Celuloide
Raúl Forlán Lamarque
Todo un desafío, sí. Cine dentro del cine Celuloide, de Carlo Lizzani, con el gran Giancarlo Gianini y Milva, viene a ser una artesanal reconstrucción de aquellos días, aquellos ámbitos, aquellas voces y aquellos debates intelectuales en los que se le buscaba una salida al cine italiano de posguerra y allí estaba, inmaculado, el guión de la célebre Roma, ciudad abierta. Lizzani usa el blanco y negro y el color para demarcar realidad y fantasía, aunque todo tienda a ser la misma cosa cuando el discurso cinematográfico se aferra de esas últimas locaciones de la realidad real que ciertamente hacen la estética de un aire y un lugar, una escritura, una situación histórica.
Lo macro y lo micro está recreado, pues, en la métrica de Celuloide. Los diálogos entre las criaturas que finalmente fundaron o intervinieron en Roma, ciudad abierta son, por momentos, altamente regocijantes.
Con gran rendimiento actoral y todo encabezado por Giancarlo Gianini, Celuloide es otro de los aciertos de este Segundo Festival de la Crítica.
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