SEGUNDO FESTIVAL DEL JAZZ TOUR

Espontaneidad, entusiasmo, alegría y mucho swing

El público, que ya venía alertado de esta situación, se vio gratamente compensado con entusiastas actuaciones de músicos de primer nivel, que volvieron a demostrar que el jazz es un maravilloso idioma universal capaz de reunir instrumentistas de distintos estilos y edades diseminados por el mundo.

La emoción que produce una jam session espontánea fue palpable el jueves 18 en el Radisson con el dixieland de los Chicago Stompers y los Hot Blowers. La alegría del reencuentro se transmitió fácilmente a la platea, donde los espectadores festejaron la gracia de las viejas anécdotas y el buen humor con que fueron ejecutadas páginas clásicas como «Indiana», «That’s a plenty», «After you’ve gone», «Sweet Georgia Brownî» y el infaltable «When the saints go marching in». Para destacar quedaron la calidez del trombón de Enrique Crespo en «Basin street blues» y los ágiles solos de clarinete de Héctor Bingert.

En otra onda se movió el excelente trío del pianista Enrique De Boni, quien trajo el recuerdo del gran Bill Evans y dio una versión inusual de «St. Louis blues», con acordes y armonías nada tradicionales.

Fue Bingert con su conjunto quien tuvo a su cargo uno de los puntos más altos del festival. El viernes 19 hubo candombe-jazz vigoroso y excitante, y una bien estructurada composición, «Blue lion», del pianista Nando Michelin, tocados con un swing que levantó la Sala Zitarrosa a altas temperaturas. Si bueno es con el clarinete y la flauta, «Finito» volvió a demostrar que su fuerte es el ardiente fraseo que imprime a su saxo tenor. Tuvo espléndidos compañeros en el pujante trompetista Raynald Colom, en los inteligentes desarrollos del piano de Michelin, el firme punteo del bajo de Popo Romano y la potencia polirrítmica de la batería de Oscar Giunta. Mención aparte merece el sensible tema «Paco», una balada hecha en dúo para saxo tenor y piano, interpretada en homenaje al fallecido Francisco Mañosa.

La llamada «Gran fiesta de vientos» permitió disfrutar de atractivos arreglos de «It’s allright with me», «Blue room», «Billie’s bounce» y otros temas, donde hubo oportunidades varias para el lucimiento de los músicos, entre ellos Daniel Lencina (trompeta), Wilson De Oliveira (saxo tenor), Alberto Magnone (piano) y quien fue la revelación del festival, el formidable ejecutante de armónica español Antonio Serrano, quien tocó en dúo con Enrique De Boni un delicioso «Body and soul».

El sábado 20 el festival cerró a todo vapor. Primero con el cuarteto formado con Michelin, Colom, Guillermo McGill (batería) y Horacio Fumero (contrabajo), quienes transitaron desde las tiernas baladas hasta obras más enérgicas e impulsivas. Muy bueno el trabajo de McGill, metiendo fuertes palos o sutiles mazas o delicadas escobillas y, para subrayar, el intenso chase chorus de los cuatro en el tema «Cosas bastante raras» y la chacarera de Michelin «Tarariras», con vibrante solo del autor.

Finalmente, otro cuarteto para el mejor recuerdo: Serrano, Fumero, Giunta y el director y pianista José Reinoso. Hicieron ocho apasionadas versiones entre las cuales hubo chacarera, tango tradicional, onda piazzoliana, bossa y candombe, todo empapado con un fervor jazzístico desbordante de swing e improvisaciones de alto vuelo. El remate, con el «Baile de los morenos» de Romeo Gavioli, incluyó la chisporroteante trompeta de Colom y fue un ovacionado y digno broche de oro para este festival. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje