Los secretos del laberinto y la llave dorada

En un tiempo de agudas tensiones cotidianas, la familia parece tornarse cada vez más vulnerable al riesgo de desestructuración o fraccionamiento.

Esta situación de exposición permanente, que responde naturalmente a los profundos cambios culturales acaecidos en las últimas décadas, atraviesa transversalmente a toda la sociedad.

Aunque los problemas más recurrentes parecen tener su origen en la crisis social y en muchas angustias que para los uruguayos se han tornado virtualmente endémicas, existen otras relaciones de causalidad no menos relevantes que ameritan ser analizadas.

Uno de los conflictos más frecuentes  que se dirime en el ámbito doméstico  es el que tiene como protagonistas a los adultos y los niños, ligados por lazos afectivos pero también por relaciones de subordinación.

Esta situación responde, naturalmente, a un modelo de convivencia y relacionamiento que no siempre ha acompañado las nuevas tendencias o transformaciones culturales.

Lo más frecuente son los traumas, las culpas y las frustraciones, que se suelen dirimir en el ámbito de los consultorios psiquiátricos, cuando los problemas no han sido adecuadamente procesados en el ámbito de la propia familia.

En «Los secretos del laberinto y la llave dorada», la psiquiatra Ivette Almendras propone reflexionar en torno a algunos de los conflictos cotidianos más frecuentes, en un libro que  más que un manual de autoayuda  es un testimonio singularmente revelador.

Si bien la autora construye la narración con una terminología accesible a la comprensión de los niños, es claro que esa circunstancia es una mera estrategia que responde a motivaciones eminentemente científicas. En realidad, esta obra está realmente destinada a la población adulta, concretamente a los padres de los menores que constituyen la materia de estudio.

El relato, aunque pueda resultar ameno y hasta divertido, nos convoca a compartir el itinerario de un niño a través de un complejo laberinto imaginario, que es la representación simbólica de las angustias cotidianas que padecen los más pequeños.

En el decurso de ese lúdico viaje iniciático, el pequeño protagonista va descubriendo las claves de sus problemas de vinculación, tanto con sus padres, como con sus compañeros de estudio y sus maestros.

Así afloran conceptos como el principio de autoridad, la protección, la represión, la autonomía, la personalidad y la autoestima, frecuentemente vulnerada por un inadecuado relacionamiento entre adultos y menores e incluso entre pares.

Partiendo de la tesis que la infancia  aunque determinante  es el primer tramo de la existencia biológica y afectiva del individuo, la profesional explora también los mutables territorios de la adolescencia.

En ese contexto, Ivette Almendras analiza algunos de los más frecuentes traumas cotidianos que acechan a los preadolescentes y los jóvenes: los accidentes, la violencia física y emocional, el abuso sexual y psicológico, el desempleo y las incertidumbres.

(Ediciones del Milenio)

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