Falleció el timbalero mayor
Puente falleció en el New York University Medical Center en la noche del miércoles a causa de las complicaciones ocurridas en una operación cardíaca, informó Ansa.
El «timbalero mayor» había obtenido su quinto premio Grammy en febrero último, gracias al éxito de su álbum «Mambobirdland».
Puente había sido internado el miércoles mismo, cuando se decidió someterlo a la operación cardíaca que finalmente resultó mortal, dijeron fuentes del hospital.
Hijo de padres puertorriqueños, Tito nació el 20 de abril de 1923 en el barrio hispano del Harlem, donde creció y se formó musicalmente, y al que permaneció fiel hasta último momento,colaborando con numerosas iniciativas culturales de la zona.
Puente fue uno de los tantos instrumentistas que crecieron durante el «boom» de la música caribeña en Estados Unidos de los años cuarenta, magistralmente descripto en el libro The mambo kings, de Oscar Hijuelos, luego transformado en el filme protagonizado por Antonio Banderas.
En ese ambiente mágico y versátil, Puente fue haciendo crecer su instrumento y llevándolo, poco a poco, de la parte trasera de las orquestas hasta el frente del escenario, luciéndose con los palillos y sus agilísimas manos.
Luego, en los 60, fue uno de los referentes del movimiento de fusión de la música latina con el jazz, una fuerza en absoluto uniforme que «contagió» a personajes como Miles Davis, pero que estaba centrada en músicos como Puente y, luego, Mongo Santamaría.
Esa década fue bondadosa con Puente, ya que fue en losprimeros años de los 60 que compuso el tema Oye como va (del álbum El rey bravo, de 1962), que diez años después fue el primer hit del guitarrista Carlos Santana, en una versión «rockera» que puede ubicarse fácilmente entre los orígenes de la actual tormenta del latin pop.
Todas las nuevas estrellas de la movida latina en Estados Unidos reconocieron en Puente a una fuente de inspiración, y a menudo fue objeto de sus homenajes. Antes de eso, en los 70, Ernesto Antonio Puente Jr. fue una de las estrellas del «segundo movimiento» de la explosión latina, la salsa, la conjunción de ritmos nacida en los barrios hispanos de Miami.
En esa época nació su estrecha colaboración con otro miembro de la «nobleza» del género, Celia Cruz, la «reina de la salsa». Precisamente, ayer Celia Cruz suspendió el recital que iba a dar hoy en el Luna Park de Buenos Aires, en señal de duelo.
Algunas de las grabaciones más celebradas de Tito Puente son «Top percussion/Dancemanía (1957), New Cha Cha/Mambo Herd and Dance Mania (1958), The Mambo King (1991), Tito Puente & His Latin Jazz All Stars (1993) y Live at the Village Gate (1992).
La música debe agradecer que Puente se lastimó un tendón cuando era pequeño, lo que le impidió cumplir con su sueño original: ser bailarín. A los 13 años, en cambio, ya estaba tocando la batería en la «big band» de Ramón Olivero.
El «rey de los timbaleros», el «timbalero mayor» no era en absoluto un músico sin preparación. Puente pasó varios años estudiando en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York. Ese entrenamiento le permitió tocar no sólo los timbales sino también el vibráfono, el piano, congas y bongós.
El estilo de Puente al frente de sus timbales le permitió ganarse el indiscutido lugar de solista, ya que con sus tambores construía ritmos y recortadas melodías. Con un sostenido «nerviosismo» de los parches, Puente se lucía en los silencios que sus bandas le dejaban para que arremetiera con frases musicales hasta entonces inéditas.
«Al frente de una banda tiene que haber un showman», solía decir Tito Puente, quien desde esa posición marcó seis décadas con todas las variaciones de un género que en estos años está viviendo un boom espectacular, seguramente también dedicado al «abuelo del latin pop».
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