Luchan para que les paguen por cada emisión de un aviso en TV

Las estrellas de Hollywood apoyan la huelga de los actores de EEUU

Claudia Rahola

«Estamos en el amanecer de un nuevo mundo. Es el momento de ponerse en pie, no de echarse atrás», lanzó Richard Dreyfuss a los cerca de 500 huelguistas reunidos en la sede angelina del Sindicato de Actores (SAG) y de la Federación norteamericana de artistas de radio y televisión (AFTRA).

Mientras Elliott Gould, Frances Fisher, Billy Baldwin, Shari Belafonte, Harry Hamlin, Noah Wyle y tantos otros se sucedían en el estrado animando a sus colegas a no cesar la lucha, dirigentes de SAG y AFTRA se reunían con representantes de la industria publicitaria en Nueva York.

Desde el primero de mayo, miles de actores se han negado a participar en el rodaje y la grabación de anuncios comerciales para presionar a la industria publicitaria a aceptar sus exigencias contractuales.

Las opiniones sobre los efectos de este paro difieren considerablemente. Mientras el sector publicitario insiste en que «el negocio va como siempre», los sindicatos convocantes, que representan a 135.000 personas, subrayan que «la producción comercial se ha ralentizado y, en muchos casos, se ha parado».

En Los Angeles, las cifras dan razón a los actores. Según los últimos datos difundidos por el organismo que concede los permisos de rodaje de exteriores en el condado, la producción comercial se ha reducido casi a la mitad a consecuencia de la huelga.

El máximo responsable del EIDC ha estimado que la huelga cuesta a Los Angeles un millón de dólares diario en concepto de disminución de la actividad económica.

Paralelamente, el diario Daily Variety calculó que SAG y AFTRA pierden cada día hasta dos millones de dólares en sueldos, aunque numerosos actores siguen trabajando mediante 1.500 contratos provisionales individuales.

En el epicentro de la controversia está la decisión del sector publicitario de suprimir el «pago por emisión», un sistema que hasta el vencimiento del contrato colectivo el 31 de marzo garantizaba a los actores cobrar por cada vez que un anuncio era difundido en una de los cuatro grandes cadenas de televisión.

Ahora los actores no sólo exigen el mantenimiento de ese sistema, sino su extensión por cable, y una remuneración por la publicidad en Internet.

Las negociaciones se rompieron el 14 de abril, cuando la industria presentó su última propuesta: 4.200 dólares por día de trabajo en un anuncio que se emita por televisión, gran cadena o cable indistintamente, durante 13 semanas, según un comunicado la Asociación norteamericana de agencias de publicidad.

Pero los huelguistas, ataviados con camisetas en las que se puede leer «La publicidad paga, pero los publicitarios no», subrayan que el trabajo de un actor no representa ni siquiera el 2% del presupuesto de una campaña.

«Los actores no piden ningún favor especial, piden justicia social», resumió este martes el veterano cómico norteamericano Steve Allen.

Las dos partes enfrentadas iniciaron este martes dos días de reuniones con mediadores federales para debatir las posibilidades de un eventual regreso a la mesa de negociaciones en un pulso que, de momento, parece encaminado a seguir intensificándose.

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