El Papa apoya a La pasión de Cristo
Joaquín Navarro-Valls hizo estas declaraciones en respuesta a la petición del rabino jefe de Roma, Riccardo Di Segni, que tras haber visto, el martes de la semana pasada, la película de Mel Gibson pidió que el Vaticano condene oficialmente el filme, pues «nos hace regresar a una época anterior al Concilio Vaticano II».
El director de la Oficina de Información de la Santa Sede afirmó, en declaraciones publicadas por el diario romano Il Messaggero, que «la película es una transcripción cinematográfica de los Evangelios. Si fuera antisemita, lo serían también los Evangelios. No hay que olvidar que la película está llena de personajes judíos «positivos»: desde Jesús hasta María, desde el Cireneo hasta la Verónica, incluyendo la muchedumbre conmovida, etcétera», subraya.
«Si una historia así fuera antisemita, plantearía un problema de diálogo judeocristiano, pues equivaldría a afirmar que los Evangelios no son históricos. Hay que darse cuenta de la seriedad de estas afirmaciones», insistió.
El hecho de que no haya habido declaraciones oficiales, sigue dejando claro Navarro-Valls, no significa que la Iglesia condena la película, sino que «no tiene nada de antisemita, de lo contrario, lo habría denunciado el Papa, que vio la película entre el 5 y el 6 de diciembre, y sus colaboradores en la Santa Sede».
«La declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, en la que se pronuncia contra el antisemitismo, ha sido emanada por la Iglesia Católica, y si en este caso no ha reaccionado quiere decir que no ha visto motivos para ello», explicó. «De lo contrario, la jerarquía habría hablado: ya sea el Vaticano, ya sean los episcopados locales».
El arzobispo John P. Foley, presidente del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, ha señalado: «No veo nada en esta película que pueda ser considerado antisemita». *
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