ARTE

Afiches hechos y deshechos

n tres salas montevideanas se exhiben en simultáneo afiches y anti-afiches referentes a distintas épocas, respondiendo a una gran variedad de diseño gráfico. Los cambios técnicos y de producción se fueron modificando, ampliando y enriqueciendo según pasaron los años hasta adquirir una calidad muy atesorada por los coleccionistas. Las trabajosas impresiones manuales en un soporte de papel de pobre consistencia de los tiempos iniciales, o de momentos de práctica artesanal condicionada por la situación económica de un país, dejaron paso a la industria editorial de sofisticados recursos operativos de los últimos años.

De la historia alemana

Realizada por el Goethe Institut de Munich en colaboración con el Museo de Publicidad y la revista Stern, la muestra Publicidad en Alemania (Instituto Goethe, piso 1º, hasta el jueves 25 de marzo) fue organizada por el Departamento de Cursos del Instituto. Consiste en 32 paneles de gran formato vertical que registran la historia de la publicidad en Alemania a partir de 1871, época del emperador Guillermo I y la instauración del II Reich, hasta 1918, pasando por la República de Weimar (1919   1932), el III Reich hitleriano (1933- 1945) hasta desembocar en los años contemporáneos. Así, transitan los estilos Art Nouveau o mejor, Jugenstil, propia denominación germana, Art Déco, con la fuerte influencia del diseño Bauhaus, haciéndose notar (aunque los textos no lo digan) los anuncios de la tinta y tintero Pelikan, uno de los mayores aciertos del diseñador Wilhelm Wagenfeld, en parte apropiado por los productores nazis a pesar de acusarlo de «bolcheviquismo cultural» y «no alemán», que recogían la objetividad y la energía sintética de los bauhasianos, siendo el aparato telefónico de Siemens & Halske, en 1936, fabricado hasta 1960 y difundido en todo el mundo, paradigma de su estilo hasta desembocar en las nuevas propuestas emanadas de la Escuela Superior de la Forma en Ulm, en la posguerra, que estuvo dirigida, durante varios años, por el argentino Tomás Maldonado y la derivación hacia la difusión del consumismo salvaje entre los jóvenes (grifas de moda masculina y femenina, objetos suntuarios, cigarrillos, bebidas refrescantes, máquinas de afeitar, perfumes, jabones).

El repaso, de violenta síntesis, refresca la memoria visual de los veteranos con las marcas Sinalco, IBM, Mercedes Benz, Gillette, Benson& Hedges, que también circularon por estas latitudes. La exposición está colgada en el corredor del piso superior del Instituto Goethe, comenzando por los primeros tramos de la escalera de acceso y su visibilidad es dificultosa.

Es una lástima, pues merecía un espacio más amplio para seguir su lectura en su didáctica condición, si bien los textos en alemán, y sin traducción al español, no estén al alcance de todo público.

De la historia española

Los Afiches de la Guerra Civil Española (Centro Cultural Dodecá) pertenecen a una colección privada y fueron traídos (arrancados de los muros) por un anarquista que se refugió en Uruguay. Son 12 obras que admite el pequeño y simpático espacio, pero el total es casi el doble. La primera virtud de la muestra es el rigor de la presentación, ya habitual en la arquitecta Cristina Bausero. Están colgados como si estuvieran en un muro callejero, sin vidrio ni marco, de tal manera que el espectador puede observar el deterioro del papel, la calidad de la impresión aunque se conservan muy bien luego de transcurrido más de medio siglo. Pertenecen a impresiones ejecutadas en Barcelona y Valencia, dos centros que como Madrid, tenían la maquinaria y los dibujantes necesarios.

Aunque hay algunos firmados (Badía Vilatò, Wolf, Ruiz, Monleón) provienen de dibujantes incorporados a los talleres gráficos de las centrales obreras CNT, UGT o Unidad de Acción, y dejan en evidencia (casi todos están fechados en 1937) la (s) estética (s) dominantes: el diseño Bauhaus y Art Déco y, también, la contaminación del constructivismo ruso y el realismo socialista, ya impuesto en 1934.

