CHARLIZE THERON, EL OSCAR A MEJOR ACTRIZ POR MONSTER

Una deliciosa y rubia debilidad

Todos han convenido que en el filme Monster, de Patty Jenkins y del cual no se tiene aún fecha de estreno en Montevideo, su descarnadísima captura del personaje de Aileen Wuornos  una prostituta ejecutada en 2002 por haber asesinado a siete hombres  fue tan intensa como su elaborada transformación física por vía del maquillaje y del aumento de peso (unos doce kilos).

Charlize Theron, pues, ha venido barriendo con diversos premios internacionales y alcanzó dimensión planetaria cuando obtuvo el Oscar el pasado domingo en el Kodak Theatre de Los Angeles y nadie chistó. Su trabajo, según los especialistas, es el más inspirado de su cada vez más afinada trayectoria actoral.

Esta ex modelo sudafricana de 28 años es literalmente bella. Pero, al mismo tiempo, cuando incursionó en el cine su intuitivo trabajo actoral excedió en solvencia a la pretty woman. Hay que verla, por ejemplo, junto a Michael Caine y Tobey Maguire en ese filme poético y humanista que viene a ser Las reglas de la vida o si se quiere en Celebrity de Woody Allen. Ya cuando se la vio aparecer en un filme menor como El abogado del diablo, se intuyó su proyección y en definitiva lo que sería su notable dimensión expresiva como actriz. O en la comedia romántica Dulce noviembre donde compone a una enferma terminal que enamora con sus modos al rostro petrificado de Keanu Reaves. Charlize Theron ya está haciendo historia grande.

Dice Charlize Theron con respecto a su personaje en Monster: «Al principio sentí pánico. Pero la confianza que depositó en mí Patty Jenkins y el hecho de trabajar con una actriz del talento de Christina Ricci me mantuvieron siempre estimulada y comprometida. Cuando leí el guión no conocía la historia real, pero me conmovió su complejidad: es una gran historia de amor que genera una extraña empatía con sus heroínas, pero al mismo tiempo es muy honesta porque no soslaya el hecho de que ella cometió atroces asesinatos contra gente inocente. Es un retrato psicológico que no cae en el facilismo de estereotipar a los personajes entre víctimas y victimarios».

Monster es una pequeña obra indie de costo reducido. Su presupuesto alcanzó los cinco millones de dólares, y en un plan de rodaje de apenas un mes. Pero los galardones de la Theron (en Berlín y el reciente Oscar) dispararon a Monster y ya es todo un éxito de taquilla.

La actriz admite que, para el diseño del personaje, pudo tener acceso a cartas escritas de puño y letra por la propia Aileen: «Vendría a ser un diario personal que para mí resultó mucho más íntima y conmovedora que lo que podría haber sido una fría charla en la cárcel. Me sirvió para entender por qué alguien que fue violada tantas veces en su vida, jamás se arrepintió de lo que hizo y, al mismo tiempo, no culpó a quienes la traicionaron».

En relación al Oscar recientemente obtenido, Charlize Theron admite: «Todos me dicen que el premio Oscar y las críticas te encumbran a otro nivel, pero a mí me da un poco de bronca que tengas que hacer un trabajo tan sórdido, desprovisto de todo glamour, para que te empiecen a tomar en serio. Si una es linda y aparece en la tapa de las revistas de moda, tiene que escalar el Everest para que la reconozcan. Pero estoy muy orgullosa de lo que las mujeres logramos en esta película».

Y en cuanto al personaje que encarnó y a la suerte terminal que corrió, Theron señala: «Siempre estuve en contra de las ejecuciones desde un punto de vista humano, pero también en lo conceptual. Basta ver las estadísticas para convencerse: los estados que apuestan a la carnicería humana tienen las tasas de criminalidad y violencia más altas de los Estados Unidos, mientras que los que prohíben la pena de muerte son los más tranquilos del país». *

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