PIPPO SPERA DE VUELTA EN MONTEVIDEO

Una química muy especial

Spera ha estado vinculado a lo mejor de la música uruguaya, desde los primeros tiempos del incipiente rock uruguayo, cuando integraba el grupo The Knacks, de fuerte inspiración beatle. En los años setenta fundó el grupo Barcarola con Hugo y Osvaldo Fattoruso. Luego su carrera siguió en el exterior, particularmente en Brasil, grabando con Milton Nascimento. Varios músicos brasileños cantaron temas suyos, teniendo coautorías con Milton Nascimento, Alceu Valença y Dori Caymmi. Más tarde se radicó en Estados Unidos donde trabajó como productor artístico. Ahora reside en Alemania.

La última vez que Pippo Spera tocó en Montevideo fue en 1997, haciendo un concierto en el Teatro Solís junto a Urbano Moraes. «Fue una experiencia lindísima porque me reencontré con músicos conocidos y con otros jóvenes de una talla internacional, que no conocía», cuenta el artista.

 

 ¿Te mantuviste al tanto de lo que se hacía musicalmente en el país?

 He tenido la suerte de que me enviaran discos y más o menos me mantuve al tanto. Lo que más me ha sorprendido es la cantidad de buenos instrumentistas que han surgido.

 

 ¿Qué hacías en Los Angeles y que hacés ahora en Berlín?

 En los Angeles trabajaba como productor artístico del departamento latino de un sello llamado Snow Creek Music. El sello estaba vinculado con la BMG brasileña y la Warner latina. Yo tomé la responsabilidad de dirigir el departamento latino enfocado en Brasil. Hice producciones artísticas de muchos músicos brasileños, como Alceu Valença, Geraldo Acevedo, Elba Ramalho o Dori Caymmi.

Eso fue algo accidental, ya que nunca me sentí un productor, siempre quise enfocarme más al área de composición. Todo surgió porque estaba ayudando a Geraldo Acevedo para grabar una canción mía, y él me invitó a hacer el trabajo de producción en todo el disco. A partir de eso, trabajé como productor de fila para el sello.

En 2000 la compañía con la que trabajaba en Estados Unidos quebró, en parte debido a que estaba metida en negocios de Internet y cuando eso se vino abajo arrastró al sello. Mi esposa es berlinesa y siempre quería volver a Alemania, así que aproveché mis contactos y conseguí trabajar allí para Putumayo Records.

 

 Tu faceta de cantautor ha sido bastante interrumpida…

 Cuando empecé mi carrera era muy difícil la supervivencia como compositor, sigue siéndolo ahora. La única luz que tuve en mi carrera de compositor fueran las canciones mías que grabaron artistas brasileños. El hecho de que mis presentaciones aquí en Uruguay no me daban el dinero a cambio suficiente, aunque fuera para pagar la sala donde tocaba, fue mellando las posibilidades. Ahora el trabajo que estoy desarrollando me permite atender al compositor de forma más descontraída. El último disco que grabé fue en Estados Unidos en 1996 para el sello Amazone Records.

 

 ¿Cómo se volvieron a encontrar con Jorge Trasante?

 Trasante y yo somos «vecinos»: el vive en París y yo en Berlín. Nos hemos cruzado varias veces. El toca en mi primer disco, editado en 1975. Hace tiempo que yo quería hacer algo con guitarra y percusión. Hicimos unas experiencias en Berlín, en París y en Barcelona, y quedamos muy entusiasmados. Tuvimos una química muy especial. Los dos pensamos en que estaría bueno grabar juntos y hacerlo en Uruguay. La agenda coincidió en mayo y ahí formalizamos la idea.

 

 La conjunción de guitarra y percusión es muy clásica en la música de Uruguay, pienso en el disco de Mateo y Trasante por ejemplo.

 Este disco podría ser un homenaje a ese álbum. Hay muchas formas de combinar guitarra y percusión; en Brasil, en Africa, en el Mediterráneo. Pero hay una forma de hacerlo que es uruguaya. Está la mano de Mateo en esos ritmos, la de Trasante, obviamente, que es un maestro y la de la música uruguaya en general. *

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