La vida es un tango, cantarlo es muy difícil
R. Borrazás
En los dos últimos años hemos asistido a una amplia cantidad de grabaciones, dentro de la música ciudadana, hechos por artistas uruguayos, algunos de larga trayectoria y otros recién ingresada al género.
El sello Sondor termina de lanzar un CD con catorce temas en la voz del cantante Agustín Lombardini acompañado por un cuarteto. Lombardini inició su carrera siendo un adolescente en su Paysandú natal integrando bandas locales pop-rock y con los legendarios «Los Iracundos».
Posteriormente ingresó al tango participando en concursos y en 1997 integró la orquesta del recientemente fallecido maestro Donato Racciatti. En esta placa denominada La vida es un tango… vienen una variedad de temas en estilos y ritmos, donde se alternan canciones que fueron éxito en Los Angeles Negros («Y volveré»), como el tema de Horacio Guarany («No quisiera quererte») junto con algunos tangos y es aquí donde están los reparos.
Lombardini podrá cantar con renovado éxito temas de Los Iracundos o de Los Angeles Negros, pero hacer tangos que fueron puntos altos en las voces de Gardel, Julio Sosa y Edmundo Rivero es correr un alto riesgo. Cantar tangos es algo muy difícil, se necesita hondura, variedad de matices, fuerza expresiva y también «una voz tanguera» para trasmitir el contenido emocional y el mensaje poético y musical de la canción ciudadana. Agustín Lombardini pone empeño, pero no lo logra. Al faltar estos recursos el resultado es pobre, no aporta nada al tango y éste sigue esperando la voz que ocupe el lugar que hace más de treinta años dejó Julio Sosa.
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