Tres retrospectivas
La pintura tradicional subsiste como lenguaje en un amplio espectro de artistas nacionales. Eva Olivetti (Berlín, 1924) se radicó en Montevideo en 1939 y estudió en Facultad de Humanidades y en los talleres de José Gurvich y José Collel. En su extensa trayectoria permaneció fiel a una paleta baja de ocres con variaciones, proyectados en la temática paisajística, siempre figurativa, con momentos rozando la semiabstracción. Una sensibilidad romántica concentrada en obras sobre cartón de pequeño y mediano formato que actualmente exhibe, a manera de retrospectiva, con el título Miradas, en la Alianza Cultural Uruguay Estados Unidos (martes a domingo de 16.00 a 20.00). Una visión hedonista, a la manera impresionista, que recrea el mundo circundante, con vibraciones delicadas de la pincelada, casi siempre suelta y dinámica, y la envolvencia espacial. La impostación subjetiva borra la precisión de las formas y todo transcurre con levedad (Arboles en primavera, 1966) desde el comienzo hasta hoy, como si su mirada se hubiera detenido en la naturaleza, con pocas alteraciones en la elección del modelo (más oprimente en El peñasco, más dramático en Vibraciones o más lírico en El camino).
Otra forma de la retrospectiva es la que propone Fermín Hontou (Ombú) desde la sala Carlos.F. Sáez (Rincón 575, lunes a viernes de 12.00 a 18.30). Son escenas de carnaval (Momontevideo) recogidas en los últimos veinte años. En sus comienzos se nota la referencia inevitable de Figari y del brasileño Caribé, pero lo hace con una línea limpia y sugeridora de movimiento. Posteriormente, avanza en diferentes técnicas, incluyendo grabados de gran tamaño, y el conjunto resulta irregular, insatisfactorio en su resumen de un pasado exclusivamente orientado hacia una única temática.
Osmar Santos (Rivera, 1934) también propone una retrospectiva. Formado en la IENBA y el IPA desenvolvió una múltiple actividad en su ciudad natal (docente, directivo museístico, fotógrafo, pintor). El montaje espectacular de Anna Monge y la curadoría de Clever Lara (uno de sus discípulos) potencian la exterioridad visual, afectando a la obra, muy diversa, insuficiente en cantidad y en muchos casos de calidad mediana, que amerite la mirada retrospectiva. La inclusión de imágenes digitales, si loable en su intención experimental, no es feliz en sus estereotipos y en el privilegiado espacio que se le adjudicó.
En el Centro Cultural MEC, primer piso de la calle San José 1116, expone Carlos Cernuschi (Montevideo, 1955) que fuera integrante del Taller Cuarambó abriendo, hace una década, nuevas perspectivas a la cerámica y que no tuvo continuidad. Exhibe una orientación diferente en 18 obras, la mayoría acuarelas, donde la mancha se extiende en superposiciones sucesivas, correctamente resueltas en su abstracción, aunque el enmarcado, el colgado y la sala no ayudan mucho, además de no ser, por su actividad, un «artista emergente». *
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