Libros
El sueño eterno
Raymond Chandler fue uno de los grandes maestros de la novela policial norteamericana, mejor conocida como hard-boiled o «duro de cocinar», por su temática violenta y sus descripciones de ambientes sórdidos habitados en general por seres endurecidos por la miseria tanto social como espiritual, personas condenadas a nacer y morir en un inevitable círculo de desesperanza degradación.
Chandler nació en Chicago en 1888. Su más grande creación literaria ha sido – – sin duda – uno de los más famosos y paradigmáticos detectives de ficción: el rudo pero incorruptible Phillip Marlowe. Marlowe, un personaje atípico dentro de la fauna sórdida y corrupta que los escritores de novela negra solían describir en sus obras.
Desde el comienzo, este investigador se distinguió de sus predecesores y rompió con el estereotipo reinante en un género con abundante producción literaria.
Marlowe es un hombre duro sólo cuando la situación lo requiere, pero a pesar de su estudiada pose de cinismo e indiferencia, sufre y se compadece de algunos de los personajes con los que debe interactuar en un mundo siempre decadente, al cual pertenece por necesidad pero también por afinidad.
El legendario detective, nacido de la inspirada pluma del gran Chandler, no se deja corromper por el ambiente que lo rodea, mantiene sus valores a pesar de todas las dificultades que suele afrontar y tampoco pierde su visión crítica y algunas veces compasiva sobre los oscuros matices del traumático medio en el cual se mueve.
Tal vez, por crecer en una ciudad particularmente dura como lo era Chicago durante aquellos tiempos, Chandler fue un fiel cronista de la degradación, pero no cayendo nunca en el regodeo fácil que criticaba en otros autores, sino sometiendo toda esa oscuridad a la luz de los sentimientos humanos.
Quizá por eso el personaje de Marlowe logró la aceptación popular desde su primera aparición en «El sueño eterno», novela publicada por primera vez en 1939, año particularmente doloroso para la humanidad, por el comienzo de la pesadilla global de la Segunda Guerra Mundial.
Marlowe es un personaje con el cual la gente podía identificarse, un hombre rudo pero tierno, honesto y crítico ante la podredumbre que debía recorrer para hacer su trabajo. Nada lo relaciona con aquel paradigma del detective de dudosa moral, que está siempre listo a emplear métodos tan bajos como sus enemigos.
«El sueño eterno», cuya reciente reedición nos ocupa, marca el parto literario del personaje, inmortalizado luego en el cine por el mítico Humphrey Bogart, en el filme inspirado en la novela y del cual el propio Chandler fue guionista. En «El sueño eterno», sin dudas un clásico del género, el autor describe a un Marlowe joven y aún inexperiente, que –si bien sabe moverse con astucia y rudeza– no acepta aún la jungla humana a la que debe integrarse debido a su profesión.
En ese contexto, se topa con mujeres calculadoras o dementes, hombres brutales y codiciosos, policías indolentes y permisivos. Ese submundo lo expone a enfrentarse a una sociedad que no maneja ni sus valores ni utiliza sus procedimientos.
Chandler construye el complejo retrato de este mítico detective, que aprende a crear una imagen que lo integre a ese medio despiadado y le permita pasar virtualmente inadvertido para poder desarrollar su trabajo.
En esta historia, el investigador asume la pesquisa de un complejo caso, que incluye secuestros, extorsiones y asesinatos, entre otras situaciones no menos pesadillescas.
En ese tránsito inclaudicable hacia un infierno terrenal aparentemente sin retorno, el protagonista pone en juego su vida, pero también su integridad moral. Sin embargo, siempre exhibe su ética insobornable, que le permite navegar en un turbulento océano de corrupción y degradación.
(Emecé Editores)
Luna caliente
Mempo Giardinelli, uno de los novelistas más osados y rupturistas de la narrativa argentina contemporánea, construye un relato de escritura despiadada, que mixtura el suspenso, la violencia, el sexo y la intriga política.
La luna caliente a la que alude el título de esta obra, que desde su publicación inicial en 1983 conoció sucesivas reediciones, es ciertamente un símbolo de los humores y temperamentos imperantes en Resistencia, de donde es precisamente oriundo el autor.
Esta histórica sórdida y claustrofóbica se ambienta en 1977, en medio de la atmósfera opresiva de la última dictadura militar que asoló al vecino país.
Sin embargo, lo más relevante de esta trama que recoge la mejor tradición de la novela negra, no es ciertamente la situación política ni el autoritarismo por entonces encaramado en el poder.
La historia es el paulatino tránsito al infierno de un joven abogado, que –tras una prolongada ausencia– regresa a su país con la aspiración de «acomodarse» a la situación.
En este planteo inicial, hay una apelación a la cuestión moral y las actitudes que se asumen ante una coyuntura histórica de excepción.
Sin embargo, el curso cardinal de esta historia reposa sobre otros componentes que exceden al mero marco referencial, para transitar por los siempre sinuosos laberintos de la condición humana.
Con indudable sabiduría literaria, Mempo Giardinelli va edificando pacientemente la arquitectura de su relato, al que incorpora –más allá de la mera peripecia de su personaje central — todo el voltaje necesario para atrapar al lector.
Al margen de situaciones y personajes no menos peculiares, el protagonista real de esta novela es sin dudas el miedo –tanto el propio como el ajeno– que se desliza a través de las páginas de esta azarosa aventura existencial.
Renunciando a la tentación del efectismo fácil de liviana digestión, el autor asume una escritura que es –simultáneamente– contundente y descarnada.
En esta obra, la explicitud del lenguaje es ciertamente deliberada. El novelista soslaya los eufemismos, en el entendido de que a menudo resulta indispensable escribir con trazo despiadado.
Aunque el formato de «Luna caliente» está claramente identificado con el género policial, hay en el curso de todo el relato una intensa apelación a las pasiones humanas.
Esta obra, que fue adaptada dos veces al cine y próximamente tendrá una versión televisiva en la red brasileña «O Globo», mixtura la violencia, el suspenso, el sexo, el autoritarismo y el terror experimentado por seres de carne y hueso que a la sazón se transforman en involuntarias víctimas de una circunstancia histórica indeseable y coyuntural.
(Ediciones de la Banda Oriental)
La ruta de los vengadores
Esta novela de aventuras del aclamado escritor Wilbur Smith, continúa la saga iniciada con «Horizonte azul», uno de los títulos sin dudas más exitosos del autor.
Este relato –ambientado en el siglo XVIII– exhuma a algunos personajes ya conocidos por los lectores, como Jim y Louisa, protagonistas de un amor que es sometido a las duras pruebas del destino. En efecto, deberán enfrentar nuevos peligros y conflictos, en pleno corazón del siempre enigmático y fascinante continente africano.
El itinerario novelesco transcurre en medio de una travesía tan emotiva como arriesgada, en la que se van decantando los rencores familiares, la lealtad y la codicia, entre otros intrínsecos componentes de la siempre mutable naturaleza humana.
Pese a que apela a algunos lugares comunes habituales en la siempre exitosa literatura de aventuras, Wilbur Smith demuestra nuevamente su indudable oficio de avezado narrador.
En efecto, «La ruta de los vengadores» contiene los ingredientes indispensable
s en todo producto destinado al pasatiempo y a la lectura liviana, enfatizando particularmente en la acción como hilo conductor del relato.
Sin embargo, el autor no se limita a la mera descripción de ambientes y las culturas de un Medio Oriente turbulento, sino que también trabaja minuciosamente a los personajes y las condicionantes históricas y políticas en las que se desarrolla la trama novelesca.
(Emecé Editores)
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