DANIEL HENDLER EN EL MEJOR MOMENTO DE SU CARRERA ACTORAL

Oso de Plata en el nombre de los maestros

Cuando designaron el nombre del actor uruguayo en la entrega de premios del Festival de Berlín, Daniel Hendler se montó al suntuoso estrado para recibir su Oso de Plata al mejor actor por su rol protagónico en El abrazo partido, del argentino Daniel Burman. Ya en el escenario, y de cara a un festivo público que llegó a ovacionarlo, manifestó en forma contundente: «Quisiera, en primer lugar, agradecer a mis maestros, a todo Montevideo, Uruguay, y a Ana, my girlfriend«, manifestó el actor de 25 Watts con los ojos vidriosos, prácticamente lagrimeando..

Confiesa Hendler que antes del ritual en la Berlinale se le atragantaban sus palabras y que, desde luego, la tensión era más que considerable. No era para menos: debía subir al escenario a recibir legítimamente por decisión del jurado su Oso de Plata. «Si no me pongo muy nervioso, pienso agradecer a mi maestro uruguayo, Roberto Fontana, que en la última obra que dirigí, Los magníficos, en Montevideo, aceptó hacer un bolo, el primero en sus 75 años. A mi novia (la actriz y directora Ana Katz), a Daniel Burman».

Hendler, de 28 años, como todo buen uruguayo que se precie anduvo todo el tiempo con su mate y su termo encima, toda una señal de identidad que parece recorrer a todo aquel que se larga a viajar. Hendler no fue la excepción. Dice que en el Hotel Marriot le miraban con caras extrañas y agrega que usa yerba Selecta de fabricación nacional industrializada en Asunción.

Ariel  el protagonista que le hizo acreedor al Oso de Plata  tiene en común con el Ariel de Esperando al Mesías, su primera colaboración con Daniel Burman, el nombre de pila, pero el clima familiar y la historia son diferentes, y entonces admite Hendler: «Me parece que el deseo de este personaje de escaparse del ámbito familiar y del peso de la herencia cultural está más vinculado a la chance de irse afuera, a buscar oportunidades. Esa mezcla de identidades, su parte judía y su parte argentina están bien balanceadas. Tiene ese deseo de irse, pero lo ata tanto su familia y el entorno de amigos como su barrio y su país».

A Hendler no le pasa lo mismo, y por ello va y viene en forma permanente entre Buenos Aires y Montevideo: «El cambio no es el mismo a nivel de idiosincrasia y culturas. Si bien hay diferencias, estamos dentro del Río de la Plata. Ahora estoy viviendo más en Buenos Aires, no es que me mudé para siempre de Montevideo, voy todos los meses, tengo algún proyecto allí». En rigor, estar presente en el estreno de Whisky, el nuevo filme de Revella y Stoll (25 Watts) y un estreno teatral con sus viejos camaradas de teatro. «Esperamos algún apoyo del Ministerio de Cultura para montar La señora era muy buena, de un amigo, Agustín Silvera».

Hendler sigue emocionado con haber obtenido «el mayor galardón personal y el mayor para el cine uruguayo». «Desde luego que está bárbara la idea de ganar un premio así. Por más que uno insista con que no es lo único importante, la emoción no la puedo evitar».

Dice que lo que más extrañó fue a su novia durante su estadía en Berlín: «Walter Reyno, otro maestro, dice que para viajar hacen falta tres cosas: el pasaporte, un sum, esta resistencia eléctrica que enchufás y calienta el agua en cualquier parte del mundo, y otro de repuesto, porque por lo general se rompen».

Recién arribado a Buenos Aires se puso a trabajar en una novela de la productora de Adrián Suar, Pol-ka, que se llama Epitafios y que va a emitirse por HBO. Dice Hendler: «Es una cosa chica, una especie de debut en televisión», casi como restándole trascendencia.

No vio muchas filmes durante el transcurso del Festival de Berlín: «Me gustó la colombiana, María, llena eres de gracia, la de Ken Loach; Una mujer bajo influencia, aunque no vi muchísimo más». Dice además que lo atomizaron con entrevistas de todas partes de Europa. «No eran muchas, pero una de Ucrania, otra de Japón, Rusia, Polonia y así. Me preguntaron sobre todo acerca del tema de la emigración en Sudamérica, por la vuelta a Europa, qué significa eso para el personaje, y si la realidad Argentina se ve representada en el filme de Burman.

Yo aclaraba que en mi caso, salvo que me llegue una propuesta para trabajar en inglés, no pretendo vivir en ningún otro lado». *

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