EL PAPA APROBO LA PASION DE MEL GIBOSN

En el nombre del padre

El papa Juan Pablo II vio la polémica película La pasión del actor y cineasta australiano Mel Gibson, sobre las últimas horas de Jesucristo, y se emocionó con ella, manifestó una fuente del Vaticano.

El Pontífice presenció la película hace unos días junto a un núcleo selecto de colaboradores: el arzobispo polaco Stanislaw Dziwisz, su secretario desde hace mucho tiempo, y otros asistentes.

La fuente también confirmó las informaciones sobre lo que el Papa había dicho a su secretario tras haber visto la película: «Así fue como ocurrió», refiriéndose a lo que consideraba una descripción auténtica de los relatos del Evangelio sobre las últimas horas de la vida de Cristo.

El filme, que aborda las doce últimas horas en la vida de Jesucristo, ha sido duramente criticado por algunos grupos judíos, que temen que este relato fomente el antisemitismo porque describe a las autoridades judías como las principales responsables de la muerte de Cristo. Sin embargo, los católicos y otros grupos cristianos, así como estudiantes de la Biblia, han defendido la película diciendo que es bastante fiel al relato de la crucifixión, tal y como se cuenta en el Nuevo Testamento.

La película, cuyo estreno está previsto para febrero próximo, ha sido exhibida en las últimas semanas frente a varios dignatarios de la Iglesia Católica en diferentes proyecciones privadas. Juan Pablo II, de 83 años, vio la película en un monitor de video en sus habitaciones, informó la fuente.

Abraham H. Foxman, director estadounidense de la Liga Antidifamación, dijo que el grupo respetaba la opinión del sumo Pontífice: «El Papa tiene un récord y un historial de sensibilidad hacia la comunidad judía y tiene una clara influencia moral y comprensión cuando se trata del antisemitismo», dijo Foxman. Y agregó: «Esperamos que Mel Gibson haya escuchado nuestras inquietudes».

Muchos funcionarios del Vaticano han visto la película en su más reciente formato y han rechazado las acusaciones de antisemitismo.»La película me encantó y no es antisemita», subrayó el padre de Augustine Di Noia, que ocupa un alto cargo en el departamento doctrinal del Vaticano. Al preguntársele si la película era tan violenta como se había dicho, Di Noia dijo: «No es sólo violenta: es brutal».

Al cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, jefe del departamento del Vaticano a cargo de los sacerdotes, le gustó tanto la película, que en setiembre último dijo: «Intercambiaría gustoso algunas de las homilías que he dado sobre la Pasión de Cristo por algunas de las escenas de la película».

Gibson pagó entre veinte y veinticinco millones de dólares de su propio bolsillo para hacer la película, pero a pesar de su condición de estrella de la taquilla y ganador de un Oscar (por Corazón salvaje), los principales estudios de Hollywood se negaron a distribuir el filme por la polémica que lo rodea. Finalmente aceptó hacerlo un sello independiente, Newmarket. La película, en la que Jim Caviezel encarna a Jesucristo, se basa en las narraciones del Evangelio y sus diálogos son sólo en latín, hebreo y arameo, la antigua lengua vernácula palestina. Gibson es miembro de un grupo tradicionalista de la Iglesia Católica que rechaza algunas de las reformas del Concilio Vaticano II y aún mantiene vigente la misa en latín. *

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