezcla confusa en que intereses personales y razones de Estado se implican y arrastran, con unos seres que elevan a la categoría de ideal lo que sólo era un empeño personal, y otros que desencadenan auténticos conflictos diplomáticos y justifican las mayores aberraciones por cuestiones domésticas.

Desde el comienzo, el espectador se ve arrastrado sin resistencia desde el presente al tiempo pasado gracias a un más que digno montaje y a una fotografía que permite seguir una trama compleja que, por momentos, podría enmarañarse dada la cantidad de testigos y la disparidad de puntos de vista o de enfoques que se ofrecen como verdad de lo sucedido. Entre todos, sobresale claramente la figura inmensa de un actor mayor como Harvey Keitel como el agente de la CIA sin escrúpulos, pues sólo con su presencia otorga densidad y seriedad a la historia, y una Saffron Burrows como mujer e historiadora tenaz y pletórica de vida, con un papel en el que predomina la fortaleza anímica y física y la fe en su tarea de indagación del caso. Con secundarios aceptables aunque sin el mismo brillo, aparecen aceptablemente Eduard Fernández que encarna a un Jesús Galíndez en exceso maquillado para expresar el horror de la tortura, y un Guillermo Toledo que trabaja su personaje con el compromiso que requería la adaptación de Galíndez, la novela de Vázquez Montalbán. Al interés por rescatar la memoria de un hombre que vivió por unos ideales y que permaneció en el olvido hasta para sus correligionarios del PNV, y también por abordar el interesante asunto de la ética de la resistencia, se contrapone una puesta en escena despojada y que por otra parte deja entrever la versión de tonalidad partidista que el director ofrece: ciertos y condenables los abusos y crueldades cometidos, la manera de representar todo el tema no deja de restarle verosimilitud. Basta citar la crudeza de las escenas de tortura, por ejemplo. Para comprobarlo, o asimismo el intenso, casi estridente juicio sumarísimo de Galíndez por Trujillo, caricaturizado deliberadamente éste como un personaje sin matices ni vida propia.

Este filme de alto voltaje dramático nos habla de cómo se escribe la Historia y de las esferas oscuras del poder, de cómo la condición utópica se resiste a morir por el pragmatismo amoral de otros, y de cómo la verdad lucha por salir a flote pese a todo. Atractivo thriller, teniendo en cuenta cuando que refiere a un caso real y a una historia reciente que inevitablemente golpea e involucrará a los espectadores y que está a la orden del día. *

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