Los instrumentos clásicos de la militancia partidaria de izquierda (signos de la hoz, el martillo y el puño cerrado están relacionados a hombres musculosos, de irradiante vitalidad), transitan por estas imágenes de propaganda, eficaces y de fuerte impacto visual. O, como dirá el inteligente escritor franquista Gutiérrez Caballero, con su mística de la anticultura, «aquellos que tengan la masculinidad bien caracterizada» que, por otra parte, se aproximan al ideal del hombre soviético, optimista y desafiante en su confianza ilimitada en el futuro. Aunque los mejores afiches de la guerra civil española pertenecen a Renau, que tenía en cuenta a Goya, Ballester, Fontseré, Gaya y Sáez de Tejada, los que se exhiben aquí tienen sus calidades inventivas propias. Hay algunos que se apropian de los planos del cubismo (excelente), muy curioso, pues la dirigencia obrera desconfía de las vanguardias para la comprensión popular o en composiciones suavemente surrealistas. El predominio es, no obstante del vigoroso realismo sintético, de tintas planas y pocos colores (la pobreza de los talleres de impresión y la urgencia en la impresión limitaba la complejidad de la edición), de simbolismo expresionista (El ángel de la paz de los fascistas / Las juventudes libertarias lo sabrán destruir, dicen las leyendas) o el consejo a los jóvenes para evitar el vicio con oblicuas pero inequívocas alusiones al alcohol, los cigarrillos y el juego, un anuncio que parece muy actual. En ningún caso la obviedad panfletaria predomina y es ejemplar el cumplimiento de una consigna sin caer en excesos retóricos, esos que luego retomarán, sin originalidad, los partidos obreros de otros países.

Las generaciones jóvenes (y veteranas) disfrutarán de una visita a esta exposición. Además, tendrán la oportunidad de ver el magistral filme de André Malraux, La condición humana, imperfectamente traducido en el programa como El espíritu y el estreno de Catastrophes, un video de veinte minutos del uruguayo Héctor Solari realizado en Alemania (2002-03), que se proyecta en todas las sesiones antecediendo a cada película. Por consultas de programación, comunicarse por el teléfono 600 08 87, a partir de las 18.00 horas.

De la historia italiana

Mimmo Rotella es figura principal del arte italiano del siglo XX. Integrado al núcleo de los Nuevos Realistas de Pierre Restany , se incorporó con sus décollages a la vanguardia de los años cincuenta, cuando todavía París era una fiesta y mantenía el cetro de capital del arte mundial. Rotella incursionó en las performances y la música neodadaísta en numerosas ocasiones, pero siempre mantuvo su fidelidad al hallazgo inicial, el décollage, ese acto de apropiación de los afiches callejeros para, luego de trasladarlos a un soporte de tela, intervenirlos con rasguños y laceraciones, inscripciones y pinturas. Mucho más que sus colegas franceses de similar posición (Hains, Dufrene, Villeglé), Rotella rescata los residuos de la sociedad industrial y los sitúa en un contexto artístico de antipintura, un cambio radical en la concepción de una obra de arte que, luego de medio siglo de multiplicación y vulgarización de la idea, impresiona con menor impacto.

Ahora Rotella tiene 85 años (no pudo viajar para la inauguración como estaba previsto), tuvo un par de intervenciones al corazón, pero mantiene el mismo espíritu creador de antaño. Los treinta décollages que despliega en el Centro Municipal de Exposiciones agrupados con el título Amor al cine, se concentra exclusivamente en el afiche cinematográfico y fueron realizados en 2003. Es una de las numeros
as exposiciones de Rotella por Latinoamérica, todas diferentes. Hay algunos notables de inventiva (I pugni in tasca, Gli scassinatori) por el empleo de otros af iches que asoman y complejizan la lectura, mientras que los referidos a Marilyn Monroe (una media docena) el rasguño se paraliza ante la potencia del mito y deja intocada la hermosura de la actriz. En otro catálogo, una obra no incorporada a esta exposición, hay decollage de Gilda y allí la gloriosa estampa de Rita Hayworth aparece brutalmente herida en la parte más sensible de su deslumbrante anatomía. Ese descarnado tratamiento no siempre prevalece pero de cualquier manera Amor al cine es una propuesta imperdible. *

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